miércoles, 1 de junio de 2011

Vocaloid Fanfics. [Madness Of duke Venomania]

El loco duque de Venomania.
-Hace un tiempo, cuando éramos pequeños, vivía un duque en esta lujosa mansión, pero no salía a la calle, ya que su cara no era demasiado agraciada y todo el mundo le miraba y se reía de él-me contaba Len-kun.
-¿Y sigue viviendo aquí?-le pregunte.
-Um... La gente dice que se le puede ver observando por la ventana pero no se sí es verdad.
-¡Chicos! ¡Vamos!-gritaba Miku-san desde el mantel de picnic que habían preparado ella y su amado Kaito-nii
-¡Ya vamos!-tiro de mi, mí querido hermano gemelo.
Esa mansión me llamaba bastante y no sabia por qué.
Días después no pudimos salir a la calle, había una gran tormenta. La gente decía que era porque el diablo había llegado y yo en parte me lo creía, ya que era religiosa. El miedo atemorizaba al pueblo, pero eso no sirvió para que Miku-san y Kaito-nii aplazaran su boda. Estaban muy enamorados, y era muy bonito. Len-kun y yo les ayudábamos a prepararlo todo, hasta que un día, Luka-san, una de nuestras mejores amigas, desapareció.
-¿Pe-pero como ha pasado?-decía Kaito-nii mientras calmaba los llantos de Miku-san.
-Salio de trabajar y no volvio a casa-decía el policía Gumiya.
-¿No sabes donde pudo ir?
-Nadie sabe nada, Len-kun-continuaba. -Será mejor que me valla, tengan cuidado.
-Da-dale recuerdos de mi parte a Gumi-chan-dije entre lagrimas.
-Lo haré-y se fue.
Nadie se esperaba que alguien desapareciera de Villa Venomania, pero paso. Y lo más fuerte es que no solo una, ni dos... 5 mujeres.
-El informe habla sobre las desaparecidas, Luka Megurine, Teto Kanase, Meiko Sakine, Neru Akita, Haku Yowane-informaba Gumiya a Kaito-nii.
-Será mejor que no dejemos solas a las chicas...
Decidí irme de ahí antes de que se dieran cuenta de que era una infiltrada en la conversación. Me acerque a hablar con Gumi-chan y Miku-san.
-¿Y vas a aplazar la boda?
-Creo que debería. Hasta que se solucione todo esto...
-¡Pero Miku-san! ¡No deberías! No creo que ellas quisieran que por su culpa...
-Sale humo de la mansión-entro diciendo Len.
-Allí vivía Gakupo...-salto Gumi.
-¿Le conocías?-pregunte.
-Sí, era un conocido en mi infancia. No era muy amable, y tampoco muy guapo. La gente, y yo, nos reíamos de él.
-Guau.
-¡Gumi! Tengo que irme, ¿vienes?-dijo Gumiya entrando.
-Tranquilo, ahora voy yo a casa.
-Te acompaño yo.
Por el camino no podría imaginar que estaba pasando en esa mansión y... Quería verlo. Me escape de Gumi en un descuido y salí corriendo montaña arriba. Tenia miedo, pero me llamaba tanto la atención... Cuando me iba acercando, empecé a escuchar gemidos. No sabia si volverme, podría ser un asesinato pero, me atreví. Llame a la puerta y estas se abrieron.
-Una mujer nueva, preciosa sonrisa que se convertirá en mi esposa-dijo un hombre al otro lado de la puerta.
Aquel hombre, era el duque de Venomania, Gakupo Kamui. Mí cuerpo no respondió de otra manera que abrazándole y juntando mis labios con los suyos. No era yo, era como una especie de hechizo que me atraía hacia él. Mientras me llevaba hacia su habitación a quitarme la inocencia, escuchaba a las otras mujeres. Entre ellas estaban Luka-san, Meiko-senpai...
Derepente llamaron a la puerta.
-¿Eh? ¿Otra?-dijo sin soltarme.
-¿Rin-chan?-pregunto Gumi entrando.
-Oh, que agradable sorpresa, mi querida amiga Gumi-chan ha venido a visitarme.
-¿Eh? Gaku...-reacciono de la misma manera que yo.
Las dos acabamos abrazadas a su pecho en su cama. No entendía muy bien porque me atraía tanto pero me encantaba.
-Ay, mis pequeñas concubinas, mi hechizo da resultado.
-¿Hechizo?-me extrañe.
-Sí, mi pequeña. Con todas las chicas que se rieron de mi, incluida tú, mi querida Gumi-chan, decidí hacer un pacto con el mismo Satanás-salio de la cama y poniéndose una bata se acercó al fuego. -Ya no existe mi antiguo yo.-beso a Gumi.
En el sótano de la mansión había construido su harem personal con su poder. Todas las mujeres que le miraban, quedaban enamoradas de él.
Mientras tanto, en la villa, estaban preocupados por nosotras.
-¡Rin!-llorando decía Len.
-Tranquilo, Len-kun-lloraba a su lado Miku-san.
-Kaito, tenemos que hacer algo.
-Sí, salgamos a buscarlas. Len-kun, Miku-chan, quedaros aquí y no salgáis.
-Claro...
Una vez salieron, Len se levanto.
-Miku-nee, no puedo quedarme aquí sabiendo que Rin-nee-chan esta ahí fuera... Lo siento.
-Te entiendo Len-kun, salgamos a buscarlas.
Mientras iban por el bosque, la mansión empezó a llamar a Miku-san.
-Vamos Miku-nee, ¿qué te ocurre?
-Es que... Ven.
Llegaron a la mansión y Miku-nee llamo y entro. Como todas las que estábamos allí, quedo ensimismada en el duque de Venomania e hizo la misma acción. Le abrazo, mientras nosotras mirábamos el espectáculo. Fuera, Len miraba el espectáculo alucinado, y aunque no sabia que hacer, salio corriendo de vuelta a su casa donde le esperaban Kaito-nii y Gumiya.
-¿Donde has estado? ¿Y Miku-chan?
-Kaito... Lo-lo siento... Miku-nee entro en la mansión y se abrazo a un hombre...
-¡¿Qué?!
-Allí estaban algunas de las chicas perdidas, entre ellas Rin-nee-chan y Gumi-san...
En la mansión, Gakupo estaba con Gumi. Pasaba la mayor del tiempo con ella aunque no hablando precisamente. Luego hacia un tour por todas nosotras. Su sótano, era su harem y nosotras estábamos sumidas en una especie de felicidad paranoica. Todos los días llegaba una o más mujeres nuevas a su harem, y así, poco a poco, casi se hizo con todas las mujeres jóvenes del pueblo. Un día, entro una chica. Su rostro era familiar, pero no conseguí recordarla hasta que...
-Otra sonrisa que se convertirá en mi esposa-mientras la correspondía el abrazo.
-Sí... Esposa....
En el suelo empezó a hacerse un charco manchado de sangre y mientras el duque caía, nos dimos cuenta de que estábamos bajo un hechizo.
-Maldita... ¿Como?-dijo él.
-Así-entonces Kaito-nii se quito la peluca.
-Maldición...
Gakupo vio como una a una nos escapábamos una a una de su mansión sin mirar atrás, todas menos Gumi, ya que Gakupo la había llamado.
-¡Espera!
-¿Eh?-se giro ella con cara de asco.
-¡Todavía no te he dicho que te amo!
Y allí, se acabo la historia de él duque de Venomania. Algo corta, pero para quien la vivió como yo, o más como Gumi, fue algo difícil de olvidar.
Fin.

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