miércoles, 1 de junio de 2011

Vocaloid Fanfics. [Matryoshka]

Matryoshka
Dias de clase, Miku y Gumi, hablaban sobre realizar una canción que a todo el mundo le entrara en la cabeza.
-¿Y como podiamos empezar?-decia Miku.
-Ni idea.
-¡1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 10!-pasaba por ahí cantando Rin con un extraño aspecto y un cuchillo en la mano.
-¡Uno, dos, tres, cuatro!
-Sí, pero eso es muy tipico.
-Ya, pero si lo ponemos en otro idioma quedara bien.
-Ahí tienes razón-apuntaba Miku.
Al sonar la campana, las dos salieron de camino a sus casas mientras pensaban en la canción.
-¿En que idioma lo hacemos?
-Pues...-dijo Gumi quedandose mirando un escaparate.-Ruso.
-¿Ruso? ¿Sabes ruso?
-No tengo ni idea de ruso.
-¿Entonces?
-Ruso.
-Bueno, ruso. Ya buscaremos los idiomas. Sera mejor que me valla rapido, le prometi a Kaito-nii que le haria la cena.
-Okey okey-sin quitar la vista del escaparate.
-Adios.
Cuando Miku se alejo, Gumi decidio entrar en la tienda.
Al día siguiente en clase...
-Ay Len-kun... No puedo hacerlo...-se resistia Miku.
-Vamos Miku-chan, solo yo puedo darte lo que quieres-la decia mientras la besaba el cuello.
-Pe-pero...
-¡Buenos días!-entro Gumi con una chaqueta extraña.
-¿Eh?-se separo de Len.-¿Y esa chaqueta?
-Me la compre ayer-se pone la capucha.
-Es... Extraña. ¿Donde te la comprastes?
-En la tienda donde nos despedimos.
-Interesante. ¿Seguimos con la cancion?
-No puedo.
-¿Por qué?
-Porque la calidez de este mundo se esta dispersando-se fue.
-Oye Miku-chan, tu amiga es un tanto extraña.
-Sí... La verdad que sí...
Más tarde, en el almuerzo, Miku hablaba con Luka.
-Estoy preocupada por Gumi-san. Lleva rara desde ayer, y hoy se ha saltado las clases y en las que estaba solo se apretaba las mejillas.
-Ya veo...
-Luka, ¿te encuentras bien?
-No, en mi mente no deja de llover. Voy a cortar con él. Quedaremos solo como amigos.
-Oh Luka, lo siento mucho.
-No importa...
-¡Kalinka!-gritaba Gumi.
-¿Gumi-san? ¿Kalinka?
-¡Vamos! ¡Baila con toda tu estupidez!
-¿Baila?
-Segun internet el Kalinka es el baile ruso ese raro...-decia Luka mientras miraba en su ordenador portatil.
-¿Eh? ¿Ruso?
-¡Sí! ¡Para la canción! Kalinka... Malinka... Con solo un acorde.
-¿Kalinka... Malinka?
-¡Frambuesas para todas!-salio corriendo.
-Pero... Que raro.
-Luka... ¿Has visto sus ojos...?
-No, ¿por?
-Nada.
Por la noche, Miku hacia los deberes y no podia dejar de pensar en Gumi.
-¿Pero qué la estara pasando? ... ¿Eh?-salio de su habitación y corrio escaleras abajo.
-¡Mierda!
-¿Qué pasa, Kaito-nii?
-El programa que siempre grabo por las noches se ha suspendido por un partido de Beisboll americano-entre llantos.-Deberian morir al otro lado del arcoiris. ¿Qué haces despierta?
-Yo... Estoy pensando que Gumi-san estaba muy rara.
-Quizas este enamorada.
-No, eso no es. Es como si se hubiera vuelto loca... Desde que ayer vio el escaparate de esa tienda, lo ruso va con ella.
-Um... Llamala y preguntala, o si quieres te acompaño a la tienda.
-Buena idea la segunda. Me parece que por mucho que hable con ella no me dejara nada claro...
Entonces empezo a sonar Ilevan Polka. Miku fue a su habitación y cojio su movil.
-¡Es el mio! ¿Eh? ¿Gumi-san?
-''¿Tú y yo Rendezvous? ¿O salir en un salto a la aventura? Con un andar desonesto 1,2.
-Dios, ahora frances.
-¿Qué pasa?
-Mira esto Kaito-nii. Esta loca.
-Vallamos a verla.
Por el camino.
-¿Eh?
-¿Qué pasa Miku-chan?
-Es esta tienda.
-A ver... Anda. Son cosas de otros paises. Una sevillana de España, una torre de Piza, la estatua de la libertad...
-¿Y esa muñeca?
-Es rusa. ¿Como se llamaba?
-Ni idea. Venga, sigamos andando.
Cuando llegaron a la casa de Gumi no habia nadie. Al día siguiente en clase Miku se hacerco a Gumi para hablar con ella.
-Escucha.
-Ah, me siento desecho. Desecha de tus recuerdos tambien.
-¿Qué dices?
-¿Freud? ¿Keloid?
-Eh... Gumi-san, me estoy empezando a preocupar.
-Toma, esta es para tí-dijo Gumi sacando una chaqueta verde.
-¿Eh? ¡Ah! ¡Qué bonita! Espera...
-Espera dices, ¡espera espera! ¿No te das cuenta? Esto es una canción.
Al pestañear, los ojos de Miku cambiaron de color.
-Soy una arreglada y demente... ¡Matryoshka!
Entonces Miku desperto.
-¿Eh? ¿Donde estoy? ¿Ha sido todo un sueño?
-Miku-chan, ¿te encuentras bien?-dijo Kaito entrando.
-Sí, he tenido un sueño estraño.
-Vale, levantate o llegaras tarde.
-¡Sí!-se levanto.-Solo ha sido un sueño...dibujo una cara en un folio.- Todavia soy una arreglada y demente Matryoshka.
Fin.

Vocaloid Fanfics. [Fantastic Vocaloid]

Fantastic-vocaloid.
Hace mucho mucho tiemo en algun lugar lejano, vivia un Rey, una Reina y su hija, la princesa. Su nombre era Miku Hatsune, y era muy bella. Tanto, que todos los principes de los paises vecinos querian casarse con ella. Pero Miku rechazo a todos y cada uno de los candidatos. Siempre tenia alguna escusa, pero en verdad ella queria encontrar a alguien con el que su corazón palpitara. Como le pasaba con su Sirviente, Len Kagamine. Miku y Len eran amigos desde pequeños y con el paso del tiempo, Len paso a ser su sirviente. La princesa estaba bastante enamorada de Len pero, él se iba a casar con Rin, una costurera bastante bella del pueblo de la que llevaba toda la vida enamorado. Miku aceptaba que su amado se fuera a casar con otra ya que ella jamas podria estar con él, solo por ser de clase baja. Los reyes estaban cansados de que su hija no se quisisera casar con ninguno de sus pretendientes así que fueron a ver al hechicero del pueblo. Gakupo, el nombre de la hechicero, les predijo:
-La princesa ya esta enamorada, y como su amor no es correspondido, tendra que encontrar a avlguien al que le pase lo mismo, pero no aquí, lejos.
Sin entenderlo muy bien, los reyes llamaron a la general del ejercito para que acompañaran a su hija a un castillo lejano. La princesa se opuso rotundamente.
-¡No quiero ir! ¡Me quiero quedar con Len el tiempo que me queda antes de que se valla para casarse!
-Pero, Princesa Miku. Aunque me case seguire trabajando aquí-decia él.
-Sí, pero ya nunca sera igual.
-¡Haz algo!-le pedian los reyes al sirviente.
-¿Y sí la acompaño en el viaje?
-Pero... ¿No te tienes que casar?
-Sí, pero aplazare la boda.
-¡Oh, Len! ¡Gracias!-respondio abrazandole.
Aunque Miku era feliz con esto, a Len no le entusiasmaba la idea y menos a su prometida.
-Pero Rin, tengo que hacerlo, es mi trabajo.
-¡¿Y cuando quieres que nos casemos?!
-Cuando vuelva.
-Pero es que... ¿Por qué tienes que ir?
-La princesa ira a conocer a su ultimo pretendiente y tengo que encargarme de que salga bien.
Y después de muchos llantos consiguio convencerla a duras penas de que era por el bien de la princesa y el pueblo.
Partieron de mañana hacia el horizonte, con la esperanza de llegar antes de que se escondiera el sol, y así fue. Al llegar al castillo, entraron pero dentro no habia nadie. Investigaron por las habitaciones pero como no encontraron persona humana decidieron seguir el camino. Una vez salieron, se dieron cuenta que ya habia anochecido y era peligroso salir por la noche al bosque.
-Pasaremos aquí la noche-ordeno la general Meiko.
-Esta bien, cargare las cosas y haré la cena.
Derrepente se oyeron ruidos dentro. Meiko cogio su espada y entro comprovando si habia alguien mientras que Len y Miku esperaban fuera. Cuando iba a entrar en una habitación, habia alguien al otro lado de la puerta.
-¡Aah!-gritaron los dos.
-¡¿Quién eres?! ¡Identificate!
-Eso lo deberia decir yo. Estas en mi castillo.
-¿Su castillo?
-Sí. Soy el Conde Kaito Shion. Dueño de este castillo y de estas tierras. ¿Y tú?
-Soy la general del ejercito de Vocavilla. Meiko Sakine.
-¿Y se puede saber que hace usted aquí?
-He venido con mi princesa y su sirviente para cumplir con una profecia.
-¿Profecia?
Despues de contarle toda la historia, el Conde acepto sin estar muy convencido. A la princesa le resulto extraño ya que todos los hombres acababan enamorados de su belleza.
-Si no esta muy convencido, no acepte-le dijo Miku.
-Pues no, la verdad que no lo estoy pero no me queda otra. Sí no lo cumplo puede que muera solo aunque este enamorado.
-¿Esta enamorado?
-Sí. De una plebeya. Un amor no correspondido.
-Entonces no soy la unica.
La princesa y el conde se hicieron buenos amigos. Su historia era muy parecida y a Miku le gustaba conocer a alguien que le entendía.
Al día siguiente, Miku busco por todo el castillo pero no encontro a Kaito. Len decidio bajar al pueblo ya que tenia parientes por allí.
-Oh, perdone señorita, ¿la casa de Rei Kagene?
-Am, es la tercera casa en la primera a la izquierda. ¿Eres un familiar?
-Sí, es mi primo.
-Teneis un rostro parecido. Soy Luka Megurine, amiga de tu primo y dueña de la unica posada del pueblo.
-Encantado, yo soy Len Kagamine.
-¿Donde dormiras esta noche?
-Pues, he venido por un viaje de negocios, o de casamiento, como se diga. Con mi princesa y estamos en el castillo con el Conde.
-¿Eh?-derrepente se le calleron las bolsas de compra que llevaba.-¿Con el conde Kaito?
-Él mismo.
-Pe-pero... Es un vampiro.
-¡¿Un qué?!
-Lo que oyes. Jamas le veras a la luz del día. Lo sé bien, estuve con él un tiempo hasta que me entere de quien era.
-No... No lo sabia. Aunque ahora me encajan las cosas... Perdona, tengo que salvar a mi princesa.
En el castillo, Miku habia desistido ya la busqueda del Conde hasta que llego Len. Después de contarle lo ocurrido, Miku no quiso volver a su tierra. Cuanto más tiempo se quedara allí, más tiempo tardaria Len en casarse. Además, le daba morbo estar con un vampiro.
Mientras pasaba todo esto, no muy lejos, habia una casa en el bosque donde vivia una bruja llamada Tei Sukone. Estaba enamorada de Kaito y al ver a Len tambien se enamoro de él. Usaba sus poderes para ver todo lo que ocurria en el castillo, y poco a poco, empezo a odiar a Miku por tener a Kaito y a Len con ella. A tanto llego su odio y sus ansias por robarle a los caballeros que decidio asesinarla.
-La matare. Morira entre terribles sufrimientos.
Pasaron los días, Kaito aparecia por las noches y por el día despararecía. Por muchas indirectas que Len le mandara, Kaito hacia como que no sabia nada. Siempre cambiaba de tema. Len estaba cansado y tenia ganas de ver a Rin, tantas como ella de verle a él. Entonces, Rin decidio ir a buscarle. Pero, por el camino, se encontro a Tei.
-Buenos días.
-Hola...
-Mi nombre es Tei, ¿y el tuyo?
-Rin. Perdona, pero tengo un poco de prisa.
-¿Vas a ver a tu amado?
-Sí, eso espero...
-Ya somos dos. ¿Quieres que atravesemos juntas el bosque?
-Esta bien. No me vendra mal compañia.
Cayo en la trampa. Meiko decidio volver al pueblo a avisar a los reyes de que tardarian en volver un poco más de tiempo dejando solos a Miku y a Len con Kaito que solo aparecia por las noches. Miku hacia lo posible para pasar tiempo con Len.
-¿Qué haces Len?
-Le escribo a Rin una carta. Lleva dos días sin contestarme ninguna y estoy preocupado.
-Deja de preocuparte por ella. Estas aquí conmigo.
-Lo sé princesa, lo siento.
-No, perdón. Por mi culpa has tenido que aplazar la boda. Soy una ego-y antes de que pudiera terminar la frase, un ruido estruendoso aramplo con el castillo.-¿Qué ha sido eso?
-No lo sé. Quedese detras mía.
Caminaron por un largo pasillo y al bajar las escaleras, encontraron a Rin tumbada en una cama.
-¡Rin! ¿Cómo?
-A ver, querido Len. Puedes dejar a Rin que muera allí o dejar que muera tu princesa. Tú decides.
-¿Quién eres?
-No es importante pero, me llamo Tei-dijo saliendo de detras de una columna.
-¿Por qué?
-Porque no se puede tener todo en esta vida. Veras, sí vas con Rin podras salir a pedir ayuda para socorrer a tú princesa de la puñalada que se llevara. Sí ayudas a tú princesa, la cabeza de Rin rodara hasta tus pies sin que puedas hacer nada para salvarla-le señalo la guillotina en el techo.
-No me fío.
-Len, ve con Rin. Sí me hiciera algo podrias ir a pedir ayuda y nos salvariamos los tres...
-Pe-pero...
-Len, es una orden-y le empujo con lagrimas en los ojos.
-Esta bien-corrio hacia Rin.
-Bueno, tú has elejido.
Entonces se avalanzo contra Miku con su cuchillo pero para sorpresa de los que estaban allí, el cuchillo no atraveso la piel de Miku si no la de Kaito que se habia puesto en medio para salvarla la vida.
-¿Pe-pero qué?-se sorprendio Tei.
-Mala jugada.
-No. No puede ser... ¡Ah!-y salio corriendo.
-¡Kaito! ¿Estas bien?-grito Miku.
-Sí, más o menos. Llevame al sotano, por favor.
Miku cargo con Rin y Len con Kaito. Al llegar al sotano, descubrieron una especie de pequeño jardín por donde entraba la luz entre unas vidrieras.
-Oh, que bonito es esto.
-Sí... Alcanzame esas flores blancas de allí, por favor.
-Toma-se las dío Miku.
Kaito se restrego las flores por la herida empezo a sanar.
-Vereis, este jardín necesita los cuidados de la luz del día. No puedo traer aquí una vela porque a mi abuelo ya se le quemo una vez. Este jardín es magico y no puedo dejar de cuidarlo.
-Por eso te pasas el día entero aquí.
-Sí. ¿Qué pensabais? ¿Qué era un vampiro?
-Algo así-rió y miro a Len.-¿Cuando crees que Rin despertara?
-No lo sé...
-Prueba con un beso. Eso siempre funciona-dijo Kaito levantandose.
-¿Un be-beso?-sonrojo.
-Sí. ¡Te lo ordeno!-volvio a reir Miku.
-Va-vale, ¡pero no mireis!-se agacho y la beso.
-¿Eh? ¿Donde? ¡Len!-le abrazo.
-Menos mal, Rin.
-Valla, se a areglado todo.
-No, todo no mi querida princesa.
-¿No? ¿Qué falta? La bruja ha desaparecido, Len ha dado el beso de amor verdadero...
-Falta el fueron felices y comieron perdices.
Derrepente y sin previo aviso, Kaito beso a Miku. Len y Rin se casaron poco después y Kaito y Miku les siguieron. Aunque estaba lejos de el reino, el Conde y la Princesa acabaron viviendo en el castillo del Conde cuidando del jardín y Len se encargaba de llevarles los recados. Y todo el mundo fue feliz menos Tei, que se paso todo el resto de su vida castigandose creyendo que habia matado a Kaito.
-¡Y fuimos felices y comimos perdices!
Fin.

Vocaloid Fanfics. [Madness Of duke Venomania]

El loco duque de Venomania.
-Hace un tiempo, cuando éramos pequeños, vivía un duque en esta lujosa mansión, pero no salía a la calle, ya que su cara no era demasiado agraciada y todo el mundo le miraba y se reía de él-me contaba Len-kun.
-¿Y sigue viviendo aquí?-le pregunte.
-Um... La gente dice que se le puede ver observando por la ventana pero no se sí es verdad.
-¡Chicos! ¡Vamos!-gritaba Miku-san desde el mantel de picnic que habían preparado ella y su amado Kaito-nii
-¡Ya vamos!-tiro de mi, mí querido hermano gemelo.
Esa mansión me llamaba bastante y no sabia por qué.
Días después no pudimos salir a la calle, había una gran tormenta. La gente decía que era porque el diablo había llegado y yo en parte me lo creía, ya que era religiosa. El miedo atemorizaba al pueblo, pero eso no sirvió para que Miku-san y Kaito-nii aplazaran su boda. Estaban muy enamorados, y era muy bonito. Len-kun y yo les ayudábamos a prepararlo todo, hasta que un día, Luka-san, una de nuestras mejores amigas, desapareció.
-¿Pe-pero como ha pasado?-decía Kaito-nii mientras calmaba los llantos de Miku-san.
-Salio de trabajar y no volvio a casa-decía el policía Gumiya.
-¿No sabes donde pudo ir?
-Nadie sabe nada, Len-kun-continuaba. -Será mejor que me valla, tengan cuidado.
-Da-dale recuerdos de mi parte a Gumi-chan-dije entre lagrimas.
-Lo haré-y se fue.
Nadie se esperaba que alguien desapareciera de Villa Venomania, pero paso. Y lo más fuerte es que no solo una, ni dos... 5 mujeres.
-El informe habla sobre las desaparecidas, Luka Megurine, Teto Kanase, Meiko Sakine, Neru Akita, Haku Yowane-informaba Gumiya a Kaito-nii.
-Será mejor que no dejemos solas a las chicas...
Decidí irme de ahí antes de que se dieran cuenta de que era una infiltrada en la conversación. Me acerque a hablar con Gumi-chan y Miku-san.
-¿Y vas a aplazar la boda?
-Creo que debería. Hasta que se solucione todo esto...
-¡Pero Miku-san! ¡No deberías! No creo que ellas quisieran que por su culpa...
-Sale humo de la mansión-entro diciendo Len.
-Allí vivía Gakupo...-salto Gumi.
-¿Le conocías?-pregunte.
-Sí, era un conocido en mi infancia. No era muy amable, y tampoco muy guapo. La gente, y yo, nos reíamos de él.
-Guau.
-¡Gumi! Tengo que irme, ¿vienes?-dijo Gumiya entrando.
-Tranquilo, ahora voy yo a casa.
-Te acompaño yo.
Por el camino no podría imaginar que estaba pasando en esa mansión y... Quería verlo. Me escape de Gumi en un descuido y salí corriendo montaña arriba. Tenia miedo, pero me llamaba tanto la atención... Cuando me iba acercando, empecé a escuchar gemidos. No sabia si volverme, podría ser un asesinato pero, me atreví. Llame a la puerta y estas se abrieron.
-Una mujer nueva, preciosa sonrisa que se convertirá en mi esposa-dijo un hombre al otro lado de la puerta.
Aquel hombre, era el duque de Venomania, Gakupo Kamui. Mí cuerpo no respondió de otra manera que abrazándole y juntando mis labios con los suyos. No era yo, era como una especie de hechizo que me atraía hacia él. Mientras me llevaba hacia su habitación a quitarme la inocencia, escuchaba a las otras mujeres. Entre ellas estaban Luka-san, Meiko-senpai...
Derepente llamaron a la puerta.
-¿Eh? ¿Otra?-dijo sin soltarme.
-¿Rin-chan?-pregunto Gumi entrando.
-Oh, que agradable sorpresa, mi querida amiga Gumi-chan ha venido a visitarme.
-¿Eh? Gaku...-reacciono de la misma manera que yo.
Las dos acabamos abrazadas a su pecho en su cama. No entendía muy bien porque me atraía tanto pero me encantaba.
-Ay, mis pequeñas concubinas, mi hechizo da resultado.
-¿Hechizo?-me extrañe.
-Sí, mi pequeña. Con todas las chicas que se rieron de mi, incluida tú, mi querida Gumi-chan, decidí hacer un pacto con el mismo Satanás-salio de la cama y poniéndose una bata se acercó al fuego. -Ya no existe mi antiguo yo.-beso a Gumi.
En el sótano de la mansión había construido su harem personal con su poder. Todas las mujeres que le miraban, quedaban enamoradas de él.
Mientras tanto, en la villa, estaban preocupados por nosotras.
-¡Rin!-llorando decía Len.
-Tranquilo, Len-kun-lloraba a su lado Miku-san.
-Kaito, tenemos que hacer algo.
-Sí, salgamos a buscarlas. Len-kun, Miku-chan, quedaros aquí y no salgáis.
-Claro...
Una vez salieron, Len se levanto.
-Miku-nee, no puedo quedarme aquí sabiendo que Rin-nee-chan esta ahí fuera... Lo siento.
-Te entiendo Len-kun, salgamos a buscarlas.
Mientras iban por el bosque, la mansión empezó a llamar a Miku-san.
-Vamos Miku-nee, ¿qué te ocurre?
-Es que... Ven.
Llegaron a la mansión y Miku-nee llamo y entro. Como todas las que estábamos allí, quedo ensimismada en el duque de Venomania e hizo la misma acción. Le abrazo, mientras nosotras mirábamos el espectáculo. Fuera, Len miraba el espectáculo alucinado, y aunque no sabia que hacer, salio corriendo de vuelta a su casa donde le esperaban Kaito-nii y Gumiya.
-¿Donde has estado? ¿Y Miku-chan?
-Kaito... Lo-lo siento... Miku-nee entro en la mansión y se abrazo a un hombre...
-¡¿Qué?!
-Allí estaban algunas de las chicas perdidas, entre ellas Rin-nee-chan y Gumi-san...
En la mansión, Gakupo estaba con Gumi. Pasaba la mayor del tiempo con ella aunque no hablando precisamente. Luego hacia un tour por todas nosotras. Su sótano, era su harem y nosotras estábamos sumidas en una especie de felicidad paranoica. Todos los días llegaba una o más mujeres nuevas a su harem, y así, poco a poco, casi se hizo con todas las mujeres jóvenes del pueblo. Un día, entro una chica. Su rostro era familiar, pero no conseguí recordarla hasta que...
-Otra sonrisa que se convertirá en mi esposa-mientras la correspondía el abrazo.
-Sí... Esposa....
En el suelo empezó a hacerse un charco manchado de sangre y mientras el duque caía, nos dimos cuenta de que estábamos bajo un hechizo.
-Maldita... ¿Como?-dijo él.
-Así-entonces Kaito-nii se quito la peluca.
-Maldición...
Gakupo vio como una a una nos escapábamos una a una de su mansión sin mirar atrás, todas menos Gumi, ya que Gakupo la había llamado.
-¡Espera!
-¿Eh?-se giro ella con cara de asco.
-¡Todavía no te he dicho que te amo!
Y allí, se acabo la historia de él duque de Venomania. Algo corta, pero para quien la vivió como yo, o más como Gumi, fue algo difícil de olvidar.
Fin.