viernes, 12 de agosto de 2011

El tormento de Len.


EL TORMENTO DE LEN.

Era el principio de las vacaciones. El pequeño rubio encendió el ventilador mientras estudiaba las asignaturas que le habían quedado aquel curso. Aun lado tenía un plato con una rodaja de sandía, junto a un té con una ramita dentro. Suspiraba y echaba cuentas para terminar de rellenar la hoja. Rin entró abanicándose con un “pai-pai” y se sentó a su lado viendo lo que apuntaba.
-Tu también deberías de estudiar-comentó sin levantar la mirada.
-Es verano, ya lo haré.
-El último día de verano te veo haciendo los deberes hasta la mañana siguiente.
-Um… No sé. ¿Te vas a comer esa rodaja?
-Toma-se la acercó.- ¿Cómo es que no estas con el vecino?
-¿Kaito-senpai?
-Ese.
-Esta con su novia “tengo el pelo más largo y más bonito que tú”-comió sandía.
-¿Su novia no tiene el pelo corto?
-No, esa es su prometida, Mei-san. Yo hablo de Miku-san. Que, ¿no te has fijado en ellas?-escupió las pepitas.
-Esto… No, creo que solo conozco a Mei-san.
-¿Y no te has fijado? Es muy guapa, no tengo posibilidades con Kaito-senpai. Además, es mucho mayor.
-Un chico que tiene novia y prometida no es un buen partido.
-Pero es muy guapo.
-¿Y su hermano? Este… ¿Cómo se llama?
-¿El que va a nuestra clase? Nigaito.
-¡Ese! ¿Por qué no te juntas con ese?
-Porque ese no me gusta. Tú no entiendes de hombres, Len.
-Será eso…
-Oye, nunca hablas de chicas.
-No tengo nada que decir.
-Um…-se levantó y salió.
Len dejo el bolígrafo y se recostó sobre la mesa, cerrando los ojos y respirando profundamente. Se despertó con el ruido de un coche que pitaba fuera de casa. Miró el reloj dándose cuenta que habia dormido tres horas. Se fue al baño, salio y gritó varias veces el nombre de su hermana gemela sin obtener respuesta. En la puerta no estaban los zapatos. <<Habrá salido con Gumi-san o algo así>>-pensó.
Subió a su habitación y abrió la ventana lentamente asomándose con la luz apagada y mirando a la casa de al lado. Suspiró repetidas veces y se apoyo la cabeza en los brazos. Al otro lado se encontraba Kaito. Hablaba con alguien, al que no se le veía por culpa de la pared. Por cada risa o sonrisa, Len suspiraba. Entonces, unas manos aparecieron al lado de Kaito, y poco a poco, el cuerpo de una chica. Era su hermana, Rin. Se acercó hasta que sus labios se juntaron mientras, él, cerraba la cortina. Len se quedo oji-platico. Incluso cayó de culo de la sorpresa que se habia dado. Se dio la vuelta en el suelo. Cerró los ojos apretándolos y mordiéndose la parte inferior del labio, tan fuerte, que empezó a sangrarle. Se llevo las manos al estomago, rodeándolo fuertemente, y empezó a lagrimear poco a poco. No entendia porque se sentía tan mal, ni siquiera porque espiaba al vecino. Después de una hora se levanto. Se miró en un espejo mientras tocaba sus ojos hinchados de tanto llorar y se limpio la herida del labio. Escuchó la puerta y el saludo de su hermana, enérgico, como de costumbre. Se oían sus pasos subiendo rápidamente y abriendo todas las puertas diciendo el nombre de su hermano, hasta que llego al baño.
-¡Len! ¿Estas ahí?
-Eh… Sí.
-Oh, ¿sabes? Quizás sí tenga posibilidades con Kaito-senpai. Lo más seguro es que deje a su novia y a su prometida. No las quiere.
-¿Y eso te lo ha dicho él?-abrió la puerta, enflechado hacia el piso de abajo.
-Lo de que no las quiere… No. Lo he supuesto yo. Pero sí que tengo posibilidades… ¡Me ha besado!-le seguía.
-¿Solo eso?-abrió el frigorífico.
-Sí… -sonrojó.- ¿Qué… más podría haber echo? He, he…
-Ajam-sacó un racimo de plátanos y se sentó en la mesa.
-¿Y tú que has estado haciendo…? ¡¿Qué te ha pasado en el labio?!
-Me he mordido-se lo tocó.
-Ah… Oye, Len, ¿has estado llorando? Tienes los ojos…
-¡No! Es que me he dormido. Nada más-pelo un plátano y se lo comió.
-Ah. Voy a darme una ducha.
Cuando Rin se fue, Len salio al jardín trasero de la casa y se sentó en el césped comiéndose los plátanos que quedaban en el racimo. Estaba enfadado consigo mismo por haber llorado e incluso haberse echo una herida en el labio. Miró al cielo, y luego giro los ojos hacia la casa de Kaito. Alguien se escondió de repente. Len, se incorporo rápidamente y se quedo mirando a la ventana.
-Ey-salio una voz femenina de detrás del muro que separaba una casa de otra.- ¿Qué haces?
-Esto… Pensé que habia visto algo…
-Ah. ¿Eres el novio de Rin-chan?
-¡No! Soy su hermano, Len.
-Es verdad, tenéis cierto parecido-río dulcemente.-Soy Miku.
-Yo… Len, encantado.
-El gusto es mío, Len-kun. Esto… ¿Te importaría hacerme un favor?
-No, ¿el qué?
-¿Me podría quedar un rato en tu casa? Es que en la de Kaito-kun esta su prometida. Pero ella se irá en un ratito.
-No, pasa.
La chica saltó y acabó en el suelo.
-Ay…
-¿Estas bien?-se acercó extendiéndole la mano.
-Sí…-la agarro y se levanto quedándose a unos centímetros de él.
-Esto…-sonrojó.
-¿Te incomodo?
-Un poco…-miro de nuevo a la ventana, pero esta vez consiguió ver el pelo azul de alguien que espiaba.
-¿Y por qué no te apartas?
Len trago saliva. Hecho una ultima mirada de reojo a la ventana y suspiró mirando de nuevo a Miku.
-Porque no me apetece.
-Oh, entiendo. ¿Y sí me acerco a ti un poco más?-tanto que sus narices se rozaron.
-Eh…
-¡Miku! ¡Sube ya!-se oyó desde arriba.
-Oh, lo siento. Tengo que irme, pero antes… Te prometo que no te volveré a espiar-le beso la mejilla y volvio a saltar.
Len cogió los plátanos y entro en casa sin saber muy bien lo que habia pasado. Habia ayudado a la novia de Kaito a ponerle celoso, habia hecho de juguete. ¿Y si venia a pedirle explicaciones? Lo único que tendría para defenderse era que el habia estado con su hermana.
Se fue a la cama, y se paso toda la noche dando vueltas. Cuando consiguió dormir, escucho como la puerta de la calle se cerraba. Se asomo y vio a su hermana irse con Gumi. Echando una mirada a la ventana de al lado, y viendo que allí no habia nadie, cerro y bajo a bajo. Preparó té, se sentó y se lo bebió sin mucho ánimo. De repente, llamaron a la puerta.
-¡Rin!-gritaban desde el otro lado.
-No esta-abrió Len dándose una sorpresa.
-¿Dónde ha ido?-pregunto Kaito.
-Eh… Pues… No-no lo sé.
-¿Sabes si tardará?
-Ta-tampoco.
-¿Puedo esperarla dentro? Es importante.
-Pasa… ¿Qui-eres té?
-Claro, gracias-pasó y se sentó en el suelo.
-U-un segundo.
El pequeño fue a la cocina, suspirando. No sabia que hacer. Sus manos temblaban, pero aun podía defenderse para llevar la taza.
-Aquí tienes-le temblaba la voz.
-Muchas gracias, Len-kun.
-¿Sabes como me llamo?-se sentó en frente de él.
-Si que lo sé-bebió.
-Oh… No hace falta que me presente, he, he…-río falsamente rascándose la cabeza.
-¡Es verdad! Yo soy Kaito…
-Da igual. Te conozco, tra-tranquilo.
-Es raro que seamos vecinos y esta es la primera vez que hablemos. Estas en secundaria, ¿no?
-No, digo, sí…
-Que pregunta… Eres igual que tu hermana-rió.
-Sí, más o menos…
-Y… ¿Tienes no-novia?
-¿Eh? ¡No! Yo… Soy malo hablando con mujeres que no sean iguales que yo…
-Anoche no parecía que fueras malo…
-¡Sobre eso! Yo…
-¡Tranquilo! No importa lo que hagas con Miku-chan, pero ten cuidado. Es mala. Cuando esta enfadada es capaz de hacer cualquier cosa.
-Entiendo… Se cansaría de ser la segunda.
-No. No se enfado por eso. Ahora solo era la única-volvio a beber.
-¿Ya no estas prometido?
-No. Veras, las dos me pillaron haciendo algo que no debería de hacer…
-Oh. Lo siento mucho.
-No importa.
-Se que es de mala educación preguntar pero… ¿Qué te pillaron haciendo?
Kaito se abalanzo rápidamente sobre Len, robándole todo su espacio vital.
-Te estaba espiando. No lo entiendo muy bien, pero no puedo olvidarme de ti.
-Eh, esto… ¡Kaito! Yo…-la cara de Len se volvio roja.- ¿Y mi hermana?
-Era una prueba para olvidarme de ti. Sois iguales, no entiendo lo que me atrae de ti, pero creo que lo he entendido-metió su mano por debajo del pantalón de Len.
-¡Pa-para!
-También te he pillado espiándome, Len.
-Yo…-cerró los ojos fuertemente.
-Tranquilo, iré despacito-le besó tirando de su labio.- ¿Qué te ha pasado? ¿Te ha pegado tu hermana?
-No, me lo mordí.
-Entonces habrá que curarlo-beso la herida y le quito la camisa a Len tumbándole en el suelo.
-Sí…-se dejaba.
Kaito le besaba lentamente el cuello y bajaba hacia abajo. Len se mordía el labio como la otra vez.
-Ey, no hagas eso-le beso Kaito.-No quiero que te hagas más daño.
-Va-vale…
-Así me gusta.
-Esto… Veras es qué…-cerro los ojos y soltó un pequeño gemido.
-Ya, ¿eh?-Kaito saco la mano del pantalón y se lamió el dedo.
-¡T-te quiero, Kaito!-se abrazó a su cuello.
Le beso sonriendo en modo de contestación. Entonces alguien abrió la puerta del salón.
-¡Len! ¡Tengo una súper-notici…! ¡AAHH!-grito y cayó al suelo, Rin.
-Eh… ¡Rin! ¡Te lo puedo explicar!-se escapo de los brazos de Kaito.
-¡No-no es lo que parece!
-Es asquerosamente… ¡Genial!-de los ojos de Rin salieron unos brillos.- ¡Sois yaoistas!
-Kaito… Será mejor que escapemos-susurro Len.
-No entiendo nada, ¿no esta enfadada?
-Es una fanática del yaoi. Como no nos larguemos nos obligara a hacer cosas, a ponernos orejas de gato…
-A mi no me importa-sonríe.
-¿¡Qué!?
-¡Genial! ¡Ahora si que me gustas, Kaito-senpai! Esperar, que voy a por las orejas.
-Dios mío, ¡sálvenme!
Y así es como empezó el tormento de Len. Bueno, me voy, que tiene que ponerse un vestidito nuevo.
Rin K.

6 comentarios:

  1. Oooh ha estado genial jejej
    PD:Las fujoshis dominaremos el mundo *w*

    ResponderEliminar
  2. es muy bueno XDD creei que hiba ser un LENXRIN pero..me quede muy soprendida i i i XDDD

    ResponderEliminar
  3. Jajajajajajajajajjajajajajajaja buenisiiiiimoooooo :`D

    ResponderEliminar
  4. Jajajajaja esa Rin XD
    Está muy bueno XD el fanfic.

    ResponderEliminar
  5. yo al ver que se tornaba yaoi este fic: O.O

    ResponderEliminar
  6. yo al ver que se tornaba yaoi este fic: O.O

    ResponderEliminar