martes, 6 de septiembre de 2011

Mad Hatter in world [2º Kain in Wonderland]

Mad Hatter in The World.
Hatter se queda mirando los escaparates. Las luces la llaman y los coches la asustan. La gente se la queda mirando. La verdad es que va vestida de sombrerera. Esa profesión se perdió hace años y la ropa que lleva, siglos. La llevo hasta mi apartamento. No tiene nada, ya que lo iba a dejar después de la misión. Mi móvil esta estropeado aun, así que llamo por el teléfono fijo. Nadie me lo coge. Será mejor que llame desde donde valla. Tengo algo de dinero suelto, y una tarjeta de crédito privada de emergencias para que no me rastreen. Supongo que esto es una emergencia. Hatter sigue alucinando mientras amanece. Salimos del piso en dirección al aeropuerto. Compruebo que nadie nos sigue y paro a un taxi.
-Al aeropuerto-abro la puerta para que Hatter suba.
-¿Tengo que subir en el carro endemoniado este?
-Te prometo que no te pasara nada. Anda sube-acabo empujándola y sentándome yo.
-¿Vais a una fiesta de disfraces o algo así?-pregunta el conductor, arrancando.
-¿Una fiesta? ¿Vamos a una fiesta?-me mira Hatter.
-Sí… Algo así.
-Oye Kain, esto se mueve-susurra.
-Sí. Nos lleva al aeropuerto.
-¿Es el lugar donde esta la fiesta?
-Más o menos-bajo la ventanilla.
-¡Oh!-me aplasta y se asoma.- ¡Qué guay!
-Ey, es peligroso hacer eso-la quito.-Puede llegar otro coche y llevarte por delante.
-Pero es tan chachi. ¿No puedo hacerlo en otro sitio donde no haya coches?
-Um… No sé, ya se me ocurrirá algún lugar.
El conductor pone la radio, pero no busca un canal de música, si no de noticias.
-<<Ultima hora, se ha hecho la autopsia al cadáver del concejal Evans. Murió de tres puñaladas. Él testigo habla de un señor de veintiocho años aproximadamente, con el pelo oscuro. Las autoridades se están movilizando y buscando…>>.
-Kain, ¿donde esta la señora que habla?
-Es la radio. La señora habla lejos, y por ondas…-miro su cara, no se entera de nada.-Es magia.
-¡Anda!
¿Veintiocho? Tengo 17, hay veces que me confunden con que tuviera 14, no 28. En mi país me llaman “shota” los desgraciados… Como se nota que estaba hasta el culo de droga. Hatter no se entera de nada. Le gusta mirar por la ventana y ver todas las luces.
Hemos llegado al aeropuerto, menos mal que el conductor no ha hecho muchas preguntas… Compro dos billetes de avión para el próximo vuelo. Nos vamos a España, Madrid. Unos días allí y luego de vuelta a Japón. Me pregunto si para ir a Wonderland abra que estar en algún lugar concreto.
-Hatter, para volver a Wonderland, ¿qué haremos?
-Um… No lo sé. Nunca he salido de allí, tendré que preguntarle a Shiro.
-¿A Shiro? Pero Shiro esta en Wonderland-me siento.
-¡Es verdad!-se sienta a mi lado.-Pues no lo sé, preguntaremos a Alicia.
-Claro, como que no hay Alicias en el mundo…
La gente sigue mirando a Hatter. Encima, yo la llamo así. Creo que es hora de un cambio.
-Esto… Hatter. A partir de ahora te llamaras… Noa. Es un nombre bonito, y te pega. En japonés significa amor.
-¿No me puedo seguir llamando Mad Hatter?
-Sí. Pero aquí la gente tiene nombres, lo tuyo parece un apodo.
-Pero yo no quiero. Quiero seguir siendo Mad Hatter.
-Y lo seguirás siendo, pero si alguien te pregunta te llamas Noa Hatter, ¿vale?
-¿Eso no es mentir?
-Aquí se llama salvarse el culo. Lo siento Hatter, pero es como yo. Me llamo Shiki, pero no lo sabe nadie más que tú y yo.
-Esta bien…
-Y otra cosa, vamos a comprar-cojo su mano y tiro de ella.
-¿A comprar?
-Sí, alguien te da algo…
-Se lo que es comprar, no soy idiota. ¿El qué vamos a comprar?
-Te vamos a comprar ropa nueva. Aquí la gente no viste como tú y cuanto menos llamemos la atención mejor.
En el Duttifri hay muchas tiendas, y no son tan caras, ya que no tienen impuestos. Se ha comprado un vestido, y es algo corto. Valla, cada vez que se mueve me hace sonrojar…
-Estas m-muy guapa.
-Gracias-sonríe.
-Venga, vamos al avión.
-¿Qué es un avión?
-Es como un coche/pájaro. Ya lo veras-me cuelgo la mochila con la ropa de Hatter al hombro y vamos hacia la puerta de embarque.
¿Sabéis qué el gorro de Hatter esconde todo lo que metas dentro? No cabe nada grande, es un gorro. Pero si mi pistola, y gracias al gorro no nos hemos metido en un lío por llevarla con nosotros. Acabamos de motar en el avión, no hay mucha gente. La azafata habla mientras Hatter atiende seriamente. He, he. Que linda.
-Kain, tengo un poco de miedo.
-¿De volar?
-No. De esa azafata. Se parece a la reina de corazones. ¿Y sí viene y te pide que te vallas con ella a palacio?-me río.
-No seas tonta. Se parece, sí, pero no es ella. Además, si me pidiese que me fuera, la diría que no. Y aquí no me pueden cortar la cabeza-río otra vez, sabiendo que lo ultimo no es del todo cierto.
-Am…
Me abrocho el cinturón, ya vamos a despegar. Miro a Hatter, tiene problemas para ponérselo. Creo que me estoy riendo más que en toda mi vida, hoy.
-Espera-se lo pongo.
-Gra-gracias. ¿Aquí no se puede abrir?-señala la ventanilla.
-No, la gente se podría tirar. Además, hay mucha velocidad, podrías caerte sin querer.
-Oh… Siento algo de calor.
-Espera-le pongo el aire enfocando a ella.
-¡Ah! Por ahí entra aire. ¡Que fresquito!
-Sí. Es que hay un hielo soplándote.
-¿En serio?
-Claro-intento no reírme, pero la situación es demasiado graciosa para no hacerlo.
-¿Aquí no hay té?
-Sí. De todas maneras, en una hora o así nos traerán la comida. Así que será mejor que después de comer.
-Am… ¿Aquí nadie grita ‘’a cambiar‘’?
-No.
-¿Entonces nunca vamos a cambiar de asientos?
-No, llegaremos y bajaremos. Te prometo que cuando estemos allí jugaremos a cambiar.
-Vale…-suspira.
Cierro los ojos. Estoy muy cansado. Pienso dormir largo tendido cuando llegue al hotel. Ahora que lo pienso… ¿Qué será de Hatter? ¿Dormiremos en habitaciones separadas o juntas? Preferiría que durmiéramos en la misma cama…
-Hatter.
-¿Qué?
-Si me hubiera quedado contigo en Wonderland… ¿Dónde habría dormido?
-Um… En mi casa. Hay una habitación de invitados. No se usa desde que estuvo Alicia.
Habitaciones separadas. Pero, ¿y sí a Hatter le da por salir a investigar? ¿O mis jefes me encuentran y tengo que salir corriendo? No puedo ir de habitación en habitación buscando a Hatter para salir corriendo…
-Escucha. Dormiremos en un hotel.
-¿Hotel?
-Es un lugar con muchas habitaciones y pagas por quedarte allí. Veras, si pasase algo, es mejor que durmamos en la misma habitación.
-Claro. Como Shiro y Cheshire.
-¿Shiro y Cheshire?
-Ajam. Shiro le pidió que se casara con él, pero ella no quiso.
-Ah, no lo sabía. Supuse que habia algo entre ellos pero… Espera. ¿Estas diciendo que tú y yo somos más que amigos?
-Quien sabe-mira a la ventana.
Creo que le ha sentado mal, pero es que el solo echo de pensar que Hatter es mi novia, no sé. Sonrojo. Es que, joder. Es Hatter y es mi novia.  Estoy como un tomate.
-Kain.
-Dime.
-No estoy muy segura de ser tu novia…-palabras que se clavan en mi pecho.
-¿Po-por qué?
-Pues porque me da cosa. Soy Mad Hatter. ¿Qué hago yo con novio? Lo de Shiro y Cheshire es una cosa. Pero nosotros…
-Lo entiendo-suspiro.
-Pero somos amigos, ¿verdad?
-Claro…
Pido a una azafata un periódico. No soy capaz de mirar a Hatter, así que me escondo entre las páginas. Me están buscando en varios países, pero no soy al único que buscan de mi organización. Somos peligrosos. Hatter me toca el brazo.
-¿Sí?-digo sin levantar la mirada.
-¿Qué haces?
-Leer un periódico. Es algo aburrido.
-Ah. Da lo mismo, me estoy aburriendo.
Pido unos cascos, se los pongo a Hatter y le señalo la pantalla.
-Ya veras como te diviertes.
-Oh… ¿Hay gente plana?
-Luego te lo explico en el hotel.
Hatter suspira. La última vez que la vi así, fue cuando se creía que me iba de Wonderland. No se que decir. Ella ha dicho que no quiere que seamos nada. Quizás yo me estoy pasando haciéndola un poco de vacío. Quiero pedirla perdón. Pongo mi cabeza en su hombro y ella me agarra la mano.
Llegamos a Madrid. Es una Ciudad bastante grande. Hatter no me suelta la mano, tiene miedo de perderse. Entramos en un hotel y cogemos una habitación para dos, con dos camas, y montamos en el ascensor.
-¡Ah!-me abraza.
-¿Qué te pasa?-los que van con nosotros, nos miran.
-Es que esto se mueve.
-Tranquila-reímos.-Te lo explicare más tarde.
Llegamos a nuestra planta y vamos a la habitación.
-¡Wa! ¡Esto es más grande que mi salón del té!
-Pues sí-dejo la mochila en una silla y me tiro a la cama.-Luego iremos a cenar.
-¿Dónde?
-No lo sé. Ya veremos-cierro los ojos.
-Um… ¿Te vas a dormir?
-Tengo sueño. ¿Por qué no te pones la tele un poco?
-¿La qué?
-La televisión…-cojo el mando y la enciendo.-Toma, si no te gusta, le das a este botón y se cambia.
-¡Oh! ¡Es como en el avión! ¿Y cómo se mete la gente ahí dentro, Kain?-se sienta.
-No se meten. Ya te lo explicare luego.
-¡Siempre dices eso! Jo que aburrido eres-cambia de canal.
-Si no te gusta, no haber venido.
Hay un silencio.
-¿Te molesta que halla venido contigo?
-No. No, ni mucho menos-me levanto.-Lo siento, estoy algo irritable.
-¿Por lo de tu trabajo?
-Entre otras cosas.
-¿Cuáles son las otras cosas?
-Ah… Nada-no la puedo decir que no ser algo más que amigos me afecta.
-El que nada, no se ahoga. Kain, estas raro desde que te dije lo de ser solo amigos…
-Ah, es algo que no me esperaba, y me ha sentado algo mal…
-¿Por qué?
-Pues porque…-reviento.- No eres justa. Me besaste tu primero, si no querías nada conmigo no lo tendrías que haber echo. ¿Qué pasa? ¿Tenias miedo de que no volviera? Ibas a venir conmigo me besaras o no.
-No me trates así. Y lo que estas diciendo es mentira. Claro que tenia miedo de que no volvieras pero, no te bese por eso… Sí y no.
-No te entiendo.
-No puedes entenderme. Vengo de un país donde no existe la lógica, ¿recuerdas?
-Ya, pero aun así…
-No quiero seguir hablando de esto.
Que manera de arreglarlo. Ya no se si me quiere o solo queria venir a la tierra. Será mejor que me duerma.
Me levanto y me asomo. ¿Me pregunto si aquí habrá alguien de mi organización? Espero que no. Aun que recuerdo que en el periódico leí un articulo sobre un magnate del petróleo que iba a venir a Madrid en estos días. No creo que salga vivo de aquí. Miro el reloj. Va siendo hora de irnos a cenar. Paso de la comida de aquí. Seguro que hay alguna mujer a la que he dejado viuda. Suspiro, y sin girarme, hablo.
-Hatter, venga, apaga que vamos a cenar.
-Vale-apaga la televisión.
-Cuando volvamos podrás verla cuanto quieras-la miro.
-¡Genial!-se levanta dando un salto y sonriendo.
No entiendo nada. Para ella es como si no hubiera pasado absolutamente nada. Me agarra de la mano para no perderse, y cada vez que la miro sonríe. Eso sí, no es como siempre. Es extraña, pero al fin y al cabo es una sonrisa, y no se como puede.
Pedimos comida en una hamburguesería, y nos sentamos.
-¿Entonces como se come?
-Así-agarro la hamburguesa y le doy un bocado.
-Oh, a ver… -come un trozo.- ¡Um! ¡Eta iquisima!
-Me alegro que te guste-sonrío.
-Eh, Kain. ¿Quieres que te lo explique?-sigue comiendo.
-¿Explicar?
-Sí. Por qué te bese…-baja la cabeza.
-Um… Si no quieres hacerlo no lo hagas. Hazlo en otro momento, no quiero que te arrepientas.
-Gracias. Solo por eso, te voy a hacer un sombrero.
-Gracias-río.
-¿Te lo pondrás?
-Claro. Cuando estemos en Wonderland.
-Bien-sonríe.
Terminamos de comer y salimos a dar un paseo hasta el hotel. Ahora parece otra. Se la ve bien, y eso es bueno. Aunque yo sigo dándole vueltas. Yo quiero algo. ¿Por qué lo hizo? Soy demasiado caballeroso… Subimos por una calle transitada. Mientras caminamos, Hatter va mirando todo.
-Esto, Kain.
-¿Qué?
-No mires pero, creo que ese señor de atrás nos esta siguiendo.
-¿Qué señor?
-Ese de atrás que lleva traje y corbata.
Cambio de sentido y nos metemos en una callejuela pequeña, en la que no caben más de dos personas. Sin pensármelo dos veces, empujo a Hatter a la pared y el beso mirando por donde hemos venido. Lo sabía. El cabrón de Blackcat nos estaba siguiendo. Ahora sigue su camino hacia adelante, pero no ha podido evitar mirar al callejón.
-¿Qué…?
-Shh…-agarro su mano y salimos del callejón por el otro lado.-Menos mal que me has avisado.
-Sí tu lo dices… ¿Quién es?
-Es un compañero de trabajo. Era más bien. Creo que me están buscando. Mañana iremos a otro sitio-camino.
-Vale. Esto… Kain. ¿Sabes que me has besado?
-Sí. Lo siento. Era para huir de él.
-¿Has hecho eso otras veces? Digo… Con otras chicas.
-Y hasta con chicos. Mira, para huir o conseguir información, hay que hacer cosas que uno no quiere.
-Am… Tú fuiste mi primer beso.
-¿Sí? Bueno, viendo la de gente que hay en Wonderland no me extraña.
-Oye, en Wonderland hay mucha gente. Mi padre, el primer Mad Hatter de todos, al que Alicia conoció de niña, era el sombrerero del rey, y muchas veces me llevaba a fiestas.
-Ah… Ya decía yo que Cheshire y Mad Hatter eran tíos. Y la liebre también era un chico.
-Sus padres. Cuando vino Alicia por primera vez eran sus padres. En la segunda nosotros empezamos a ocupamos sus puestos.
-¿Alicia fue dos veces?
-Sí.
-¿Y como sabes que no volvería?
-Porque Shiro la busco y se habia casado ya…
-Ah. Oye, ¿Dónde estaba la gente?
-Se escondieron cuando la reina tomo el puesto.
-Ah. ¿Entonces por que no…?
-¿No habia besado a nadie? Soy Mad Hatter, estoy demasiado loca para ir besando chicos. ¿Por quién me tomas?
-Si tú lo dices.
-¿Cómo sabias lo de nuestros padres?
-Hay un libro… Luego te lo explico-me callo mientras entramos en el hotel.
Creo que corremos peligro. Solo me alegra saber que hemos podido despistar a ese capullo, y que fui el primer beso de Hatter. Ella no fue el mío, pero si el primero de “amor’’.
-A lo mejor ese chico solo te seguía para saludarte.
-No lo creo. Si me fuera a saludar lo habría echo inmediatamente, ¿no? Además, él no debería de estar aquí.
-¿Entonces mañana nos vamos?
-Sí. Y no nos vamos ahora porque nos podría pillar.
-Um… ¿Donde vallamos habrá tele?
-Claro.
No debería de haber traído a Hatter conmigo. La estoy poniendo en peligro… Mandare una carta a mi jefe, para que sepa lo que pienso de él, y buscaremos la mejor manera de volver Wonderland. Allí nunca me encontraran. Aun que, si Hatter no quiere nada conmigo… ¿Para qué voy a volver con ella? Bueno sí, para que no me maten. Pero… No sé. Estar todos los días con una persona así como ella.
-Hatter.
-¿Sí?-intenta encender el televisor.
-A lo mejor no vuelvo a Wonderland contigo, quizás valla luego-se la enciendo.
-¿Eh? ¿Por qué?
-Por mi trabajo.
-¿No me puedo quedar contigo?
-No, es peligroso.
-¡Pero quiero quedarme contigo! ¿Es por qué no quieres volver? ¿Por qué no quiero nada contigo?
-No, ¡claro que no! Es peligroso que te quedes aquí, Hatter. Mi trabajo es peligroso. ¿Crees que me buscan para tomar el té?
-Supongo que no.
-Pues ya esta. Tienes que volver.
-No sé como hacerlo…
-Es verdad.
-Además, no pienso irme. ¿Qué te has creído? ¿Qué soy una chica indefensa? Tengo tu Silver, y la uso mejor que tú, seguro. A mi no me van a tocar ni un pelo.
Suspiro, sabiendo que tiene razón.
-Vale, haz lo que quieras.
-¿No me vas a decir que no soy asunto tuyo o qué si me pasa algo tú te desentiendes?
-No. No voy a dejar que te pase nada. ¿De donde has sacado eso?
-Shiro…-mira la televisión.
Ya hemos salido del hotel, y aun no se muy bien donde ir. Corremos peligro en todas partes. Cogemos un taxi y Hatter baja la ventanilla.
-Kain, amo la velocidad-sonríe.
-Ya me he dado cuenta.
¡Eso me ha dado una idea! Llegamos al aeropuerto y compro unos billetes para una ciudad con un parque de atracciones gigante. Seguro que le gusta, pero no le voy a decir nada hasta que lleguemos allí. Nuestro avión sale en siete horas, así que será mejor que vallamos a comer algo.
-¿Dónde vamos ahora?-entramos en una cafetería.
-Pues… A un lugar que seguro que te gusta. Lo más parecido a tu país que hay aquí-me siento en una silla.
-¿A sí?-se sienta en frente.
-Sí. Además, allí hay mucha velocidad.
Nos bebemos un té y hablamos. De repente, noto que alguien me toca el hombro y pongo mi mano sobre Silver girándome.
-¡Kain! ¡¿Qué haces aquí!?
-Momose-san. ¡Cuánto tiempo!-me levanto y la doy un abrazo.-Pues, vamos a…-me cayo.
-Tranquilo. No diré que te he visto-sonríe.
-¿Lo sabes?
-Claro que lo sé. Estas en busca y captura, amigo mío. ¿Qué? ¿Poniéndome los cuernos con otra?
-Esto, yo no…-se levanta Hatter.
-Es Mad… Noa Hatter.
-Encantada. Soy Momose-le da un abrazo y se sienta a nuestro lado.- ¿Entonces por qué, Kain?
-No cumplí la última misión. Además, pienso desaparecer-nos sentamos.
-¿Y no me ibas a avisar? Mal amigo. ¿Vais a algún lugar?
-No te lo voy a contar, Momose.
-Me recuerda a Cheshire.
-¿A quién?
-A una amiga nuestra. Hatter, las suyas son de pega-le quito la capucha con orejas.
-Guau, como mola.
-Gracias-se la vuelve a poner.- ¿Y de qué os conocéis?
-Nos presento Cheshire.
-Anda. ¿Una cita a ciegas, eh?
-¿A ciegas?-me mira Hatter.
-Para nada-niego con la cabeza.
-¿Y vosotros sois compañeros de trabajo?
-Sí.
-Kain es mi ayudante. Si necesito ayuda se que puedo contar con él. Bueno, en la última misión, haciéndose pasar por mi novio, me compro un ramo de flores. ¡Y yo se lo tire a la cabeza para aparentar que le odiaba!-ríe.
-¿Y no se quejaron?
-¿Quién? ¿Kain?
-No, las flores. Hatter, aquí las flores no se quejan.
-¿En tu país si lo hacen?
-Sí-sonríe.
-¿De donde vienes?-buena pregunta.
-Eh, una vez, Momose y yo tuvimos que casarnos. Que odisea.
-Y que lo digas. Los vestidos no me quedan bien-ríe.
-¿Estáis casados?
-No, ya no. Kain lo anulo. No me quiere-me tira de la mejilla.
-Sí que te quiero, pero no como para pasarme la vida a tu lado. Ya me das bastante el brasa de misión, fíjate viviendo juntos.
-Eres malo, Kain. No te portes con Noa como te portas conmigo, ¿eh?
-Tranquila que no.
-Has cogido un buen chico, Noa. Kain es el único chico que conozco que no piensa en el sexo-me atraganto.
-Oh, bueno. Yo y Kain solo somos amigos.
-¿Solo? Jo, que aburrido. ¿Ni si quiera estas enamorada de él?
-Pues…
-Deja ya de atosigarla a preguntas, Momose-no quiero oír un no.
-¡Joder Kain! Bueno, me alegro de ser la única enamorada de ti. No me gusta la competencia-sonrojo.
-¿Estas enamorada de Kain?
-Sí, pero él es incapaz de amar-me pincha la mejilla.
-¿Incapaz?-se bebe lo que le queda en la taza.
-Pues sí. A estado con muchas chicas, y detrás de él ha habido bastantes. En la organización hay más de una.
-Eso no lo sabia-me mira con cara extraña, asesina y con pena.
-No se puede saber todo de mí.
-Verdad. En la primera misión que tuvimos que acostarnos juntos, me di cuenta de que tiene un tatuaje. Y eso que llevábamos de compañeros desde los 8. Cuatro años.
-¿Tienes un qué?
-Un dibujo que pone amor en japonés, en la espalda.
-Si no fueran Kanji-letras.-Diferentes diría que tiene tu nombre tatuado.
Suena una señora avisando de un vuelo por el megáfono, y Momose se levanta.
-A sido un placer conocerte Noa, y a ti verte, Kain, pero debo de irme.
-Igualmente-creo que le cuesta reconocer su nombre, aun.
-Oh… Pues lo más seguro es que esto sea un adiós.
-Bueno, ¿cuándo no lo fue? Siempre nos jugamos la vida. Ya que no sois nada, puedo hacer esto-me besa en los labios.
-¡Momose!-me quejo.
-El último-sonríe y se va.
-Ey Kain.
-¿Qué?
-¿Cuántas chicas has besado?
-No lo sé, Hatter. No llevo la cuenta.
-¿Tienes 17 años y no llevas la cuenta de las chicas que has besado? Espera, cambio la pregunta. ¿A cuantas no has besado?
-¡Déjalo ya! Es parte de mi trabajo, ¿vale?
-¿Con cuantas has tenido sexo?-sonrojo muchísimo.
-¿Eso a ti que te importa? Somos amigos, no tienes porque saber ciertas cosas. Además, estas loca, ¿no? No tienes que saberlo todo.
-Eres tan idiota que no sabrías ni hacer un gorro.
Llevamos desde la cafetería sin hablarnos, y han pasado dos horas. No tiene porque ponerse así, ni siquiera es mi novia. De Momose lo puedo esperar, ya que hasta estuvimos saliendo juntos. Poco, pero lo hicimos. Momose siempre me habia declarado su amor, así que no me parecía tan raro lo que habia pasado aquella mañana. En cambio, Hatter se habia portado fatal conmigo. Estoy cansado de silencio.
-Hatter…
-¿Qué?
-No me odies, anda.
-No te odio, pero es que me molesta que estés con otras. ¿Por qué no sales con Momose? ¿Es verdad eso de que no puedes amar?
-Más o menos. Eres la primera chica de la que me he enamorado.
-Viendo tu historial de ligues, eso es raro. ¿Por qué yo? Me conoces de hace poco. Yo tengo derecho, tu no-esta roja. Muy roja.
-¿Crees que yo lo sé? Mira, cuando me levante de tu mesa y me fui, me sentía mal. Como si hubiera comido algo en mal estado. Y cuando te vi, se me paso.
-Entonces no estas enamorado de mi, será porque bebiste té de ratón-seguro que también esto tiene algo de culpa.
-¿A sí? ¿Y por qué tengo ganas de besarte?
-Porque eres un idiota al que si le digo que le duele la nariz, se lo cree y le duele.
-Eh, ¿por qué tú tienes derecho y yo no?
-Porque yo conozco mucho sobre ti gracias a Shiro.
-Pues yo te quiero porque tú tienes derecho y no lo haces.
Me ha dado un puñetazo en el hombro y se ha ido al baño de señoras. Ahora sí que me odia, y tampoco tiene derecho.
Acabamos de llegar. Hemos ido a un hotel bastante grande. Hatter toca la televisión y la enciende. Hay un programa que habla de conejos, esta embobada.
-Kain… ¿Por qué aquí los conejos ni las flores hablan?
-Porque eso solo lo hacen en Wonderland. Aquí todo es muy aburrido.
-Pues valla. ¿Por qué hemos venido a este hotel? ¡No encuentro el mando!
-Porque me buscan-lo saco de un cajón y se lo doy.
-Ya, pero, ¿por qué aquí?-cambia de canal.
-¿Has mirado por la ventana?
-No, ¿qué hay?-se asoma.- ¡Arrea! ¡¿Qué es eso?!
-Se llama noria, montañas rusas… Depende de lo que estés diciendo. El conjunto es, parque de atracciones.
-¿Vamos a ir allí?
-Podemos dar una vuelta ahora, y mañana.
-¡Vámonos!-tira de mí.
Caminamos por todo el recinto, mientras Hatter alucina con todo lo que ve. No habla, solo mira. De repente se esconde detrás de mi.
-¿¡En qué mundo vives?!
-¿Qué?
-¡Atravesáis a los caballos y les obligáis a dar vueltas!
-¿Eh? Joder Hatter-me muero de risa.-Se llama tiovivo. No son caballos de verdad, ven.
La ayudo a subirse en un caballo, con ese vestido tan corto que lleva. Dios, soy un pervertido… Se agarra fuerte a la barra y me mira sonriendo.
-¿Esto se mueve?
-Sí, espera-monto en el de al lado.
En el tiovivo solo estamos nosotros dos. Hay muy poca gente en el parque, seguro que hay algún espectáculo o algo así. Hatter ríe. Le gusta esto de dar vueltas.
-¡Más rápido!
-Esto no va más rápido. Ahora vamos a otra, ¿vale?
-¡Sí!
Ya es tarde, no hay nadie en el parque, más que los maquinistas y la gente de algunas tiendas, las demás estan cerradas. ¿Cierran tan pronto? Esto es muy raro. Desde la noria se ve todo, y a Hatter le da algo de miedo. Esta agarrada a mí, mirando hacia abajo asustada.
-Esta muy alto…
-Tranquila, en la montaña rusa estaba más alto, y casi no te has dado cuenta.
-Es que iba muy rápido, ¿volvemos a montar?
-Ni de coña, aun estoy mareado.
-Esta bien.
La noria se ha parado. Estamos arriba del todo y Hatter tiene su cabeza escondida en mi pecho. Menos mal que no puede ver mi cara.
-¿Por qué se ha parado?
-Porque estará subiendo alguien-me asomo.
-¡Para no hagas eso!-me aprieta.
-Tranquila, que no me voy a caer-miro abajo. No hay nadie.
-Kain, quiero bajarme, estoy asustada por segunda vez en mi vida.
-¿Cuál fue la primera?
-Cuando no encontraba mi gorro, ¿sabes que miedo pase? Y luego estaba sobre mi cabeza.
-Típico de ti-río.
-Tengo ganas de beber té, y de volver a Wonderland.
Suspiro. No quiero preocupar a Hatter, pero llevamos demasiado rato parados.
Vuelve a moverse, y bajamos. Creo que debemos salir de aquí. Voy andando rápido, agarrando a Hatter.
-¿Nos vamos ya?
-Sí, vamos a cenar…
-¡Jo, yo quiero montar!
-Pero ya esta cerrado, ¿no ves que no hay nadie?
-¿Cómo que no hay nadie?-las sombras no hablan…
-¿¡Quién eres!? ¡Da la cara!
-¿Ya te has olvidado de mí, Kain?-sale de su escondite lentamente.
-Lunar.
-Mira que olvidarte de tu superior, mereces un buen castigo. ¿No me vas a presentar a tu amiga?
-Hatter, lárgate de aquí.
-Esta bien…-me suelta.
-Yo que tu no la dejaría sola, hay alguien que quiere venganza además de yo-saca la guadaña, siempre la lleva.
-Hatter, escóndete-agarro una pistola y le doy a Hatter mi Silver.
-Sí, escóndete, no quiero que te salpique la sangre-me ataca y le paro con la pistola escapándome del filo de la guadaña.
-Lunar, me desdí-do-le disparo en varias ocasiones, fallidas, ya que para las balas con la guadaña.
-Eso estaba claro, pero ¿por qué? ¿Por amor a esa joven? Suponía que ya estabas servido de eso.
-Esta vida nunca fue para mi, Lunar.
-Otros en tu posición la hubieran aprovechado. Sabes que eras como un hijo para mi-sigue atacando mientras yo me voy echando hacia atrás.
-Lo sé, y lo respeto, pero jamás hubiera elegido esta vida, y tu me obligaste.
-Porque era lo mejor. ¿Qué chico con tu edad ha estado con tantas mujeres, ha ganado tanto dinero y ha saboreado el sabor de la sangre?
-Seguro que si hay alguien más como yo, esta muerto por dentro.
-Oh, así que estas muerto por dentro. Pues también lo vas a estar por fuera-consigo darle en la mano y que suelte la guadaña con ella.-Mierda, te he enseñado bien, ¿eh?
-Por desgracia para ti-sigo disparando hasta que consigo herirle un pie y que caiga al suelo.
Miro a todos los lados, intentando descubrir donde se esconde Hatter, pero no consigo verla. Me acerco a Lunar y ocurre algo poco agradable.
Me limpio la sangre que ha salpicado en mi cara y busco a Hatter gritando varias veces su nombre, hasta que al fin oigo un “¡No!”.
-¡Hatter!-corre y se abraza a mí.
-Esa amiga tuya me ataco-esconde su cara en mi pecho.
-¿Dónde esta?
-No lo sé, yo dispare y desapareció.
-Esta bien, tranquila, llamare a Shiro para que venga a buscarte.
-Claro.
-Esto, Hatter, ¿cuál es tú nombre de pila?
-Noa, cual va a… Mierda.
Noto un pinchazo en el estomago, y veo la sangre resbalar. La aparto dadola un golpe y tirándola al suelo, apuntándola con la pistola.
-Momose, ¿por qué?
-Porque estas firmando tu sentencia de muerte con esa. Tendrías que estar conmigo.
-No, Momose. ¿Dónde esta Hatter?
-¡Kain!-Hatter sale de una tienda de recuerdos, tapada con una manta de publicidad y corre hacia Momose.- ¡Tú! ¡Devuélveme mi sombrero, estúpida!
Le quita el gorro y la da un golpe mientras que se lo pone.
-Esto… Hatter…
-¿Qué?
-Te veo todo un poco tapada con eso-me limpio la sangre de la nariz.
-Ups-se tapa como puede.-Estoy loca y soy muy peligrosa, ¡devuélveme mi ropa!
Me caigo, esto perdiendo demasiada sangre por culpa de la puñalada que me ha dado Momose. Hatter la ata y corre hacia mí para pararme la hemorragia, pero no puedo decir nada, estoy perdiendo el conocimiento.
Noto como alguien me lame la mejilla, y alguien grita.
-¡No hagas eso!
-¿Estas celoso?
-No es que… Sí lo estoy. Cheshire, tienes que dejar de lamer mejillas de gente que no sea yo.
-Pero que mono eres, ¡Shiro!
Abro los ojos, estamos en el parque, pero esta Cheshire, y Shiro. Me han cosido la herida, y el cadáver de alguien esta tapado a un lado.
-Tortolitos-mascullo.
-¡Kain! ¿Qué tal estas?
-He estado mejor. ¿Y Hatter?
-Esta con tu novia. Mira que tener novia y no decírnoslo-le matare.
-Voy a hablar con ellas…-me levanto, me duele, pero me han pasado cosas peores.
-Ey Kain, date prisa, quiero volver a Wonderland-se restriega en el cuello de Shiro como una gata en celo.
-Claro…
Me acerco a ellas, están hablando y cada una vuelve a llevar su ropa. Seria una conversación de chicas normal y corriente si no fuera por que una de ellas esta atada.
-Buenas.
-¡Kain! ¿Un té?
-No gracias-me siento a su lado.
-Kain, lo siento mucho, de verdad. No soporto verte con otra… ¿Recuerdas la boda de Akiuogi? La mate yo.
-¿Fuiste tú?
-Sí, fue la primera inocente a la que he asesinado.
-¿Por qué la mataste?-pregunta Hatter mirándola.
-Porque le puso los cuernos a su marido en su boda, con Kain. Fue una asquerosa.
-Ah.
-Era la misión, lo hice porque tenía que distraerla mientras matabas a su padre.
-No tienes por que explicarme tu trabajo, Kain. Vayámonos a Wonderland.
-Sí, será lo mejor…
-Ey, antes de que os valláis a ese sitio, gracias Kain.
-¿Gracias por qué? ¿Sabes donde vamos?
-Sí, me lo ha explicado Mad Hatter-sonríe.-Gracias por matar a Lunar, ahora estoy libre.
-No me las des-caminamos con donde están los demás, pero antes le lanzo un cuchillo al lado de Momose para que escape.
Ya estamos en Wonderland, tomando té, como aquella vez. Hatter esta como la conocí, feliz de estar con los suyos y la verdad es que yo me siento bien. Dicen que la venganza no es dulce, pero a mi me da que sí.
-Dos azucarillos por favor.
-Aquí tienes-me los echa en el té, Hatter.- ¿Sabes por qué te bese?
-No.
-Pues por que te quiero, pero no pega que yo quiera a alguien. De todas maneras te quiero.
-¿Me quieres?-río por no llorar de felicidad. Es poco masculino...
-Te quiero-me besa.
Fin.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Kain in wonderland.

Kain in Wonderland.

Me muevo de un lado para otro. Le dije a mi jefe que me cargaría a ese tío antes del anochecer, y son las 8 PM. Ni si quiera se donde esta. Camino saliendo de la ciudad y el ruido de los coches. El humo y la contaminación me entran en los pulmones mientras me guardo las manos en los bolsillos. He llegado al bosque. La luna brilla en una pequeña charca. Me siento tirando piedras para que reboten. Un ruido. Agarro la pistola y miro de un lado a otro. Un chico con orejas de conejo sale de un arbusto saludando.
-¡Hola!
-¿Un conejo?
Me saca la lengua y sale corriendo. Maldito conejo. Corro detrás de él, pienso meterle un balazo entre oreja y oreja. ¿Acaba de desaparecer? ¿Qué cojones? Me acerco y… ¡Mierda! Me he caído por un agujero. ¿Pero donde estoy? Aquí hay muchas cosas raras. ¡Qué profundo esta esto! Por más que caigo no llego a ver el final… Esto parece un cuento de crios. Kain, vas a morir sin haber acabado tu trabajo. Yuju…
Empiezo a ver el final. ¿Una cama grande? Perfecto. Debo caer allí. 3... 2... 1... ¿Eh? Me he quedado suspendido en el aire y de repente la habitación ha cambiado de posición. Ahora vuelvo a caer. Mierda, que hostia. Me levanto agarrándome la cabeza, ese conejo ahora si que se la ha ganado. Hay una pequeña puerta, y el agujero por donde he caído ha desaparecido. ¿Qué coño esta pasando? Hay una llave y un frasco que pone bébeme. Ni de coña me voy a beber eso. Lo abro y lo olisqueo. Tiene un olor muy agradable a canela. Intento abrir la pequeña puerta con la llave, pero es tan pequeña que no puedo. Mierda, no puedo hacer nada, no hay salida. Mi móvil está roto por la caída y el reloj se ha vuelto loco, las manecillas giran como locas. Se acabo. Debo beberme eso. Lo abro y lo vuelvo a oler. Ahora huele a café. No estoy muy seguro pero… Le pego un trago. Poco a poco encojo hasta que tengo una medida perfecta para entrar. Abro la puerta.
Estoy en medio del bosque, pero no es de noche, es de día, pero hay un color extraño. Oigo a alguien quejarse, viene de abajo. He pisado una flor y ¿se ha quejado?
-Pe-perdón- ¿por qué la pido perdón? Es una maldita flor.
-¡Mira por donde vas, niño!-encima se queja.
-¿Mira?-otra voz.
-¿El qué tengo que mirar?-¿se contesta a si mismo?
-Ella ha dicho que mire así que mira lo que tengas que mirar.
-Pero si hay que mirar yo miro pero no voy a mirar algo que no se puede mirar.
Me he cansado. Me acerco a un matorral. Hay dos gemelas. Iguales, restando algunos detalles.
-¿Quienes sois?
-Ese chico nos esta mirando. ¿Eso es lo que tenía que mirar?
-¡No! Tienes que mirar otras cosas. Mira, no mires nada y vámonos.
-¡Vosotras! ¿Habéis visto un chico con orejas de conejo?
-Puede que hallamos mirado a un chico con orejas.
-Pero no se si miré a ese conejo del que hablas…
-Mirar, dejarlo.
Camino intentando no pisar nada. Esto debe de ser un sueño. ¡Sí! Seguro que es un sueño. Me he dado un golpe y estoy soñando cosas raras. O a lo mejor mi jefe me ha encontrado y me ha asesinado por no acabar a tiempo mi trabajo…
Me acabo de chocar con ¿una seta gigante? De arriba sale un hilo de humo, como si estuvieran fumando.
-¡Hola! ¡¿Has visto un chico conejo?!
-No grites- dice una ¿oruga?, mientras un hilo de humo que sale de su boca me da en la cara.
-Pe-perdón.
-Anda, come un poco-me tira un pastel a la cara.
-¿Pero qué?
-Eres demasiado pequeño. Come un poco.
Le doy un bocado.
Crezco lo suficiente para abrazar la cabeza de la seta, y vuelvo a dirigirme a la oruga.
-Oye, ¿has visto al conejo?
-No.
-¿Me puedes decir donde estoy?
-Estas en el País de las Maravillas, alicio-río.
-Me llamo Kain.
-¿En serio? ¿Kain qué más?
-¿Y a ti qué narices te importa? Necesito salir de aquí… ¿Por donde…?-la oruga ya no esta.
Necesito respuestas. No se ni donde tengo que ir. ¿Alicio? ¿País de las maravillas? Vale, me he dado un golpe muy fuerte en la cabeza. La hija del jefe no me dejaba de pedir que le contara ese cuento, supongo que por eso mi imaginación me hace pensar en que estoy aquí… Tengo que despertarme… ¡Ay! Pellizcarme no sirve de nada, eso ya esta comprobado. Me siento debajo de un árbol y noto una presencia…
-¿Qué haces ahí? Triste y melancólico.
-¿Quién eres? Da la cara.
-¿Por qué estas tan triste y enfadado?-en frente de mi aparecen unos dientes. Esto es muy raro.
-¿Pero qué…?
-Tranquilo-se ha dejado ver. Es una chica ¿gato?
-Esto… ¿Sabes donde hay una salida?
-¿Por qué tanta prisa por salir?-me da con la cola en la cara.
Suspiro.
-Por favor, dime donde esta la salida.
-Estará por allí, o estará por allá. ¿No tienes hambre? Me muero de hambre-me abraza por detrás susurrándome al oído.
-Esto… Claro-no puedo evitar sonrojarme.
-Genial, acompáñame-me suelta y camina como si no acabara de pasar nada.
Camina moviendo su cola, desapareciendo y apareciendo unos centímetros más adelante.
-No me has dicho tú nombre.
-Cheshire. ¿Y el tuyo? ¿Es Alicio?
-No. Me llamo Kain.
-Eres el primer humano macho que aparece por aquí.
-¿Macho?
-Claro. Una vez vino una niña, algo repipi, pero valiente. Se llamaba Alicia.
-Ah.
Entramos a un lugar. ¿Qué pretende esta gata? Hay una mesa larga, y gente sentada en ella. Hay una chica con orejas de liebre. Y veo un sombrero grande. No me jodas.
-¿Traes visita?-se oye una voz femenina.
-Exacto-Cheshire ya esta sentada.-Pásame el azúcar.
-Buenas tardes-el sobrero grande pertenece a una chica.- ¿Te apetece tomar el té?
-Esto… Claro-me siento.
-Este chico no se llama Alicio, y parece que sus palabras favoritas son “Esto” y “Claro”.
-¿A no? Y entonces, ¿cuál es tu nombre?
-Me llamo Kain-la chica liebre me sirve el té.
-¡Kain! Un nombre con fuerza. Yo soy Mad Hatter. Llámame Hatter-una sombrerera muy peculiar, y algo guapa.
Mis pensamientos me obligan a ruborizarme, así que me escondo en la taza de té dándole un sorbo. ¡Puag! Lo he tenido que escupir, sabe a rayos.
-¿Qué es esto?
-Té de azúcar.
-¿Azúcar? ¡A cambiar!-grita un ratón que ha salido de la tetera.
-¿He bebido café de azúcar con ratón incluido?
Hatter esta a mi lado, de pie. Con los brazos cruzados y ojos de asesina.
-¿No lo has oído? ¡Cambio!
-Oh…-me levanto y me siento en otra silla.
-¿Qué tal esta Alicia?
-No conozco a ninguna Alicia-sujeto mi cabeza apoyándola en mi mano.
-¿No? ¿No conoces a Alicia? ¡Vaya! Y eso que ninguno sois de aquí.
-Esto… Perdona, ¿sabes donde esta la salida?
-¿La salida? ¿Te quieres ir ya? ¡Pero si lo estamos pasando muy bien!
-Hatter, déjale que haga lo que quiera.
-Calla Cheshire.
-Lo siento, pero he dejado asuntos sin resolver.
-Jo. Entonces supongo que es tu obligación…-su cara entristece.
Hay un pequeño silencio, hasta que un ruido lo rompe. ¡Es el chico conejo! Entra como si nada y se sienta al lado de Cheshire.
-¿Qué os pasa? ¿Se os ha acabado la fiesta?
-¡Tú! ¡Por tú culpa estoy aquí!-intento coger mi pistola, pero alguien me la ha quitado.
-No es mi culpa si soy irresistible-me guiña un ojo y un escalofrío me recorre el cuerpo.
-Kain se quiere ir, Shiro-dice Cheshire.
-¡Pero si acabas de llegar! Encima que te traigo a la diversión-dice ¿Shiro?
-Tengo cosas importantes que hacer.
-¡¿Es un aguafiestas?!-grita la liebre.
-No, tranquila, solo es un aburrido-le acaricia Shiro la barbilla a Cheshire y a ella no parece molestarla.
Hatter sigue sin decir nada. ¿Tan mal le ha sentado que me tenga que ir? Parece que nadie va a decir nada más. Me levanto. Todos me miran.
-Será mejor que me vaya yendo…
-Y yo…-mira el reloj, Shiro.- ¡Llego tarde! ¡Llego tarde… Llego tarde!
Se va corriendo.
-Síguele, el te dirá donde esta la salida-por fin habla, Hatter.
-Sí-salgo corriendo.
Ni si quiera me he despedido. Soy una persona sin escrúpulos, capaz de asesinar a alguien. Pero no me siento nada bien si veo a una chica estar triste. Y menos si es como Hatter, guapa y amable. No se merece estar triste por mi culpa. Mierda, ¿donde se ha metido el maldito conejo? ¡Le veo! Acaba de entrar en un castillo. Entro detrás de el gritando varias veces su nombre, pero o pasa de mi o no me oye.
Unos militares o mejor, cartas de una baraja, me impiden el paso.
-Perdón, tengo que ver a ese conejo…-me agarran y me llevan ha dentro del castillo.
Intento soltarme, pero no lo consigo. Son muy fuertes, algo de lo que yo no puedo presumir. Soy hábil, pero en fuerza…
Me han traído a una sala grande, roja. Con un trono en frente. Rojo. De repente la cortina de al lado se mueve, y sale una mujer, de rojo, con una corona.
-¿Eres un Alicio?
-No. Supongo que soy del mismo sitio que ella, pero me llamo Kain.
-Kain… Bonito nombre. ¿Kain qué más?
-Kain. No es un nombre, es un apodo. No tengo nombre.
-¿Por qué?
-No me lo permiten mis jefes.
-Estas en mi país. Tu jefa soy yo. La reina de corazones.
Me inclino al oír su titulo. No me quiero meter en líos. Solo quiero salir de aquí.
-Reina, ¿me haría el favor de indicarme la manera de salir de su hermoso país?-ante todo, buen vocabulario.
-No te la puedo indicar aun. Acércate.
Camino hacia ella.
-¿Ocurre algo?
-No. Solo queria verte más de cerca. Eres muy guapo. ¿Qué edad tienes?
-17.
-Eres muy joven. ¿Estas comprometido?-¿Qué intenta esta mujer?
-No.
-Oh. Oye, ¿por qué no te quedas aquí un tiempo?
-No puedo, tengo trabajo que hacer.
-¿Trabajo? No. Te absuelvo de cualquier trabajo.
-El trabajo es en mi mundo-¿desde cuando he dejado de estar en un sueño para estar en otro mundo?
-Con más razón para quedarte aquí. Veras, nunca hay gente nueva. Quédate un tiempo conmigo. Si no lo ves claro, te devuelvo a tu casa.
-Esta bien…
Quizás así pueda ver a Hatter. Espera, ¿por qué quiero verla? Un guardia me lleva hasta mis aposentos. Es una habitación grande. Supongo que si vuelvo a mi mundo me ganare una muerte segura. Aquí vivo en un palacio, y esta Hatter… ¿Pero que me pasa? Es solo una chica. Y esta loca, su nombre lo indica. Pero, es guapa, y amable. Me llevo las manos a la cara. Ya no sé ni en que pienso. Necesito aire. Abro la venta y miro. Aquí nunca hay luz de día, parece. Cuando me aparto de la ventana, una cuerda entra por ella. Me asomo para ver quien es.
-¡Kain! ¡Atala a algo!-grita Hatter desde abajo.
-Sí…-miro donde ponerla, y la ato al pie de la cama.
-¡¿Ya?!
-¡Sí!
Escala la pared, y la ayudo a entrar por la ventana. Se quita el gorro y le sopla para quitarle el polvo.
-Puff, que cosa más difícil.
-¿No seria mejor entrar por la puerta?
-¿Estas loco? Yo sí. Pero la bruja de la reina no me dejaría pasar nunca.
-¿Por qué?
-Porque ella es mezquina y malvada, ¿no te has dado cuenta? Bah, eres Estupido y no te das cuenta de nada.
-¿Estupido? Yo no he entrado por la ventana.
-Calla. Nadie puede saber que estoy aquí-se sienta, como si estuviera en su casa.-Oye, ¿no te tenias que ir?
-He decidido quedarme un tiempo. Es algo complicado. ¿Mezquina y malvada?-me siento a su lado.
-Nos tiene a todos sometidos a su poder. Ya te darás cuenta… Puedo entender cosas complicadas. Habla.
-Es una manera de asegurar mi vida. Veras, en mi mundo hay alguien que me quiere matar, así que quedarme un tiempo hará que todo se calme.
-¿Y qué has hecho para que alguien quiera matarte?
-No cumplí con mi trabajo. Eres demasiado curiosa, Hatter.
-Sí. Es que si no fuera curiosa no sabría nada.
-La curiosidad mato al gato.
-Yo no soy un gato. Esa es Cheshire. Y no es a ella a la que quieren matar. Es a ti. ¿En que trabajabas?
-Eso no te incumbe-miro a otro lado.
-Sí que lo hace. Tú sabes mi trabajo, soy sombrerera.
-¿No me digas?
-Ya te lo he dicho.
-Era ironía. Mira Hatter-me vuelvo para mirarla, pero no se articular palabras.
-¿El qué miro?
-Nada. Olvídalo. Trabajo para un rey, no cumplí mi ultimo encargo y ahora me quiere matar-mentira, pero servirá.
-Pobre-me abraza y me estruja entre… Me pongo colorado.
-Hatter, no puedo respirar-levanto la mano derecha.
-Ups-me suelta.-Lo siento, soy feliz cuando hay visita, y la última fue Alicia, pero fue mala con todos y se fue. Y pensaba que habia conseguido una amiga…
-¿Así que lo que quieres es un nuevo amigo?
-Claro que sí. Además, estas un poco loco, y eso me gusta-ríe.
-Si tú lo dices-me rasco la nariz, sonrojado.
-Jo, siempre te estas sonrojando-ríe de nuevo.
-Mira que es raro.
-Oye, ya que te vas a quedar en Wonderland, ¿qué narices haces en el castillo de la tirana? Ven conmigo.
-Um… No sé, ya le dije a la reina-la puerta interrumpe mis palabras.
-Buenas tardes-Hatter se ha metido debajo de la cama y me pide silencio con el dedo.- ¿Te molesto?
-Buenas tardes, reina. Para nada, usted nunca molesta.
-En un rato cenaremos. Seguro que tienes ganas-se acerca a mi mientras me aparto hacia atrás hasta chocarme con la pared.
-Bueno… No suelo comer mucho.
-¿No? Venga, estará tu amigo el conejo. ¿No le buscabas a él cuando viniste aquí?-mi espacio vital a desaparecido
-Sí.
-Pues en un rato nos vemos, a no ser que desees que me quede, claro.
-No. Vallase, tendrá cosas que hacer.
-No más importantes que estar contigo-me besa.
-Perdone-la aparto.-Yo no quiero esto…
-Aun. Lo querrás, soy la reina y te obligaré a que lo hagas-se va.
-Puag-me restriego la manga por la boca para quitar cualquier resto de la reina.
-No sabia que tuvieras una relación con ella-sale de debajo de la cama, Hatter.
-¡No! Te lo puedo explicar, ha sido ella, yo no quiero nada.
-Tranquilo, no hace falta que me expliques nada-ríe, diferente a las otras veces, como sin vitalidad.
-Hatter, me voy contigo. Si estoy aquí un rato más, seguro que volverá y como vuelva a intentar algo conmigo no podré ser amable.
-¡Genial!-me vuelve a abrazar.
No se si decirla que se aparte. Estoy a gusto. Me gusta estar sintiendo su respiración y notando sus brazos rodeándome mientras la veo sonreír. Su gorro me impide ver bien, pero, tengo un buen ángulo de sus pechos. Dios, parezco un adolescente en celo. Bueno, tengo 17 años, supongo que estos pensamientos son normales. Lo raro es que no los haya tenido antes.
-Hatter…-susurro.
-¿Sí?-me mira sin soltarme.
-Será mejor que nos demos prisa. Llevamos un rato abrazados, y nos van a acabar pillando.
-Oh sí-se suelta y se acerca a la ventana.-Tú primero.
-Claro-salgo por la ventana y me deslizo por la cuerda hasta abajo.
-¡Halla voy!-se lanza y acaba en mis brazos.
La tengo cogida como a una princesa. Su cara solo esta a unos centímetros de la mía, y si muevo la mano un poco, tocare algo que no debería tocar. Hablando de tocar, algo me ha tocado el pie. No quiero, pero aparto la mirada de sus ojos a mi pie. Es un erizo echo bola. ¿Un erizo? ¿Cómo…?
-¡Kain! ¡¿Qué haces con esa?!-en la mano lleva un flamenco que usa como palo para dar al erizo. Dios.
-Mierda.
-Buenas-salta y se inclina quitándose el gorro.-Queridísima reina, me presento. Soy Mad Hatter. Es un placer, pero ahora tenemos prisa, estamos huyendo de usted.
Hatter me agarra la mano y corre.
-¡Qué les corten la cabeza!-grita la reina.
Una oleada de guardias, más bien cartas, se dirigen hacia nosotros mientras Hatter cambia el rumbo. Acabamos en un callejón sin salida, rodeados por los guardias. Maldigo la situación con palabras malsonantes y me pongo delante de Hatter. Debo protegerla como sea.
-Oye, Kain…
-¿Sí?-uno de esos guardias cae después de un ruido de pistola.
-Te cogí esto, se te cayó cuando cambiamos tomando el té. Funciona muy bien-se acerca al guardia y le quita la katana, lanzándomela.
-Así que la tenías tú… Mi pequeña Silver, cuídamela bien, ¿eh?-me cargo a unos cuantos. Las clases de kendo si que sirven para algo.
-¿Tu pistola tiene nombre? Vaya, sí que estas loco. Ahora entiendo porque me gustas tanto-¿en qué sentido ha dicho eso?
-Es qué, es mi pistola. Era la única en la que podía confiar, hasta que te conocí.
-Gra-gracias.
A cada segundo aparecen más, y más guardias de estos. Por mucho que nos los carguemos, siguen apareciendo. Veo una salida, agarro a Hatter y salgo corriendo. Bien. Ahora me quieren matar en Italia, en Japón y en Wonderland. ¿Esto lo puedo poner en el curriculum de sicario?
-¡Parejita! ¡Por aquí!-¿De donde se ha sacado Cheshire lo de parejita?
-¡Sí!-Cheshire tiene otra pistola, más bien un revolver, y nos cubre las espaldas.
-¿Tanto habéis enfadado a esa tirana? Ya os vale. Anda, correr. Shiro os espera.
-¡Gracias!-Hatter agarra su gorro para que no se le vuele mientras corre, disparando.
Hemos llegado a una casa pequeña. Dentro no hay mucho, lo típico, y el chico conejo. Nos sentamos exhaustos de la carrera y nos miramos riendo.
-Te traigo aquí para que Hatter sea feliz y te vas con la tirana. Ya te vale, Kain-se cruza de brazos el orejas largas.
-¿Qué? ¿Trajiste a Kain para que fuera feliz?
-Claro. Llevabas triste desde la ida de Alicia, así que te traje a otro de los de arriba. Este me pareció guay, mato a un tío y pensé que podía hacer lo mismo con la tirana.
-¿Por qué mataste a un hombre?-me mira con esos ojos curiosos.
-Porque mi jefe se cabreo con él… Soy un sicario.
-Ah. ¿Por qué me mentiste?
-No lo sé. A nadie le cuento en lo que trabajo, siempre miento sobre eso. ¿Tú no lo harías?
-Supongo-mira al suelo, suspirando.
-Ah le, ya has conseguido que vuelva a estar triste. No sirves para nada, cabeza hueca-se va el maldito conejo.
-Perdón por haberte mentido.
-No importa. Alicia me dijo que seriamos amigas siempre y se fue para no volver. Supongo que tu harás algo parecido…
-¡No! Jamás me iría para no volver-hasta hace unas horas, nunca me habría imaginado decir eso.
-Pero te iras, y nadie me asegura que no vuelvas. Ahora Alicia tiene una vida, ya no le importamos nadie de aquí. En cuanto te vallas pensaras que esto es un sueño, y a nosotros que nos den.
-¡He dicho que no! Jamás me olvidaría de ti-¿por qué he dicho eso?
-Ya no sé si mientes… Además, te iras. Y cuando vuelvas, este país ya estará consumido por la tirana-se levanta.
-No dejare que eso pase. Acabare con ella, volveré a mi mundo, acabare lo que tengo que acabar allí y volveré a Wonderland.
-¿Lo prometes?
-Lo juro. Palabra de Kain. No, palabra de Shiki Mukudori. Mi verdadero nombre.
-¡Oh!-se lleva las manos a la boca con asombro.- ¿Tengo que llamarte Shiki ahora?
-No-río.-Sigue llamándome Kain. Es más bonito, ¿no?
-Sí, me gusta más-sonríe y se sienta.
Nos quedamos un rato mirándonos, sonriendo, y poco a poco, vamos eliminando los centímetros que hay entre nosotros. Cheshire abre la puerta dando un portazo.
-¡Hatter, no es justo! Lo ha traído Shiro para compartir-me abraza.
-¿Pero qué estas diciendo? ¡Cheshire! ¡Suelta a Kain!
-No quiero-le saca la lengua.
Entre ellas saltan chispas. Cheshire me apretuja tan fuerte que no puedo respirar ni moverme. Intento quitar de encima a Cheshire, pero no me deja. Necesito salir de aquí.
-Chicas…-mascullo.
-Tranquilo-me lame la cara.-No te haré nada que tu no quieras.
-¡PUFF! ¡SE ACABO! ¡SUÉLTALE O TE LAS VERAS CONMIGO!
-Ataca si te atreves.
-¡Chicas! ¡Parar!-llega la liebre.
-¿A ti que te pasa?-me suelta un poco.
-Se acerca la reina. ¡Quiere tu cabeza Hatter, y la nuestra por ayudarte! ¿Y sabes lo peor? ¡Es una aguafiestas!
-Pues nada-me suelta del todo.
-Ay-estiro de mi cuello.
-Oye Kain, vete por la parte de atrás. Regresa a tu mundo, aquí te acabaran cortando la cabeza.
-Te he dicho que no me voy. Anda, encarguémonos de esa.
-¡Sí! Voy a por mi otro sombrero-sale.
-Kain, no te lo tomes a mal-me sonríe con esa sonrisa de dientes que tiene Cheshire.-Lo hago para molestarla.
-Ah… Pues déjalo. A mi también me molestas.
-Lo sé, y así me divierto-ríe.- Bueno, me voy a matar gente.
Hatter vuelve. Con el mismo sombrero y riendo.
-No tengo más sombreros. Anda, ¡salgamos a matar a esa tirana!
Hemos hecho un plan de ataque. Acabaremos con su ejército para dejar a la reina indefensa. En cada extremo hay alguien, todo esta pensado para la emboscada. Cuando llegan salimos al ataque. Hatter se ha quedado con mi Silver. ¿Cómo no se le han acabado ya las balas? Shiro me ha dado una katana. Es más manejable que la otra. Hablando de Shiro, acaba de ser herido en la pierna, pero no parece grabe. Sigue disparando. La liebre se ha vuelto loca y ha empezado a destrozar todo lo que se le pone delante, y el ratón la guía. Están las gemelas. Distraen a la guardia y una mariposa les quema con un lanzallamas. ¡Es la oruga! Jo, como ha cambiado. Algunas flores agarran a los guardias para que sea más fácil para nosotros. Se agradece. Tengo unas ganas de aplastarles a todos… Un momento, aun me queda pastel. Lo saco de mi bolsillo, le pego un bocado, y cuando me doy cuenta soy lo bastante grande para pisar árboles. Hatter me mira asombrada, y creo que con miedo, o lujuria. No estoy muy seguro. Acabo con todos en poco tiempo.
-Será mejor que te de esto-la oruga me da un frasco.
Esta vez huele a Hatter y a su té. Le doy un trago y vuelvo a una estatura normal, hasta que sigo encogiendo a un tamaño bastante pequeño. Hatter me sujeta riendo y me mira de cerca.
-Eres un pequeño héroe-me da un beso en la cabeza.
-Supongo. Esto es un poco incomodo-digo sonrojado.
-¿Alguien tiene pastel?-cuando me quiero dar cuenta, tengo un trozo metido en la boca.
Vuelvo a mi estatura normal suspirando fuertemente. No es justo. El primer beso que recibo suyo, y es en mi pelo. Necesito un trago, aunque ahora que lo pienso, desde que he llegado aquí nadie ha dicho nada de alcohol. ¿Habrá vodka? ¿Sake? ¿Cerveza? A sí, la reina…
-¿Dónde se ha metido la reina?-digo para que me dejen de mirar.
-Mierda. ¡Buscarla inmediatamente!-grita Hatter.
-¿Te encuentras bien, Shiro? No revientes.
-Tranquila, Cheshire. Puedo con esto-se hace un torniquete para parar la hemorragia.
-Hatter, que ellos se queden-la susurro.
-Claro… Pero vamos nosotros-me agarra de la mano y corre.
Su mano siempre me agarra con fuerzas. Es tan acogedor. Creo que estoy enamorado de Hatter. Y es una locura, ya que no nos conocemos tanto como para eso, pero cuando estoy con ella, siento algo. Algo, especial, que nunca habia sentido. Vamos andando hasta que nos alejamos bastante.
-No creo que se encuentre por aquí.
-No, ni yo-entonces, ¿para qué me has traído aquí?
-Cheshire la ha rastreado con el olor, y ha dicho que estaba aquí.
-¿Cuándo?-miro entre los arbustos.
-No revientes. Le quitas el evien y te quedas con Norte.
-Joder, que código tenéis entre vosotras.
-Lo tenemos. Es para que gente que no sea de confianza no se entere de esto-busca conmigo.
-Entiendo.
Hay un pequeño silencio. Hasta que buscando nuestras manos se juntan.
-Vaya. Parece que por aquí no esta-ríe.
-Eso parece-río con ella, nerviosamente.
-Cuando vuelvas a tu casa, ¿qué tendrás que hacer?
-Despedirme de mi jefe.
-¿Solo eso? Alicia volvio por su familia…
-Yo no tengo familia. Soy huérfano. Era japonés, pero me quede huérfano tempranamente y me llevaron a un orfanato en Alemania. Allí mi jefe me encontró y me entreno para matar.
-¿Alemania? ¿Japonés?
-Olvídalo-sonrío de nuevo.
-Algún día tengo que ir a tu casa. Para conocerla y ves esos sitios.
-Sí, estaría bien. Mira, ¿por qué no te vienes conmigo? Cuando acabe lo de la tiranía y eso…
-¡Sí!-me abraza, y esta vez, la correspondo.- Anda, es la primera vez que me devuelves el abrazo.
Me mira sonriendo y sin soltarme. De manera que me hace sonrojarme.
-Quería hacerlo. ¿Te molesta?
-Todo lo contrario. Me encanta.
Volvemos a acercarnos, cerrando los ojos, agarrándonos las manos. Todo es perfecto. Hasta que un ruido interrumpe.
-¿De donde sale esa pistola?-miro de un lado para otro, aun ruborizado, agarrando la katana.
-Ka-Kain…-Hatter me enseña su mano, llena de sangre que sale de su estomago.
-¿Eh? ¡Aguanta Hatter! ¡Ayuda!-la dejo en el suelo lentamente.
-E-estoy bien…
-¡Sal de ahí, bruja!-grito mirando a mi alrededor y cogiendo a Silver.
-¡Es tú culpa! ¡Sí esa se muere es tú culpa! ¡Soy la reina, tienes que hacerme caso!-sale de su escondite.
-Nunca me postrare ante ti-la apunto con la pistola, pero soy incapaz de matarla.
-No lo hagas, Kain. Recuerda que yo siento algo por ti.
De repente, su cuello lo rodean dos espadas. Entre las gemelas la han cogido. Shiro da órdenes de llevársela para ejecutarla en otro lugar mientras que Cheshire cura la herida de Hatter. La agarro como a una princesa, como la otra vez.
-¿Sabes? Shiro venia todos los días a gorronearnos el té, y a hablarnos sobre ti. Nos contaba que tenías un perro, que encontraste abandonado en la calle. Que le llamases Mad, porque estaba loco-río un poco.
-Sí-sonreí.
-Que un día lo encontraste muerto, porque alguien lo habia asesinado. Y lo ente-le tiembla la voz.-Enterraste. Que sueles ir a ver si su tumba sigue en pie.
-Lo hago. Me gusta hablar con él, aunque ya no me pueda escuchar. Después de Silver, era la única cosa en la que podía confiar. Ahora eres tú y la gente de Wonderland.
-Me alegro de que pienses eso sobre nosotros.
-Hatter, deja de hablar. Consigues mal gastar fuerzas. Solo mírame y así sabre que estas bien.
-Va-vale.
-Kain, quédate con Hatter, aquí. En cuanto la hayamos ejecutado volveremos-dice cojeando Shiro.
-Claro. Pero no saltes muy alto o se te desprenderá la pierna.
-¡¿Qué?! ¿¡Eso puede ocurrir?!
-Venga Shiro, es una coña-aclara Cheshire.
-Joder, que susto me ha pegado. Ya me preguntaba como voy a subir para ver chi…
-¿Chi qué?
-Chinos. Son una raza muy amable-ríe tontamente, intentado enmascarar que es un pervertido sexual. Maldito conejo.
-Kain, cuando vaya a tu casa, ¿podré ver chinos?
-Claro-río y entro en la casa.
-Van a acabar con la tirana. ¿Cuándo nos vamos?
-Cuando estés bien.
-Ya estoy mucho mejor, hasta puedo tomar té. ¡Es verdad! ¡La hora del té!-la dejo sobre el sofá.
-Allí el té no es como aquí.
-Claro. El mejor té es el que se sirve en casa de la sombrerera, ¿o no lo sabias?-me mira fijamente.
-Sí. Y lo puedo decir, ya que lo he probado.
-Hay que probar de todo, incluso la crema de clorofila con chocolate.
-Eso no quiero probarlo-río.
-Yo voy a probar algo…
-¿El qué…?-antes de que pueda terminar, noto sus labios en los míos.
Su lengua jugando con la mía. Su mano enredándose en mi pelo y las mías sujetándola aun. Es un momento mágico, que nada puede romper. Nos miramos y sonreímos.
-Lo siento, Kain-esta ruborizada.
-No lo sientas. Esto esta muy bien-sigo sonriendo.
-Kain. Ya estoy perfectamente. Vámonos.
-¿Y los demás?
-Por los gritos que están dando, ya se la han cargado…
-¿Entonces nos vamos?
-Sí.
Despierto en el lago. ¿TODO HA SIDO UN SUEÑO? Imposible. Yo me he enamorado de Hatter… Me he enamorado de un sueño. Odio mi vida. En cuanto me encuentren me mataran, y el amor de mi vida a sido un sueño. Me siento mirando el agua. Estoy destrozado por dentro. ¿Qué queria? Desde el principio sabia que era un sueño. No sé porque lo acabe olvidando… Hay una sombra atrás. Prefiero no ver la cara de mi asesino. Prefiero que piense que mato a un claval por la espalda. Cobarde. Bueno, ha sido un placer, Kain. Shiki. Cierro los ojos fuertemente. Adiós.
No me mata. ¿A qué…? ¿Me esta abrazando?
-Bueno Kain, ¿qué hacemos?-me susurra su dulce voz.
-¡Hatter! Así que no eras un sueño-me la quito de ahí y la pongo encima de mí.
-¿Un sueño?-ríe.
-Hecho realidad-la beso.
Fin.

viernes, 12 de agosto de 2011

El tormento de Len.


EL TORMENTO DE LEN.

Era el principio de las vacaciones. El pequeño rubio encendió el ventilador mientras estudiaba las asignaturas que le habían quedado aquel curso. Aun lado tenía un plato con una rodaja de sandía, junto a un té con una ramita dentro. Suspiraba y echaba cuentas para terminar de rellenar la hoja. Rin entró abanicándose con un “pai-pai” y se sentó a su lado viendo lo que apuntaba.
-Tu también deberías de estudiar-comentó sin levantar la mirada.
-Es verano, ya lo haré.
-El último día de verano te veo haciendo los deberes hasta la mañana siguiente.
-Um… No sé. ¿Te vas a comer esa rodaja?
-Toma-se la acercó.- ¿Cómo es que no estas con el vecino?
-¿Kaito-senpai?
-Ese.
-Esta con su novia “tengo el pelo más largo y más bonito que tú”-comió sandía.
-¿Su novia no tiene el pelo corto?
-No, esa es su prometida, Mei-san. Yo hablo de Miku-san. Que, ¿no te has fijado en ellas?-escupió las pepitas.
-Esto… No, creo que solo conozco a Mei-san.
-¿Y no te has fijado? Es muy guapa, no tengo posibilidades con Kaito-senpai. Además, es mucho mayor.
-Un chico que tiene novia y prometida no es un buen partido.
-Pero es muy guapo.
-¿Y su hermano? Este… ¿Cómo se llama?
-¿El que va a nuestra clase? Nigaito.
-¡Ese! ¿Por qué no te juntas con ese?
-Porque ese no me gusta. Tú no entiendes de hombres, Len.
-Será eso…
-Oye, nunca hablas de chicas.
-No tengo nada que decir.
-Um…-se levantó y salió.
Len dejo el bolígrafo y se recostó sobre la mesa, cerrando los ojos y respirando profundamente. Se despertó con el ruido de un coche que pitaba fuera de casa. Miró el reloj dándose cuenta que habia dormido tres horas. Se fue al baño, salio y gritó varias veces el nombre de su hermana gemela sin obtener respuesta. En la puerta no estaban los zapatos. <<Habrá salido con Gumi-san o algo así>>-pensó.
Subió a su habitación y abrió la ventana lentamente asomándose con la luz apagada y mirando a la casa de al lado. Suspiró repetidas veces y se apoyo la cabeza en los brazos. Al otro lado se encontraba Kaito. Hablaba con alguien, al que no se le veía por culpa de la pared. Por cada risa o sonrisa, Len suspiraba. Entonces, unas manos aparecieron al lado de Kaito, y poco a poco, el cuerpo de una chica. Era su hermana, Rin. Se acercó hasta que sus labios se juntaron mientras, él, cerraba la cortina. Len se quedo oji-platico. Incluso cayó de culo de la sorpresa que se habia dado. Se dio la vuelta en el suelo. Cerró los ojos apretándolos y mordiéndose la parte inferior del labio, tan fuerte, que empezó a sangrarle. Se llevo las manos al estomago, rodeándolo fuertemente, y empezó a lagrimear poco a poco. No entendia porque se sentía tan mal, ni siquiera porque espiaba al vecino. Después de una hora se levanto. Se miró en un espejo mientras tocaba sus ojos hinchados de tanto llorar y se limpio la herida del labio. Escuchó la puerta y el saludo de su hermana, enérgico, como de costumbre. Se oían sus pasos subiendo rápidamente y abriendo todas las puertas diciendo el nombre de su hermano, hasta que llego al baño.
-¡Len! ¿Estas ahí?
-Eh… Sí.
-Oh, ¿sabes? Quizás sí tenga posibilidades con Kaito-senpai. Lo más seguro es que deje a su novia y a su prometida. No las quiere.
-¿Y eso te lo ha dicho él?-abrió la puerta, enflechado hacia el piso de abajo.
-Lo de que no las quiere… No. Lo he supuesto yo. Pero sí que tengo posibilidades… ¡Me ha besado!-le seguía.
-¿Solo eso?-abrió el frigorífico.
-Sí… -sonrojó.- ¿Qué… más podría haber echo? He, he…
-Ajam-sacó un racimo de plátanos y se sentó en la mesa.
-¿Y tú que has estado haciendo…? ¡¿Qué te ha pasado en el labio?!
-Me he mordido-se lo tocó.
-Ah… Oye, Len, ¿has estado llorando? Tienes los ojos…
-¡No! Es que me he dormido. Nada más-pelo un plátano y se lo comió.
-Ah. Voy a darme una ducha.
Cuando Rin se fue, Len salio al jardín trasero de la casa y se sentó en el césped comiéndose los plátanos que quedaban en el racimo. Estaba enfadado consigo mismo por haber llorado e incluso haberse echo una herida en el labio. Miró al cielo, y luego giro los ojos hacia la casa de Kaito. Alguien se escondió de repente. Len, se incorporo rápidamente y se quedo mirando a la ventana.
-Ey-salio una voz femenina de detrás del muro que separaba una casa de otra.- ¿Qué haces?
-Esto… Pensé que habia visto algo…
-Ah. ¿Eres el novio de Rin-chan?
-¡No! Soy su hermano, Len.
-Es verdad, tenéis cierto parecido-río dulcemente.-Soy Miku.
-Yo… Len, encantado.
-El gusto es mío, Len-kun. Esto… ¿Te importaría hacerme un favor?
-No, ¿el qué?
-¿Me podría quedar un rato en tu casa? Es que en la de Kaito-kun esta su prometida. Pero ella se irá en un ratito.
-No, pasa.
La chica saltó y acabó en el suelo.
-Ay…
-¿Estas bien?-se acercó extendiéndole la mano.
-Sí…-la agarro y se levanto quedándose a unos centímetros de él.
-Esto…-sonrojó.
-¿Te incomodo?
-Un poco…-miro de nuevo a la ventana, pero esta vez consiguió ver el pelo azul de alguien que espiaba.
-¿Y por qué no te apartas?
Len trago saliva. Hecho una ultima mirada de reojo a la ventana y suspiró mirando de nuevo a Miku.
-Porque no me apetece.
-Oh, entiendo. ¿Y sí me acerco a ti un poco más?-tanto que sus narices se rozaron.
-Eh…
-¡Miku! ¡Sube ya!-se oyó desde arriba.
-Oh, lo siento. Tengo que irme, pero antes… Te prometo que no te volveré a espiar-le beso la mejilla y volvio a saltar.
Len cogió los plátanos y entro en casa sin saber muy bien lo que habia pasado. Habia ayudado a la novia de Kaito a ponerle celoso, habia hecho de juguete. ¿Y si venia a pedirle explicaciones? Lo único que tendría para defenderse era que el habia estado con su hermana.
Se fue a la cama, y se paso toda la noche dando vueltas. Cuando consiguió dormir, escucho como la puerta de la calle se cerraba. Se asomo y vio a su hermana irse con Gumi. Echando una mirada a la ventana de al lado, y viendo que allí no habia nadie, cerro y bajo a bajo. Preparó té, se sentó y se lo bebió sin mucho ánimo. De repente, llamaron a la puerta.
-¡Rin!-gritaban desde el otro lado.
-No esta-abrió Len dándose una sorpresa.
-¿Dónde ha ido?-pregunto Kaito.
-Eh… Pues… No-no lo sé.
-¿Sabes si tardará?
-Ta-tampoco.
-¿Puedo esperarla dentro? Es importante.
-Pasa… ¿Qui-eres té?
-Claro, gracias-pasó y se sentó en el suelo.
-U-un segundo.
El pequeño fue a la cocina, suspirando. No sabia que hacer. Sus manos temblaban, pero aun podía defenderse para llevar la taza.
-Aquí tienes-le temblaba la voz.
-Muchas gracias, Len-kun.
-¿Sabes como me llamo?-se sentó en frente de él.
-Si que lo sé-bebió.
-Oh… No hace falta que me presente, he, he…-río falsamente rascándose la cabeza.
-¡Es verdad! Yo soy Kaito…
-Da igual. Te conozco, tra-tranquilo.
-Es raro que seamos vecinos y esta es la primera vez que hablemos. Estas en secundaria, ¿no?
-No, digo, sí…
-Que pregunta… Eres igual que tu hermana-rió.
-Sí, más o menos…
-Y… ¿Tienes no-novia?
-¿Eh? ¡No! Yo… Soy malo hablando con mujeres que no sean iguales que yo…
-Anoche no parecía que fueras malo…
-¡Sobre eso! Yo…
-¡Tranquilo! No importa lo que hagas con Miku-chan, pero ten cuidado. Es mala. Cuando esta enfadada es capaz de hacer cualquier cosa.
-Entiendo… Se cansaría de ser la segunda.
-No. No se enfado por eso. Ahora solo era la única-volvio a beber.
-¿Ya no estas prometido?
-No. Veras, las dos me pillaron haciendo algo que no debería de hacer…
-Oh. Lo siento mucho.
-No importa.
-Se que es de mala educación preguntar pero… ¿Qué te pillaron haciendo?
Kaito se abalanzo rápidamente sobre Len, robándole todo su espacio vital.
-Te estaba espiando. No lo entiendo muy bien, pero no puedo olvidarme de ti.
-Eh, esto… ¡Kaito! Yo…-la cara de Len se volvio roja.- ¿Y mi hermana?
-Era una prueba para olvidarme de ti. Sois iguales, no entiendo lo que me atrae de ti, pero creo que lo he entendido-metió su mano por debajo del pantalón de Len.
-¡Pa-para!
-También te he pillado espiándome, Len.
-Yo…-cerró los ojos fuertemente.
-Tranquilo, iré despacito-le besó tirando de su labio.- ¿Qué te ha pasado? ¿Te ha pegado tu hermana?
-No, me lo mordí.
-Entonces habrá que curarlo-beso la herida y le quito la camisa a Len tumbándole en el suelo.
-Sí…-se dejaba.
Kaito le besaba lentamente el cuello y bajaba hacia abajo. Len se mordía el labio como la otra vez.
-Ey, no hagas eso-le beso Kaito.-No quiero que te hagas más daño.
-Va-vale…
-Así me gusta.
-Esto… Veras es qué…-cerro los ojos y soltó un pequeño gemido.
-Ya, ¿eh?-Kaito saco la mano del pantalón y se lamió el dedo.
-¡T-te quiero, Kaito!-se abrazó a su cuello.
Le beso sonriendo en modo de contestación. Entonces alguien abrió la puerta del salón.
-¡Len! ¡Tengo una súper-notici…! ¡AAHH!-grito y cayó al suelo, Rin.
-Eh… ¡Rin! ¡Te lo puedo explicar!-se escapo de los brazos de Kaito.
-¡No-no es lo que parece!
-Es asquerosamente… ¡Genial!-de los ojos de Rin salieron unos brillos.- ¡Sois yaoistas!
-Kaito… Será mejor que escapemos-susurro Len.
-No entiendo nada, ¿no esta enfadada?
-Es una fanática del yaoi. Como no nos larguemos nos obligara a hacer cosas, a ponernos orejas de gato…
-A mi no me importa-sonríe.
-¿¡Qué!?
-¡Genial! ¡Ahora si que me gustas, Kaito-senpai! Esperar, que voy a por las orejas.
-Dios mío, ¡sálvenme!
Y así es como empezó el tormento de Len. Bueno, me voy, que tiene que ponerse un vestidito nuevo.
Rin K.

martes, 9 de agosto de 2011

Bradley 5


Bradley
 Al día siguiente.
Misaki: *Jugando al ajedrez* Jaque.
Motoharu: En esto no soy bueno para nada *se come su peón*.
Misaki: ¡Claro que eres bueno, Moto-chan! *Mueve el alfil y se come una torre* No te deprimas.
Motoharu: ¿Eso crees? *Mueve el rey* Me gustaría aprender mejor...
Misaki: *Mueve el peón* Eso se hace con practica.
Motoharu: *Moviendo el caballo* Cuando era pequeño no tenia amigos. Solo a mi matriz y a su hijo. Pero, ella murió y me quede sin ninguno. Por eso no he tenido mucha práctica en juegos.
Misaki: ¡Oh! Lo siento, Moto-chan. Se lo que es no tener familia pero, no se que es perderla entonces...
Motoharu: ¡Da igual! *Mueve la torre* Ya me acostumbre a no tener amigos.
Misaki: ¡Oh Moto-chan! *Le abraza* A partir de ahora yo seré tu amiga, ¿vale? *Le mira*.
Motoharu: ¡Gra-gracias Misa-chan!
Misaki: *Mueve la reina* Jaque Mate *sonríe*.
Motoharu: ¡Ah la! ¡Eres muy buena Misa-chan! Para celebrarlo, vamos a merendar.
Misaki: ¡Claro!
Motoharu: *Agarra a Misaki y camina* Oye... Hoy es el ultimo día... *Mira al suelo*.
Misaki: ¡Tranquilo! Yo vendré a pasar tiempo contigo.
Motoharu: ¡Genial! *Entran en una sala y se sientan* Otra pregunta. Vas a volver, ¿no? ¿Porque no viniste la primera vez que te lo pedí?
Misaki: Veras, en mi vida hay alguien especial que parece ser que aquí no es bienvenido...
Motoharu: ¿Hablas de Haninozuka Ryôga?
Misaki: Sí...
Motoharu: *Suspira* Entiendo. Veras, según mi consejero real, no me debo juntar con vampiros ya que es una raza muy inestable y podría pasar una desgracia.
Misaki: Pero Ryôga es buena persona. Jamás te haría nada.
Motoharu: No digo que tu amigo me valla ha hacer algo pero, si dejo a uno, tengo que dejar a todos... ¿Lo entiendes?
Misaki: *Mira la taza de té* Sí.
Motoharu: *La mira y sonríe* A lo mejor, consigo convencer a mi consejero de que no todos son malos presentándole a tu amigo.
Misaki: ¿Eso crees?
Motoharu: ¡Sí! Déjame unos días, ya veras como lo consigo convencer.
Misaki: *Le abraza* ¡Gracias Moto-chan! ¡Eres genial!
Motoharu: *Rojo* De-de nada *sonríe*.
Misaki: El próximo día es navidad, pero día siguiente, si quieres puedo venir.
Motoharu: ¿En serio? ¡Genial! ¡Haremos una cena de navidad un día después!
Misaki: *Ríe* ¡Claro!
 Por la noche.
Misaki: *Camina hacia casa*.
Ryôga: *Detrás* Hola.
Misaki: ¡Ah! ¿Ry-Ryôga?
Ryôga: *La besa la mejilla* Es peligroso que vallas sola a estas horas *la coge*. Agárrate.
Misaki: *Se agarra de su cuello* Podría habernos llevado yo.
Ryôga: Tarde *corre*. Hoy no me puedo quedar, Apolo estará en casa. Pero queria estar contigo.
Misaki: ¡Oh Ryôga! *Le besa*.
 Al día siguiente.
Misaki: *Caminando* ¿Qué es eso? *Entra en una tienda* ¡Oh! ¡Qué guantes más bonitos! ...  Le comprare estos guantes y algo más...
Noriko: ¡Hola Misa-chan!
Misaki: ¡Noriko-kun! ¿Qué haces aquí?
Noriko: Comprar las cosas para la cena, ¿y tu?
Misaki: *Roja* Com-comprándole un regalo a Ryôga.
Noriko: ¡Anda! ¿Y le vas a comprar esos guantes? No creo que se los vaya a poner…
Misaki: Es verdad, el nunca lleva guantes.
Noriko: ... ¡Ya sé! Cómprale un manga, a el le gustan bastante.
Misaki: Okay, ¿me acompañas y luego te acompaño yo?
Noriko: ¡Claro!
 En una librería.
Misaki: *Coge un manga* Tiene pinta de interesante, espero que no le tenga. *Mira a la estantería* ¿Un libro de ajedrez? *Lo coge*.
Noriko: ¿Has terminado?
Misaki: ¡Sí! Voy a pagar...
 En el palacio.
Kaito: ¿Quieres entrar?
Ryôga: Paso.
Motoharu: *Desde la ventana* ¿Quienes sois?
Kaito: Nadie *salen corriendo*.
 En una cafetería.
Noriko: ¡Bah! Terminamos las compras... Mañana es navidad *bebe té*.
Misaki: Lo sé.
Noriko: ¿Has comprado algo para tu ''amigo invisible''?
Misaki: Sí, pero no te diré nada.
Noriko: *¬3¬* Vale.
Misaki: *Mira al té*.
 Al día siguiente.
Misaki: *Se suelta la coleta* Navidad...
Ryôga: *Entra por la ventana* ¿Ya estas?
Misaki: ¡Ah! ¡Ryôga no me des esos sustos!
Ryôga: Lo siento *se acerca a ella*. ¿Te importa que te de tu regalo ahora?
Misaki: No. *Coge el suyo* Toma, no sabia que comprarte.
Ryôga: ¿Para mi? *Lo abre* ¡Oh! Kama-chan chan. ¡Muchas gracias! *Lo ojea* ¡Es la edición a color!
Misaki: Me alegro que te guste *sonríe*.
Ryôga: ¡A sí! Toma *le da una cajita* este es para ti.
Misaki: ¿Para mi? *Lo abre* ¡Es mi móvil!
Ryôga: Sí, lo lleve a arreglar.
Misaki: ¡Gracias! *Salta y le abraza*.
Ryôga: De nada. ¿Vamos a cenar?
Misaki: ¡Sí! *Salen*.

Fin.

Bradley 4

 Bradley
Al día siguiente.
Misaki: *Estudiando* << ¿Ahora qué? ¿Volveré a las misiones normales?>> *suspira*.
Noriko: ¡Misa-chan!
Misaki: Dime.
Noriko: Tienes una nueva misión y también sola.
Misaki: ¿Qué?
Noriko: Iras al palacio después de clases y volverás para dormir.
Misaki: ¿Cuanto tiempo?
Noriko: Dos días.
Misaki: Acepto, por ahora...
Ryôga: Vamos, que acepta.
Noriko: ¡Ryôga! ¡No hagas eso! ¿Por qué siempre apareces así de sigiloso?
Ryôga: ¿Mi naturaleza?
Misaki: ¿Quieres que acepte?
Ryôga: Pues sí. Quiero saber que coño le pasa al príncipe para que solo te escoja a ti.
Misaki: Ahora que lo pienso, soy la única a la que escoge...
Noriko: Se supone que es un honor, ¿no? Pero, ¿tú le conoces?
Misaki: No. Bueno, en la fiesta de verano baile con él pero ni siquiera le dije mi nombre.
Ryôga: ¿Y no se te olvido el zapato?
Misaki: No, creo que no.
Ryôga: Era una pregunta retórica *camina*.
Misaki: ¿Donde vas?
Ryôga: Tengo cosas que hacer, pronto es navidad.
Misaki: ¿Navidad?
Ryôga: Sí *se va*.
Noriko: Iré a avisar de que vas.
Misaki: Vale. <<Ahora que lo pienso, no se que regalarle a Ryôga por navidad>>.
 En la calle.
Ikuto: ¿Donde vas Ryô-kun?
Ryôga: ¿Por qué me sigues? *Entra en una tienda de móviles*.
Ikuto: ¿Qué hacemos aquí?
Ryôga: Tengo algo que hacer.
 Al día siguiente.
Misaki: Solo es hoy y mañana. Pasado mañana iré a comprarle un regalo a Ryôga y a planear lo de navidad. *Suspira y toca el timbre*.
Empleada: Pase por favor. *Entran a un gran salón* Por favor Otani-sama, espere aquí.
Misaki: Sí. *Se sienta en una silla* Uo.
Motoharu: *Entra* Buenos días, Otani Misaki-chan.
Misaki: ¿Eh? Buenos días Ichinose-dono *se levanta y se inclina*.
Motoharu: Bah, deja las formalidades Misaki-chan. Quiero que me llames Moto-chan.
Misaki: Pe-Pero...
Motoharu: No digas pero. Es una orden. Veras, es así como me llama mi matriz.
Misaki: Esta bien.
Motoharu: Y si no te importa, yo te llamare Misa-chan. Veras, te he elegido a ti porque eres la que cumple mis expectativas de el Bradley.
Misaki: ¿En serio? ¿Solo eso?
Motoharu: Bueno, también eres la única que conozco ya que bailamos juntos aquella vez.
Misaki: Ya veo.
Motoharu: Bien, *mira el reloj* es la hora de el té. Vamos Misa-chan.
Misaki: ¡Sí!
Motoharu: *Ríe*.
 Por la noche.
Misaki: *Llega y se quita los zapatos* ¡Ay dios! *Se tira al suelo* ¡Estoy tan cansada!
Ryôga: *Aparece* ¡Hola!
Misaki: ¡Ryôga! Es muy tarde, si Apolo te encuentra aquí...
Ryôga: Tranquila, tiene una cita. Hoy no tiene tiempo para saber lo que pasa. *Mira al techo* ¿Qué tal?
Misaki: ¿El trabajo? *Sonríe* Nada especial.
Ryôga: Ya veo. T-Te he preparado la cena.
Misaki: ¿En serio? *Entra* ¡Oh! ¡Huele bien! ¡Es ramen!
Ryôga: Sí, es lo único que se hacer. *Se sienta y separa los palillos* ¡A comer!
Misaki: *Empieza a comer* << ¿Solo me va a preguntar eso?>> ¡Que rico!
Ryôga: Gracias. *Deja los palillos* Misa-chan, ¿que te parece el príncipe?
Misaki: ¡Ah!, pues... A primera vista parece un niño mimado pero luego no es mala persona.
Ryôga: *Mira al cuenco* Ya veo. ¿Sabes por que te elige a ti?
Misaki: Dice que es porque soy la única que conoce del Bradley.
Ryôga: <<Hijo de...>> Ya veo.
Misaki: Hoy no me lo pase mal, pero prefería haber estado contigo *sonríe*
Ryôga: *Sin apartar la vista* Ya veo.
Misaki: *Le mira* Esto... Kotoko esta esperando desnuda en la habitación a que la vallas ha hacer un hijo.
Ryôga: *Rojo* ¡¿Qué estas diciendo?!
Misaki: *Come* Creía que no me escuchabas.
Ryôga: Pues lo hacia.
Misaki: ¿En que pensabas?
Ryôga: En... Nada.
 Por la noche.
Ryôga: Cabrón. ¿Yo no soy nadie? Bueno, en verdad ahora no soy de el Bradley así que... ¡Pero no es justo! ¿Por qué ella? ¿Lo hace para molestarme?
Kaito: *Toca la puerta* Ryôga, ¿puedo pasar?
Ryôga: Sí. ¿Qué haces aquí?
Kaito: No podía dormir. ¿Qué tal crees que le habrá ido el día a Misaki?
Ryôga: Le ha ido bien, estuve con ella cenando.
Kaito: *Llorando* ¿Por qué tu y no yo? Bueno... ¿Qué piensas del príncipe?
Ryôga: Que es un idiota. Según él, yo no le conozco. Estuve con el desde pequeño, se murió mi madre y ya no se nada de ti.
Kaito: Joder. Ryôga, quizás no sepa quien eres.
Ryôga: No lo creo.
Kaito: Mañana si quieres podemos ir a averiguar.
Ryôga: No. Mañana Misaki estará allí. Pero podemos averiguar de otra manera...
Fin.

Bradley 3


 Bradley
Al día siguiente.
Misaki: <<Ayer Ryôga y yo...>> *Roja* Jo, cuanto mas lo pienso, peor.
Noriko: ¿En que piensas?
Misaki: N-No, no en nada *sonríe falsamente*.
Noriko: Ah... Esto... Ya tienes la misión asignada.
Kotoko: ¡VOY A MATARTE BRUJA! *Salta encima de Misaki* ¡¿COMO HAS PODIDO?!
Misaki: ¿Como...?
Noriko: *La coge de el pelo y la aparta de Misaki* ¿Qué haces? ¿Y si alguien te ve?
Kotoko: ¡Me da igual! Ayer esta y Ryôga-san hicieron... Tsk. *Se levanta*.
Noriko: ¿Él que hicisteis?
Misaki: *Roja* ¿Como te has enterado?
Kotoko: Apolo nos lo ha chivado. [Apolo es el dios de la adivinación en Grecia] Los chicos hicieron hasta una fiesta, pero se acabo cuando llego Ryôga-san.
Noriko: Un momento... Entonces, tu y Ryôga habéis... *Roja*. ¿Y como no nos lo has contado?
Misaki: No me ha dado tiempo. Después me acompaño a casa y estuve estudiando. Y hasta hoy.
Kotoko: *Aura de fuego* No sabes como te odio.
Misaki: Esto... *Mira a Noriko* ¿Qué misión es?
Noriko: ¡Ah sí! Tienes que ir al palacio real. La matriz de el príncipe se va a casar y se va unos dias. Vamos, que harás de cuidadora de el príncipe.
Misaki: ¿Co-como? ¿Tendría que vivir unos dias en el palacio? Pero, ¿por qué yo?
Kaito: Porque eres una bruja *llorando*. ¿Como pudiste hacerlo con Ryôga? ¿No sabes como duele?
Ikuto: Eso *mirada asesina*. Has conseguido que mi Ryô-chan pierda su infancia.
Misaki: *Gota* ¿Hoy todos me odiáis?
Noriko: No tranquila, yo no.
Kotoko: A todo esto... ¿Donde esta Ryôga-san?
Noriko: Pues... Cuando Apolo me dijo la misión de Misaki, el estaba allí. Luego desapareció.
Misaki: ¿Estaba contigo? <<Pero... Él solo me tiene a mi>>.
Ikuto: Joder, ¿donde estará?
Kaito: *Mira a Misaki* <<No tiene buena cara...>>.
 En clase.
Kaito: ¡Misaki!
Misaki: *Comiendo una bola de arroz* ¿Eh?
Kaito: ¿Qué tal estas?
Misaki: Sí te refieres a lo que paso ayer, mejor no hables.
Kaito: *Llorando* No, no es eso. *Se sienta* Va a ser tu primera misión sola. ¿No estas nerviosa?
Misaki: Bueno, un poco. *Come* Peo', etoy' peocupada' po' Ryôga.
Kaito: Es verdad, a él le excluyeron por vampiro. Es algo muy injusto.
Misaki: Sí. *Traga* El príncipe es un idiota.
Kaito: No digas eso hombre, idiota es un rato pero tendrá sus motivos, ¿no?
Misaki: Puede. Ya se los preguntare cuando este con él.
Ryôga: Asíque vas a ir a esa misión, ¿no?
Misaki: ¡Ryôga! Pues sí... Es mi trabajo.
Ryôga: Ya veo que lo que dijiste ayer no era del todo cierto.
Misaki: ¡Claro que era verdad! ¡Nunca te dejare solo!
Ryôga: Y eso lo dices antes de irte a vivir al palacio real donde yo no puedo entrar, ¿no?
Misaki: Pe-pero...
Ryôga: Déjalo. Olvídame *se larga*.
Kaito: Creo que tenía que haber dicho algo. Lo *mira a Misaki* sien-to. *La abraza* Tranquila.
Misaki: Gracias Kaito. ¿Me dejas tu móvil?
 Al día siguiente.
Ryôga: *Tumbado en la cama* Misa-chan ya se habrá ido al palacio, paso de ir al instituto.
Kaito: *Toca a la ventana* ¿Ryôga-san?
Ryôga: *Abre la ventana* ¿Qué coño quieres?
Kaito: ¿No vienes a clase?
Ryôga: Paso.
Kaito: Ay... Sí es porque el sitio de Misaki iba a estar vacío, que sepas que ha renunciado a la misión.
Ryôga: ¿Qué? *Le mira*.
Kaito: Era la mejor misión de su vida, y no la va a hacer. ¿Ahora qué, listo?
Ryôga: *Sale corriendo*.
Kaito: Idiota.
 En el instituto.
Misaki: Noriko-kun, déjame los apuntes de ingles.
Ryôga: *Entra en clase y coge a Misaki de el brazo* Ven conmigo.
Misaki: ¿Eh?
Noriko: Ya les vale.
Ryôga: *Se la lleva al patio* ¿Tu eres idiota? ¿Para que renuncias a la misión?
Misaki: ¿Tu que crees? No queria dejarte solo.
Ryôga: ¡Idiota! ¿No ves que ya me da igual? He estado siempre solo, no me vas a cambiar tú ahora.
Misaki: ¡Mentiroso! Tú, conociste a tu madre. Tú, sabes quien eres. Quizás ahora creas que estas solo pero, ¡jamás lo has estado! ¿El Bradley no es nada para ti?
Ryôga:...
Misaki: Gracias. Tu silencio lo dice todo *camina de vuelta*.
Ryôga: ¡Espera! *La agarra* No me dejes solo. El Bradley y tú es lo único que tengo. Ahora he perdido uno, no quiero perderte a ti.
Misaki: *Le abraza* No me perderás.
Ryôga: *La sigue el abrazo* Gracias, Misa-chan.
 En clase.
Ikuto: Son un caso aparte, ¿eh Noriko-kun?
Noriko: Y tanto. Por lo menos se tienen el uno al otro.
Ikuto: Pues sí. Ryôga siempre ha sido muy solitario, hasta cuando lo metieron en el Bradley. Fuimos sus primeros amigos.
Noriko: Que raro es oírte decir eso tan serio a ti Ikuto.
Ikuto: *Pone voz grave* ¡Es que yo soy una persona seria!
Noriko: *Ríe* Idiota.
Fin.

Bradley 2


Bradley
Ryôga: *Hace una pompa de chicle y la explota*.
Misaki: *Llega corriendo* Lo siento, se me escapo el tren <<vivimos uno en frente de el otro, no entiendo porque hemos quedado aquí lejos>>.
Ryôga: Bah, da igual. ¿Vamos?
Misaki: Claro *caminan*. ¿A donde?
Ryôga: No sé. Vamos al cine mismo.
Misaki: Oh... Claro. Oye, ¿seguro que quieres pasar la tarde conmigo?
Ryôga: Claro.
Misaki: Es que, no sé. No se te ve muy contento aunque, tampoco es que seas muy alegre.
Ryôga: Pues no, no lo suelo ser. *La coge la mano*  Tienes las manos calientes.
Misaki: *Roja* Es por los guantes. Tú también las tienes calientes.
Ryôga: Es por que las llevo en los bolsillos. O también puede ser que mi corazón sea frío.
Misaki: Yo no creo eso. No creo que mi corazón sea frío. ¿A ti te lo parece?
Ryôga: Pues no.
Misaki: *Suena su móvil* ¿Noriko-kun? *Lo coge* ¿Hola?
Noriko: Esto... Siento estropearte tu cita pero, el príncipe tiene una recepción y tenemos que hacer de guardia.
Misaki: Tranquila, no importa. Ahora vamos, adiós <<MIERDA>>. Esto... Ryôga, tenemos que de-.
Ryôga: *Tira de ella y corre* No importa. *Se esconde en un callejón* Otro día. *Saca las alas y coge a Misaki* Misa-chan, agárrate *sale volando*.
 Afuera de la cueva.
Misaki: *Baja* La próxima vez nos traigo yo.
Ryôga: ¿Por qué? ¿No te gusto el viaje?
Misaki: Pensé que no iba a volver a tocar el suelo. ¿Por qué vas tan rápido?
Ryôga: ¿Costumbre?
Misaki: Bah. Venga *le coge la mano y tira de él* nos esperan.
Ryôga: *Asombrado* Claro *entran*.
Misaki: ¡Noriko-kun! ¡Ya estamos aquí! ¿Noriko-kun?
Ryôga: *Coge una nota* ''La misión ha sido cancelada, si alguno de los dos tuvierais el móvil encendido, os habría avisado''. Valla, ha sido en vano.
Misaki: *Mira en sus bolsillos* ¿Y mi móvil?
Ryôga: *Mira su móvil* Apagado, como siempre.
Misaki: *Sigue buscando* ¿Por qué lo llevas apagado?
Ryôga: Porque se me olvida cargarle la batería. ¿Y el tuyo?
Misaki: No lo encuentro...
Ryôga: A lo mejor se te callo.
Misaki: ¿Qué? Oh no... *Recordando* Puede que... ¡Ah! Vamos *sale corriendo*.
Ryôga: ¡Sí! *la sigue*.
 En el callejón de donde salieron.
Misaki: ¡Oh! Esta aquí, y hecho añicos *llora*. ¡Jó!
Ryôga: *Lo recoge* Lo siento.
Misaki: ¿Eh? ¡Oh! No es tu culpa, es mía por tonta. Tendría que cuidar más mis cosas. Bueno, ya da igual, no creo que se pueda arreglar *empieza a nevar*.
Ryôga: *Termina de recoger los trozos* ¿Nieve?
Misaki: ¡Ah! ¡Nieve! ¡Es precioso!
Ryôga: Ya queda poco para navidad, ¿eh?
Misaki: ¡Sí! *Le mira y sonríe* Vallamos a comer algo.
Ryôga: Claro *la da la mano y caminan*.
 Dos dias después.
Misaki: *Llorando* ¡Lo siento Noriko-kun! ¡Se me rompió el móvil!
Noriko: Bah, ya déjalo y cuéntanos... ¿Qué ocurrió entre vosotros?
Misaki: Nada.
Kotoko: ¿¡Nada!? *La zarandea* ¿¡Como que nada!? ¿¡Eres idiota!?
Ryôga: *Se acerca a ellas* Noriko-kun, ¿que coño pasa?
Noriko: ¿Ah? Esto... ¿El tiempo?
Ryôga: Idiota. Digo con las misiones.
Noriko: ¡Ah! Lo siento Ryôga, no te lo queria decir pero, el príncipe no te quiere en su escolta.
Misaki: ¿¡Qué!? ¿Por qué?
Ryôga: Porque soy un vampiro, ¿no es así?
Noriko: Exacto.
Misaki: ¡Eso es injusto! Además, ¿y yo? Llevo varios días sin hacer nada.
Noriko: Tu tienes otra misión Misa-chan, es que todavía no nos han mandado el pedido, solo han dicho que tu no te lastimes, por eso no vienes.
Misaki: ¿Yo? ¿Otra misión? ¿Fuera del equipo?
Ryôga: Tsk *camina*.
Misaki: ¿Eh? ¡Espera! *Sale corriendo* ¡Ryôga!
Ryôga: *Se encierra en una clase*.
Misaki: *Toca la puerta* ¡Ryôga! ¡Abre por favor!
Ryôga: Mierda *se sienta en la ventana*.
Misaki: *Mira hacia los lados* <<Ya se han ido todos>>. *Quema el pestillo y entra en la clase*.
Ryôga: ¿Qué cojo...?
Misaki: ¡Idiota! *Entra y cierra* De mi no te escaparas tan fácilmente.
Ryôga: Joder Misaki, déjame.
Misaki: No voy a dejarte. ¿Soy tu novia, no? Estaré para lo bueno y para lo malo. Te recuerdo que a mi también me han excluido de la misión.
Ryôga: Lo sé pero a ti no te han excluido por ser una bruja.
Misaki: Venga Ryôga, los dos sabemos que el príncipe es gilipollas. Pasa de él.
Ryôga: ¡Ah dios! Tienes razón...
Misaki: ¿Lo ves? No hay que ponerse así. Mira el lado bueno, que en este caso es...
Ryôga: Que te tengo a ti.
Misaki: Sí, me tienes *roja*... Yo estaré aquí para que no estés solo.
Ryôga: *Se acerca a ella* Estas colorada.
Misaki: Ver-te así d-de cerca, es lo-lo que tiene.
Ryôga: Y si encima *la besa*.
Misaki: *Mas roja le sigue el beso* Ry-Ryôga. ¿Tú me quieres?
Ryôga: No. Yo estoy enamorado de ti, Misaki.
Misaki: *Alucinada* ¡Oh! Te t-te quiero.
Ryôga: *La vuelve a besar y la pone encima de la mesa de el profesor*.
Misaki: *Le besa el cuello y se empieza a quitar la ropa*.
Fin.

Bradley 1


Bradley
Ikuto: Lalala *cantando*.
 Ikuto Ikeda, 17 años, estudiante.
Kaito: ¡Ikuto-kun! ¡Hola!
 Kaito Matshiro, 17 años, estudiante.
Ikuto: ¡Kaito-chan! *Le sopla en la oreja* Te eche de menos.
Kaito: *Escalofrío* ¡Te he dicho miles de veces que no me hagas eso! ¿Y que es eso de Kaito-chan?
Ikuto: ¡No te enfades!
Kaito: ¿Como quieres que no me enfade?
Ryôga: *Pasa por su lado*.
 Ryôga Haninozuka, 17 años, estudiante.
Kaito: ¡Ryôga-san! ¡Buenos dias! *Va con él*.
Ikuto: ¡Ryô-chan! *Se acerca a ellos*.
Ryôga: *Le mete un puñetazo* Vuelve a llamarme así y mueres.
Ikuto: Duele.
Kaito: ¡Te lo mereces! Ryôga-san, ¿estudiaste para el examen de ingles?
Ryôga: No.
Kaito: Bueno, tú para qué, si siempre apruebas.
Ikuto: *Tocándose la nariz* Duele... Ryô-kun, ¿vas a presentarte delegado?
Ryôga: No.
Noriko: ¡Buenos días, aventureros!
 Noriko Ishiyama, 17 años, estudiante.
Ikuto: ¡Buenos días Noriko-kun!
Noriko: Lo siento chicos pero tengo una misión.
Kaito: ¿Qué? ¿Ha estas horas? ¿Y las demás?
Noriko: Tienen que hacer otra cosa.
Ryôga: *Saca los colmillos* Vámonos *corre*.
Noriko: ¡Oye, espera! *Corre detrás*.
 En una cueva.
Noriko: *Exhausta* Maldito Ryôga, no tienes que correr tanto. A ver, Kaito-san, tenéis que vigilar al príncipe.
Ikuto: ¡Vamos! ¡Equipo Bradley!
Noriko: Que chico...
Ikuto: *Sonríe* Vamos Nekita.
Noriko: Ya voy.
Kaito: *Le salen alas de la espalda* Vamos.
 Días más tarde.
Ryôga: *Durmiendo* Zzz...
Kaito: Noriko-kun, llevamos 3 días y tres noches siguiendo al príncipe, ¿qué pasa con su guardia real?
Noriko: Pues murió.
Kaito: ¿Murió?
Noriko: Los asesinaron hace 4 días salvando al príncipe de un terrorista.
Ryôga: *Despierta* ¿Por qué no nos has contado nada de eso?
Noriko: No me preguntasteis.
Kaito: Pero, el pueblo se tiene que enterar de esas cosas, ¿no?
Misaki: *Llega* Nadie se tiene que enterar de esto.
 Misaki Otani 16 años.
Kaito: <<Misaki, me ha respondido>> *Se desmaya*.
Misaki: ¿Kaito-kun? ¡Kaito-kun!
Ryôga: ¡Agh! *Sale y se tira al suelo* No se puede estar tranquilo aquí.
Kotoko: ¿Qué te ocurre?
 Kotoko Karino 16 años.
Ryôga: Que estoy deseando que esto acabe.
Kotoko: Pues yo no. Así soy feliz.
Misaki: Kotoko-chan, te llama Noriko-kun.
Kotoko: Claro. Ya voy *entra*.
Misaki: ¿Pu-puedo sentarme?
Ryôga: ¿Quien te lo impide?
Misaki: *Se sienta* Ryôga, ¿siempre has sido así de frío?
Ryôga: No.
Misaki: ¿No? ¿Hubo una época que fuiste diferente?
Ryôga: Pues bueno, eso creo. Cuando vivía con mi madre, era diferente.
Misaki: ¿Tu madre? ¿Recuerdas cuando vivías con ella?
Ryôga: Sí. Hasta que murió.
Misaki: Valla. Lo siento. Yo no recuerdo más allá de mi pasado en el orfanato.
Ryôga: Yo entre a los 7 años, al contrario que vosotros, entre sabiendo mis orígenes. Aunque no me imagine que acabaría trabajando por un idiota. Pero creo que no me tengo que quejar.
Misaki: Ya veo. *Mira al cielo* Ryôga, a ti lo que te ocurre es que te sientes solo.
Ryôga: Puede ser.
Misaki: *Se agarra las piernas* No te sientas solo, piensa que me tienes a mi.
Ryôga: ¿A ti?
Misaki: Sí. Veras... Yo... T-te quiero...
Ryôga: Eh... ¿Qué tengo que hacer?
Misaki: ¿Eh? Nada. Solo, na- *la besa*.
Kotoko: Misaki eres... ¿¡Qué!?
Misaki: *Anonadada*.
Ryôga: *Se levanta* Voy a dormir un rato *se va*.
Kotoko: *Agarra a Misaki de el cuello* ¡Maldita, ¿como lo has hecho?!
 Al día siguiente.
Noriko: Misa-chan, ¿como lo has hecho?
Misaki: ¿Hacer el qué?
Kotoko: ¿Hacer el qué? ¡BESAR A RYÔGA!
Misaki: ¡Shhhh! Baja la voz.                                                                                                                                                                  
Noriko: *Come* Nos esta mirando la gente.
Chicas: ¿Ha besado a Haninozuka-senpai? ¿Qué se cree esa? ¡Pues si es fea!
Misaki: *Gota* Esto... *Cierra el obento* Voy un momento al baño.
 En un pasillo.
Ryôga: *Caminando* ¿Misa-chan?
Misaki: ¿Ryôga?
Ryôga: Eh... Esta tarde a las 4:00 en la plaza comercial *sigue para adelante*. Estate preparada.
Misaki: Cla-Claro.
Ikuto: *Corriendo* ¡Ryô-chan! ¡Espera!
Kaito: *Detrás de ellos* ¡Esperar! ¿Ah? Buenos dias, ¡Misaki! *Llora y sigue corriendo*.
Misaki: Eh... ¿Me acaba de pedir una cita?

Fin.