lunes, 28 de marzo de 2011

Vocaloid Fanfics. [Cantarella]

CANTARELLA



 De pequeño, mis padres me llevaron a la casa de unos suyos. Yo no quería ir, prefería quedarme en casa tocando mi violín. Aun así me obligaron. Estaban muy pesados con que conociera a la niña que vivía allí. 
Una vez llegue, ellos entraron dentro, y me dijeron que fuera a jugar al jardín. Era un sitio bonito y solitario, justo lo que necesitaba para tocar mi violín tranquilo. Pero, cuando me fui a sentar en un banco de piedra, empecé a escuchar el llanto de una niña detrás de un rosal con rosas azules.
-¿Qué te pasa?-pregunte sorprendido.
-Se me ha enganchado el vestido en una espina y se me ha roto-respondió llorando.
-Déjame ver.
  La pequeña niña se había arañado un poco el brazo y le salía sangre. Yo no sabia que hacer, tampoco es que la conociera así que la senté en el banco y saque mi llave de mi cuello.
-¿Para qué es esa llave?
-Es para abrir mi maletín. En el guardo mi tesoro más preciado-dije sacando mi violín.
 Entonces empecé a tocar y me alegre de ver que ella estaba feliz escuchando las notas que salían de mi tesoro.
-¡Oh! ¡Qué bien tocas el violín!-me halago.
-Gracias.
 Estuvimos hablando sobre las clases de música, y luego ella me toco un poco una pequeña pieza. Aquella tarde me lo pase bien, hasta que mis padres dijeron que nos íbamos. No parecían muy contentos.
-¡A sí! Yo me llamo Miku, ¿y tú?
-Pues yo...-no pude responder porque me habían cogido mis padres.
-Vámonos hijo, tenemos que volver.
-Pero... ¡Adiós Miku!
 Años después, en mi 18º cumpleaños, mi madre me dijo que me casaría con Miku Hatsune, hija de unos antiguos amigos, ya que nos habíamos quedado casi sin dinero por la muerte de mi padre. Yo no estaba muy feliz con eso, pero acepte. Una vez allí, me senté a hablar con Miku, que al parecer, no me recordaba.
-Buenas tardes, señorita Miku, mi nombre es Kaito.
-Hola. Siéntese si quiere.
-Gracias-dije viendo como nos servían el té.
-Parece que nos vamos a casar, ¿eh?-comento sin mucho animo.
-Eso me han dicho. 
-Lo siento, no es que no me gustes. Es que no me quiero casar y menos con alguien que acabo de conocer.
-Entiendo-dije bebiendo té. 
 Pasaron las semanas, y no podíamos romper el hielo juntos. Para la gente era un amor normal, para mi todo era demasiado aburrido. Un día, buscando en la biblioteca de la familia Hatsune, vi como caía un libro de la estantería. Me acerque a verlo. En la portada ponía ''venenos y drogas''. Estuve hojeándolo un rato y encontré una droga que te hacia dormir llamada ''Cantarella'' con su receta incluida. 
-Interesante-pensé en alto.
 Entonces empecé a escuchar el sonido de un violín con una canción conocida. Me asome por la puerta de la habitación y vi a Miku intentando tocar la canción que le toque el día que la conocí.
-¡Ah! ¡No me sale aun!-refunfuñaba ella.
 Derepente se me encendió la bombilla. 
Esos días, sus padres y mi madre decidieron hacer una fiesta, en mi casa, de compromiso. En el sótano, mi abuelo, el creador de mi violín, tenia una especie de salón para fiestas pero mis padres no lo supieron nunca, ya que él lo hizo para mis conciertos. Entre dentro y encontré dos antiguos disfraces. Uno de ellos con un antifaz, una capa, un sombrero y unos guantes. Supuse de quien eran y me los guarde. Esa misma noche decidí ponerme el de hombre y asaltar el cuarto de mi enamorada, ya que desde que la vi intentar tocar aquella pieza, mi corazón se hizo suyo.
Entre despacio escuchando su respiración y poniéndome nervioso. Me acerque a ella y la desperté.
-¡Ah! ¿Quién eres?-se incorporo asustada.
-Tranquila, no te are nada-dije llenando la habitación de pétalos de rosa azul.
-¿Eh? ¡Espera, ¿donde vas?!
-A mi refugio. Tú solo espérame.
 Puse esa trampa de amor. Al día siguiente parecía que no se había dado cuenta de que el enmascarado era yo. 
-¿Has dormido bien?-le pregunte.
-Sí. Esta noche es la fiesta.
-Sí.
 Los invitados llegaron, y la fiesta empezó a animarse. Los amigos de su familia la pedían que tocase el violín y ella no se negó. Aproveche ese momento para ponerme el disfraz y salir a su acecho. Cuando termino su pieza, todo el mundo la felicito pero entre el publico se dio cuenta de que había un hombre con un antifaz. Yo. Le lance una rosa azul y desaparecí de su vista. Su cara de asombro era bellísima. Sus ojos verdes a juego con su pelo quedaban preciosos con su vestido. La tarde del siguiente día, era el ultimo que pasaríamos en mi casa, prepare la droga llamada ''Cantarella'' que había encontrado. Según el libro, el efecto duraba 6 horas y por suerte, eran las 6. En el té eche la droga e hice que se lo dieran. Vigile como se lo bebía mientras que ella miraba la rosa azul que le había lanzado. Lo hacia de tal manera que yo hubiera dicho que sabia lo de la droga. Se quedo dormida y la lleve al sótano. Le puse el disfraz de mujer, que era como un vestido de novia y la senté para que esperara hasta las 12. Cuando las campanas resonaron, Miku abrió sus ojos.
-Buenas noches princesa-la salude besándola la mano.-¿Baila?
-Eh... Yo...
 Entonces empezó a sonar aquella canción que intentaba tocar y que yo le toque por primera vez. La saque a bailar y después de unas vueltas me arrodille ante ella.
-¿No me vas a mostrar tu rostro?-pregunto ella intentando quitar mi antifaz.
-¡Shuu!-dije yo apartándola la mano de mi cara.-Es un secreto.
 Entonces me quite la llave de mi cuello y se la entregue.
-Mañana cuando estés en tu casa, busca un lugar donde encaje. Ah, ¿sabes? Las rosas son del matorral de aquel día.
 El sol ya había salido, e incluso le quedaba poco para volverse a meter. Cuando Miku llego a su casa, busco desesperadamente un lugar donde encajara la llave que le había dado la noche anterior. Busco por todos los lados, hasta en el jardín, en el rosal con rosas azules, que ahora era un espeso matorral, pero lo único que consiguió fue volver a hacerse una herida. Ya había perdido la esperanza, hasta que entro en mi habitación.
Miro encima de la cómoda, donde se encontraba mi maletín, e intento meter la llave que encajaba perfectamente. Al abrirlo, encontró los guantes y el antifaz.
-¡No puede ser!
-Lo es-dije abrazándola por detrás.
-Pe-pero... ¡Tú eres él! Digo... ¡ellos! ¡El enmascarado y el niño!
-Lo soy. Soy Kaito, encantado-me presente sujetándole la cara.
-Kaito...-dijo cerrando los ojos.
 Entonces la atrape y la bese.
FIN.
Dibujo realizado por mi Julieta <3

3 comentarios:

  1. que hermoso!!!!!!!!!! me encantó *w*

    me tenías toda embelesada leyendo!!!! XD


    awwww historias asi me encanta leer :3

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  2. Muchisimas gracias!
    Me alegro de que por lo menos alguien lo lea T^T

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  3. Me encanta tu historis :3
    es tan romantica <3

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