martes, 6 de septiembre de 2011

Mad Hatter in world [2º Kain in Wonderland]

Mad Hatter in The World.
Hatter se queda mirando los escaparates. Las luces la llaman y los coches la asustan. La gente se la queda mirando. La verdad es que va vestida de sombrerera. Esa profesión se perdió hace años y la ropa que lleva, siglos. La llevo hasta mi apartamento. No tiene nada, ya que lo iba a dejar después de la misión. Mi móvil esta estropeado aun, así que llamo por el teléfono fijo. Nadie me lo coge. Será mejor que llame desde donde valla. Tengo algo de dinero suelto, y una tarjeta de crédito privada de emergencias para que no me rastreen. Supongo que esto es una emergencia. Hatter sigue alucinando mientras amanece. Salimos del piso en dirección al aeropuerto. Compruebo que nadie nos sigue y paro a un taxi.
-Al aeropuerto-abro la puerta para que Hatter suba.
-¿Tengo que subir en el carro endemoniado este?
-Te prometo que no te pasara nada. Anda sube-acabo empujándola y sentándome yo.
-¿Vais a una fiesta de disfraces o algo así?-pregunta el conductor, arrancando.
-¿Una fiesta? ¿Vamos a una fiesta?-me mira Hatter.
-Sí… Algo así.
-Oye Kain, esto se mueve-susurra.
-Sí. Nos lleva al aeropuerto.
-¿Es el lugar donde esta la fiesta?
-Más o menos-bajo la ventanilla.
-¡Oh!-me aplasta y se asoma.- ¡Qué guay!
-Ey, es peligroso hacer eso-la quito.-Puede llegar otro coche y llevarte por delante.
-Pero es tan chachi. ¿No puedo hacerlo en otro sitio donde no haya coches?
-Um… No sé, ya se me ocurrirá algún lugar.
El conductor pone la radio, pero no busca un canal de música, si no de noticias.
-<<Ultima hora, se ha hecho la autopsia al cadáver del concejal Evans. Murió de tres puñaladas. Él testigo habla de un señor de veintiocho años aproximadamente, con el pelo oscuro. Las autoridades se están movilizando y buscando…>>.
-Kain, ¿donde esta la señora que habla?
-Es la radio. La señora habla lejos, y por ondas…-miro su cara, no se entera de nada.-Es magia.
-¡Anda!
¿Veintiocho? Tengo 17, hay veces que me confunden con que tuviera 14, no 28. En mi país me llaman “shota” los desgraciados… Como se nota que estaba hasta el culo de droga. Hatter no se entera de nada. Le gusta mirar por la ventana y ver todas las luces.
Hemos llegado al aeropuerto, menos mal que el conductor no ha hecho muchas preguntas… Compro dos billetes de avión para el próximo vuelo. Nos vamos a España, Madrid. Unos días allí y luego de vuelta a Japón. Me pregunto si para ir a Wonderland abra que estar en algún lugar concreto.
-Hatter, para volver a Wonderland, ¿qué haremos?
-Um… No lo sé. Nunca he salido de allí, tendré que preguntarle a Shiro.
-¿A Shiro? Pero Shiro esta en Wonderland-me siento.
-¡Es verdad!-se sienta a mi lado.-Pues no lo sé, preguntaremos a Alicia.
-Claro, como que no hay Alicias en el mundo…
La gente sigue mirando a Hatter. Encima, yo la llamo así. Creo que es hora de un cambio.
-Esto… Hatter. A partir de ahora te llamaras… Noa. Es un nombre bonito, y te pega. En japonés significa amor.
-¿No me puedo seguir llamando Mad Hatter?
-Sí. Pero aquí la gente tiene nombres, lo tuyo parece un apodo.
-Pero yo no quiero. Quiero seguir siendo Mad Hatter.
-Y lo seguirás siendo, pero si alguien te pregunta te llamas Noa Hatter, ¿vale?
-¿Eso no es mentir?
-Aquí se llama salvarse el culo. Lo siento Hatter, pero es como yo. Me llamo Shiki, pero no lo sabe nadie más que tú y yo.
-Esta bien…
-Y otra cosa, vamos a comprar-cojo su mano y tiro de ella.
-¿A comprar?
-Sí, alguien te da algo…
-Se lo que es comprar, no soy idiota. ¿El qué vamos a comprar?
-Te vamos a comprar ropa nueva. Aquí la gente no viste como tú y cuanto menos llamemos la atención mejor.
En el Duttifri hay muchas tiendas, y no son tan caras, ya que no tienen impuestos. Se ha comprado un vestido, y es algo corto. Valla, cada vez que se mueve me hace sonrojar…
-Estas m-muy guapa.
-Gracias-sonríe.
-Venga, vamos al avión.
-¿Qué es un avión?
-Es como un coche/pájaro. Ya lo veras-me cuelgo la mochila con la ropa de Hatter al hombro y vamos hacia la puerta de embarque.
¿Sabéis qué el gorro de Hatter esconde todo lo que metas dentro? No cabe nada grande, es un gorro. Pero si mi pistola, y gracias al gorro no nos hemos metido en un lío por llevarla con nosotros. Acabamos de motar en el avión, no hay mucha gente. La azafata habla mientras Hatter atiende seriamente. He, he. Que linda.
-Kain, tengo un poco de miedo.
-¿De volar?
-No. De esa azafata. Se parece a la reina de corazones. ¿Y sí viene y te pide que te vallas con ella a palacio?-me río.
-No seas tonta. Se parece, sí, pero no es ella. Además, si me pidiese que me fuera, la diría que no. Y aquí no me pueden cortar la cabeza-río otra vez, sabiendo que lo ultimo no es del todo cierto.
-Am…
Me abrocho el cinturón, ya vamos a despegar. Miro a Hatter, tiene problemas para ponérselo. Creo que me estoy riendo más que en toda mi vida, hoy.
-Espera-se lo pongo.
-Gra-gracias. ¿Aquí no se puede abrir?-señala la ventanilla.
-No, la gente se podría tirar. Además, hay mucha velocidad, podrías caerte sin querer.
-Oh… Siento algo de calor.
-Espera-le pongo el aire enfocando a ella.
-¡Ah! Por ahí entra aire. ¡Que fresquito!
-Sí. Es que hay un hielo soplándote.
-¿En serio?
-Claro-intento no reírme, pero la situación es demasiado graciosa para no hacerlo.
-¿Aquí no hay té?
-Sí. De todas maneras, en una hora o así nos traerán la comida. Así que será mejor que después de comer.
-Am… ¿Aquí nadie grita ‘’a cambiar‘’?
-No.
-¿Entonces nunca vamos a cambiar de asientos?
-No, llegaremos y bajaremos. Te prometo que cuando estemos allí jugaremos a cambiar.
-Vale…-suspira.
Cierro los ojos. Estoy muy cansado. Pienso dormir largo tendido cuando llegue al hotel. Ahora que lo pienso… ¿Qué será de Hatter? ¿Dormiremos en habitaciones separadas o juntas? Preferiría que durmiéramos en la misma cama…
-Hatter.
-¿Qué?
-Si me hubiera quedado contigo en Wonderland… ¿Dónde habría dormido?
-Um… En mi casa. Hay una habitación de invitados. No se usa desde que estuvo Alicia.
Habitaciones separadas. Pero, ¿y sí a Hatter le da por salir a investigar? ¿O mis jefes me encuentran y tengo que salir corriendo? No puedo ir de habitación en habitación buscando a Hatter para salir corriendo…
-Escucha. Dormiremos en un hotel.
-¿Hotel?
-Es un lugar con muchas habitaciones y pagas por quedarte allí. Veras, si pasase algo, es mejor que durmamos en la misma habitación.
-Claro. Como Shiro y Cheshire.
-¿Shiro y Cheshire?
-Ajam. Shiro le pidió que se casara con él, pero ella no quiso.
-Ah, no lo sabía. Supuse que habia algo entre ellos pero… Espera. ¿Estas diciendo que tú y yo somos más que amigos?
-Quien sabe-mira a la ventana.
Creo que le ha sentado mal, pero es que el solo echo de pensar que Hatter es mi novia, no sé. Sonrojo. Es que, joder. Es Hatter y es mi novia.  Estoy como un tomate.
-Kain.
-Dime.
-No estoy muy segura de ser tu novia…-palabras que se clavan en mi pecho.
-¿Po-por qué?
-Pues porque me da cosa. Soy Mad Hatter. ¿Qué hago yo con novio? Lo de Shiro y Cheshire es una cosa. Pero nosotros…
-Lo entiendo-suspiro.
-Pero somos amigos, ¿verdad?
-Claro…
Pido a una azafata un periódico. No soy capaz de mirar a Hatter, así que me escondo entre las páginas. Me están buscando en varios países, pero no soy al único que buscan de mi organización. Somos peligrosos. Hatter me toca el brazo.
-¿Sí?-digo sin levantar la mirada.
-¿Qué haces?
-Leer un periódico. Es algo aburrido.
-Ah. Da lo mismo, me estoy aburriendo.
Pido unos cascos, se los pongo a Hatter y le señalo la pantalla.
-Ya veras como te diviertes.
-Oh… ¿Hay gente plana?
-Luego te lo explico en el hotel.
Hatter suspira. La última vez que la vi así, fue cuando se creía que me iba de Wonderland. No se que decir. Ella ha dicho que no quiere que seamos nada. Quizás yo me estoy pasando haciéndola un poco de vacío. Quiero pedirla perdón. Pongo mi cabeza en su hombro y ella me agarra la mano.
Llegamos a Madrid. Es una Ciudad bastante grande. Hatter no me suelta la mano, tiene miedo de perderse. Entramos en un hotel y cogemos una habitación para dos, con dos camas, y montamos en el ascensor.
-¡Ah!-me abraza.
-¿Qué te pasa?-los que van con nosotros, nos miran.
-Es que esto se mueve.
-Tranquila-reímos.-Te lo explicare más tarde.
Llegamos a nuestra planta y vamos a la habitación.
-¡Wa! ¡Esto es más grande que mi salón del té!
-Pues sí-dejo la mochila en una silla y me tiro a la cama.-Luego iremos a cenar.
-¿Dónde?
-No lo sé. Ya veremos-cierro los ojos.
-Um… ¿Te vas a dormir?
-Tengo sueño. ¿Por qué no te pones la tele un poco?
-¿La qué?
-La televisión…-cojo el mando y la enciendo.-Toma, si no te gusta, le das a este botón y se cambia.
-¡Oh! ¡Es como en el avión! ¿Y cómo se mete la gente ahí dentro, Kain?-se sienta.
-No se meten. Ya te lo explicare luego.
-¡Siempre dices eso! Jo que aburrido eres-cambia de canal.
-Si no te gusta, no haber venido.
Hay un silencio.
-¿Te molesta que halla venido contigo?
-No. No, ni mucho menos-me levanto.-Lo siento, estoy algo irritable.
-¿Por lo de tu trabajo?
-Entre otras cosas.
-¿Cuáles son las otras cosas?
-Ah… Nada-no la puedo decir que no ser algo más que amigos me afecta.
-El que nada, no se ahoga. Kain, estas raro desde que te dije lo de ser solo amigos…
-Ah, es algo que no me esperaba, y me ha sentado algo mal…
-¿Por qué?
-Pues porque…-reviento.- No eres justa. Me besaste tu primero, si no querías nada conmigo no lo tendrías que haber echo. ¿Qué pasa? ¿Tenias miedo de que no volviera? Ibas a venir conmigo me besaras o no.
-No me trates así. Y lo que estas diciendo es mentira. Claro que tenia miedo de que no volvieras pero, no te bese por eso… Sí y no.
-No te entiendo.
-No puedes entenderme. Vengo de un país donde no existe la lógica, ¿recuerdas?
-Ya, pero aun así…
-No quiero seguir hablando de esto.
Que manera de arreglarlo. Ya no se si me quiere o solo queria venir a la tierra. Será mejor que me duerma.
Me levanto y me asomo. ¿Me pregunto si aquí habrá alguien de mi organización? Espero que no. Aun que recuerdo que en el periódico leí un articulo sobre un magnate del petróleo que iba a venir a Madrid en estos días. No creo que salga vivo de aquí. Miro el reloj. Va siendo hora de irnos a cenar. Paso de la comida de aquí. Seguro que hay alguna mujer a la que he dejado viuda. Suspiro, y sin girarme, hablo.
-Hatter, venga, apaga que vamos a cenar.
-Vale-apaga la televisión.
-Cuando volvamos podrás verla cuanto quieras-la miro.
-¡Genial!-se levanta dando un salto y sonriendo.
No entiendo nada. Para ella es como si no hubiera pasado absolutamente nada. Me agarra de la mano para no perderse, y cada vez que la miro sonríe. Eso sí, no es como siempre. Es extraña, pero al fin y al cabo es una sonrisa, y no se como puede.
Pedimos comida en una hamburguesería, y nos sentamos.
-¿Entonces como se come?
-Así-agarro la hamburguesa y le doy un bocado.
-Oh, a ver… -come un trozo.- ¡Um! ¡Eta iquisima!
-Me alegro que te guste-sonrío.
-Eh, Kain. ¿Quieres que te lo explique?-sigue comiendo.
-¿Explicar?
-Sí. Por qué te bese…-baja la cabeza.
-Um… Si no quieres hacerlo no lo hagas. Hazlo en otro momento, no quiero que te arrepientas.
-Gracias. Solo por eso, te voy a hacer un sombrero.
-Gracias-río.
-¿Te lo pondrás?
-Claro. Cuando estemos en Wonderland.
-Bien-sonríe.
Terminamos de comer y salimos a dar un paseo hasta el hotel. Ahora parece otra. Se la ve bien, y eso es bueno. Aunque yo sigo dándole vueltas. Yo quiero algo. ¿Por qué lo hizo? Soy demasiado caballeroso… Subimos por una calle transitada. Mientras caminamos, Hatter va mirando todo.
-Esto, Kain.
-¿Qué?
-No mires pero, creo que ese señor de atrás nos esta siguiendo.
-¿Qué señor?
-Ese de atrás que lleva traje y corbata.
Cambio de sentido y nos metemos en una callejuela pequeña, en la que no caben más de dos personas. Sin pensármelo dos veces, empujo a Hatter a la pared y el beso mirando por donde hemos venido. Lo sabía. El cabrón de Blackcat nos estaba siguiendo. Ahora sigue su camino hacia adelante, pero no ha podido evitar mirar al callejón.
-¿Qué…?
-Shh…-agarro su mano y salimos del callejón por el otro lado.-Menos mal que me has avisado.
-Sí tu lo dices… ¿Quién es?
-Es un compañero de trabajo. Era más bien. Creo que me están buscando. Mañana iremos a otro sitio-camino.
-Vale. Esto… Kain. ¿Sabes que me has besado?
-Sí. Lo siento. Era para huir de él.
-¿Has hecho eso otras veces? Digo… Con otras chicas.
-Y hasta con chicos. Mira, para huir o conseguir información, hay que hacer cosas que uno no quiere.
-Am… Tú fuiste mi primer beso.
-¿Sí? Bueno, viendo la de gente que hay en Wonderland no me extraña.
-Oye, en Wonderland hay mucha gente. Mi padre, el primer Mad Hatter de todos, al que Alicia conoció de niña, era el sombrerero del rey, y muchas veces me llevaba a fiestas.
-Ah… Ya decía yo que Cheshire y Mad Hatter eran tíos. Y la liebre también era un chico.
-Sus padres. Cuando vino Alicia por primera vez eran sus padres. En la segunda nosotros empezamos a ocupamos sus puestos.
-¿Alicia fue dos veces?
-Sí.
-¿Y como sabes que no volvería?
-Porque Shiro la busco y se habia casado ya…
-Ah. Oye, ¿Dónde estaba la gente?
-Se escondieron cuando la reina tomo el puesto.
-Ah. ¿Entonces por que no…?
-¿No habia besado a nadie? Soy Mad Hatter, estoy demasiado loca para ir besando chicos. ¿Por quién me tomas?
-Si tú lo dices.
-¿Cómo sabias lo de nuestros padres?
-Hay un libro… Luego te lo explico-me callo mientras entramos en el hotel.
Creo que corremos peligro. Solo me alegra saber que hemos podido despistar a ese capullo, y que fui el primer beso de Hatter. Ella no fue el mío, pero si el primero de “amor’’.
-A lo mejor ese chico solo te seguía para saludarte.
-No lo creo. Si me fuera a saludar lo habría echo inmediatamente, ¿no? Además, él no debería de estar aquí.
-¿Entonces mañana nos vamos?
-Sí. Y no nos vamos ahora porque nos podría pillar.
-Um… ¿Donde vallamos habrá tele?
-Claro.
No debería de haber traído a Hatter conmigo. La estoy poniendo en peligro… Mandare una carta a mi jefe, para que sepa lo que pienso de él, y buscaremos la mejor manera de volver Wonderland. Allí nunca me encontraran. Aun que, si Hatter no quiere nada conmigo… ¿Para qué voy a volver con ella? Bueno sí, para que no me maten. Pero… No sé. Estar todos los días con una persona así como ella.
-Hatter.
-¿Sí?-intenta encender el televisor.
-A lo mejor no vuelvo a Wonderland contigo, quizás valla luego-se la enciendo.
-¿Eh? ¿Por qué?
-Por mi trabajo.
-¿No me puedo quedar contigo?
-No, es peligroso.
-¡Pero quiero quedarme contigo! ¿Es por qué no quieres volver? ¿Por qué no quiero nada contigo?
-No, ¡claro que no! Es peligroso que te quedes aquí, Hatter. Mi trabajo es peligroso. ¿Crees que me buscan para tomar el té?
-Supongo que no.
-Pues ya esta. Tienes que volver.
-No sé como hacerlo…
-Es verdad.
-Además, no pienso irme. ¿Qué te has creído? ¿Qué soy una chica indefensa? Tengo tu Silver, y la uso mejor que tú, seguro. A mi no me van a tocar ni un pelo.
Suspiro, sabiendo que tiene razón.
-Vale, haz lo que quieras.
-¿No me vas a decir que no soy asunto tuyo o qué si me pasa algo tú te desentiendes?
-No. No voy a dejar que te pase nada. ¿De donde has sacado eso?
-Shiro…-mira la televisión.
Ya hemos salido del hotel, y aun no se muy bien donde ir. Corremos peligro en todas partes. Cogemos un taxi y Hatter baja la ventanilla.
-Kain, amo la velocidad-sonríe.
-Ya me he dado cuenta.
¡Eso me ha dado una idea! Llegamos al aeropuerto y compro unos billetes para una ciudad con un parque de atracciones gigante. Seguro que le gusta, pero no le voy a decir nada hasta que lleguemos allí. Nuestro avión sale en siete horas, así que será mejor que vallamos a comer algo.
-¿Dónde vamos ahora?-entramos en una cafetería.
-Pues… A un lugar que seguro que te gusta. Lo más parecido a tu país que hay aquí-me siento en una silla.
-¿A sí?-se sienta en frente.
-Sí. Además, allí hay mucha velocidad.
Nos bebemos un té y hablamos. De repente, noto que alguien me toca el hombro y pongo mi mano sobre Silver girándome.
-¡Kain! ¡¿Qué haces aquí!?
-Momose-san. ¡Cuánto tiempo!-me levanto y la doy un abrazo.-Pues, vamos a…-me cayo.
-Tranquilo. No diré que te he visto-sonríe.
-¿Lo sabes?
-Claro que lo sé. Estas en busca y captura, amigo mío. ¿Qué? ¿Poniéndome los cuernos con otra?
-Esto, yo no…-se levanta Hatter.
-Es Mad… Noa Hatter.
-Encantada. Soy Momose-le da un abrazo y se sienta a nuestro lado.- ¿Entonces por qué, Kain?
-No cumplí la última misión. Además, pienso desaparecer-nos sentamos.
-¿Y no me ibas a avisar? Mal amigo. ¿Vais a algún lugar?
-No te lo voy a contar, Momose.
-Me recuerda a Cheshire.
-¿A quién?
-A una amiga nuestra. Hatter, las suyas son de pega-le quito la capucha con orejas.
-Guau, como mola.
-Gracias-se la vuelve a poner.- ¿Y de qué os conocéis?
-Nos presento Cheshire.
-Anda. ¿Una cita a ciegas, eh?
-¿A ciegas?-me mira Hatter.
-Para nada-niego con la cabeza.
-¿Y vosotros sois compañeros de trabajo?
-Sí.
-Kain es mi ayudante. Si necesito ayuda se que puedo contar con él. Bueno, en la última misión, haciéndose pasar por mi novio, me compro un ramo de flores. ¡Y yo se lo tire a la cabeza para aparentar que le odiaba!-ríe.
-¿Y no se quejaron?
-¿Quién? ¿Kain?
-No, las flores. Hatter, aquí las flores no se quejan.
-¿En tu país si lo hacen?
-Sí-sonríe.
-¿De donde vienes?-buena pregunta.
-Eh, una vez, Momose y yo tuvimos que casarnos. Que odisea.
-Y que lo digas. Los vestidos no me quedan bien-ríe.
-¿Estáis casados?
-No, ya no. Kain lo anulo. No me quiere-me tira de la mejilla.
-Sí que te quiero, pero no como para pasarme la vida a tu lado. Ya me das bastante el brasa de misión, fíjate viviendo juntos.
-Eres malo, Kain. No te portes con Noa como te portas conmigo, ¿eh?
-Tranquila que no.
-Has cogido un buen chico, Noa. Kain es el único chico que conozco que no piensa en el sexo-me atraganto.
-Oh, bueno. Yo y Kain solo somos amigos.
-¿Solo? Jo, que aburrido. ¿Ni si quiera estas enamorada de él?
-Pues…
-Deja ya de atosigarla a preguntas, Momose-no quiero oír un no.
-¡Joder Kain! Bueno, me alegro de ser la única enamorada de ti. No me gusta la competencia-sonrojo.
-¿Estas enamorada de Kain?
-Sí, pero él es incapaz de amar-me pincha la mejilla.
-¿Incapaz?-se bebe lo que le queda en la taza.
-Pues sí. A estado con muchas chicas, y detrás de él ha habido bastantes. En la organización hay más de una.
-Eso no lo sabia-me mira con cara extraña, asesina y con pena.
-No se puede saber todo de mí.
-Verdad. En la primera misión que tuvimos que acostarnos juntos, me di cuenta de que tiene un tatuaje. Y eso que llevábamos de compañeros desde los 8. Cuatro años.
-¿Tienes un qué?
-Un dibujo que pone amor en japonés, en la espalda.
-Si no fueran Kanji-letras.-Diferentes diría que tiene tu nombre tatuado.
Suena una señora avisando de un vuelo por el megáfono, y Momose se levanta.
-A sido un placer conocerte Noa, y a ti verte, Kain, pero debo de irme.
-Igualmente-creo que le cuesta reconocer su nombre, aun.
-Oh… Pues lo más seguro es que esto sea un adiós.
-Bueno, ¿cuándo no lo fue? Siempre nos jugamos la vida. Ya que no sois nada, puedo hacer esto-me besa en los labios.
-¡Momose!-me quejo.
-El último-sonríe y se va.
-Ey Kain.
-¿Qué?
-¿Cuántas chicas has besado?
-No lo sé, Hatter. No llevo la cuenta.
-¿Tienes 17 años y no llevas la cuenta de las chicas que has besado? Espera, cambio la pregunta. ¿A cuantas no has besado?
-¡Déjalo ya! Es parte de mi trabajo, ¿vale?
-¿Con cuantas has tenido sexo?-sonrojo muchísimo.
-¿Eso a ti que te importa? Somos amigos, no tienes porque saber ciertas cosas. Además, estas loca, ¿no? No tienes que saberlo todo.
-Eres tan idiota que no sabrías ni hacer un gorro.
Llevamos desde la cafetería sin hablarnos, y han pasado dos horas. No tiene porque ponerse así, ni siquiera es mi novia. De Momose lo puedo esperar, ya que hasta estuvimos saliendo juntos. Poco, pero lo hicimos. Momose siempre me habia declarado su amor, así que no me parecía tan raro lo que habia pasado aquella mañana. En cambio, Hatter se habia portado fatal conmigo. Estoy cansado de silencio.
-Hatter…
-¿Qué?
-No me odies, anda.
-No te odio, pero es que me molesta que estés con otras. ¿Por qué no sales con Momose? ¿Es verdad eso de que no puedes amar?
-Más o menos. Eres la primera chica de la que me he enamorado.
-Viendo tu historial de ligues, eso es raro. ¿Por qué yo? Me conoces de hace poco. Yo tengo derecho, tu no-esta roja. Muy roja.
-¿Crees que yo lo sé? Mira, cuando me levante de tu mesa y me fui, me sentía mal. Como si hubiera comido algo en mal estado. Y cuando te vi, se me paso.
-Entonces no estas enamorado de mi, será porque bebiste té de ratón-seguro que también esto tiene algo de culpa.
-¿A sí? ¿Y por qué tengo ganas de besarte?
-Porque eres un idiota al que si le digo que le duele la nariz, se lo cree y le duele.
-Eh, ¿por qué tú tienes derecho y yo no?
-Porque yo conozco mucho sobre ti gracias a Shiro.
-Pues yo te quiero porque tú tienes derecho y no lo haces.
Me ha dado un puñetazo en el hombro y se ha ido al baño de señoras. Ahora sí que me odia, y tampoco tiene derecho.
Acabamos de llegar. Hemos ido a un hotel bastante grande. Hatter toca la televisión y la enciende. Hay un programa que habla de conejos, esta embobada.
-Kain… ¿Por qué aquí los conejos ni las flores hablan?
-Porque eso solo lo hacen en Wonderland. Aquí todo es muy aburrido.
-Pues valla. ¿Por qué hemos venido a este hotel? ¡No encuentro el mando!
-Porque me buscan-lo saco de un cajón y se lo doy.
-Ya, pero, ¿por qué aquí?-cambia de canal.
-¿Has mirado por la ventana?
-No, ¿qué hay?-se asoma.- ¡Arrea! ¡¿Qué es eso?!
-Se llama noria, montañas rusas… Depende de lo que estés diciendo. El conjunto es, parque de atracciones.
-¿Vamos a ir allí?
-Podemos dar una vuelta ahora, y mañana.
-¡Vámonos!-tira de mí.
Caminamos por todo el recinto, mientras Hatter alucina con todo lo que ve. No habla, solo mira. De repente se esconde detrás de mi.
-¿¡En qué mundo vives?!
-¿Qué?
-¡Atravesáis a los caballos y les obligáis a dar vueltas!
-¿Eh? Joder Hatter-me muero de risa.-Se llama tiovivo. No son caballos de verdad, ven.
La ayudo a subirse en un caballo, con ese vestido tan corto que lleva. Dios, soy un pervertido… Se agarra fuerte a la barra y me mira sonriendo.
-¿Esto se mueve?
-Sí, espera-monto en el de al lado.
En el tiovivo solo estamos nosotros dos. Hay muy poca gente en el parque, seguro que hay algún espectáculo o algo así. Hatter ríe. Le gusta esto de dar vueltas.
-¡Más rápido!
-Esto no va más rápido. Ahora vamos a otra, ¿vale?
-¡Sí!
Ya es tarde, no hay nadie en el parque, más que los maquinistas y la gente de algunas tiendas, las demás estan cerradas. ¿Cierran tan pronto? Esto es muy raro. Desde la noria se ve todo, y a Hatter le da algo de miedo. Esta agarrada a mí, mirando hacia abajo asustada.
-Esta muy alto…
-Tranquila, en la montaña rusa estaba más alto, y casi no te has dado cuenta.
-Es que iba muy rápido, ¿volvemos a montar?
-Ni de coña, aun estoy mareado.
-Esta bien.
La noria se ha parado. Estamos arriba del todo y Hatter tiene su cabeza escondida en mi pecho. Menos mal que no puede ver mi cara.
-¿Por qué se ha parado?
-Porque estará subiendo alguien-me asomo.
-¡Para no hagas eso!-me aprieta.
-Tranquila, que no me voy a caer-miro abajo. No hay nadie.
-Kain, quiero bajarme, estoy asustada por segunda vez en mi vida.
-¿Cuál fue la primera?
-Cuando no encontraba mi gorro, ¿sabes que miedo pase? Y luego estaba sobre mi cabeza.
-Típico de ti-río.
-Tengo ganas de beber té, y de volver a Wonderland.
Suspiro. No quiero preocupar a Hatter, pero llevamos demasiado rato parados.
Vuelve a moverse, y bajamos. Creo que debemos salir de aquí. Voy andando rápido, agarrando a Hatter.
-¿Nos vamos ya?
-Sí, vamos a cenar…
-¡Jo, yo quiero montar!
-Pero ya esta cerrado, ¿no ves que no hay nadie?
-¿Cómo que no hay nadie?-las sombras no hablan…
-¿¡Quién eres!? ¡Da la cara!
-¿Ya te has olvidado de mí, Kain?-sale de su escondite lentamente.
-Lunar.
-Mira que olvidarte de tu superior, mereces un buen castigo. ¿No me vas a presentar a tu amiga?
-Hatter, lárgate de aquí.
-Esta bien…-me suelta.
-Yo que tu no la dejaría sola, hay alguien que quiere venganza además de yo-saca la guadaña, siempre la lleva.
-Hatter, escóndete-agarro una pistola y le doy a Hatter mi Silver.
-Sí, escóndete, no quiero que te salpique la sangre-me ataca y le paro con la pistola escapándome del filo de la guadaña.
-Lunar, me desdí-do-le disparo en varias ocasiones, fallidas, ya que para las balas con la guadaña.
-Eso estaba claro, pero ¿por qué? ¿Por amor a esa joven? Suponía que ya estabas servido de eso.
-Esta vida nunca fue para mi, Lunar.
-Otros en tu posición la hubieran aprovechado. Sabes que eras como un hijo para mi-sigue atacando mientras yo me voy echando hacia atrás.
-Lo sé, y lo respeto, pero jamás hubiera elegido esta vida, y tu me obligaste.
-Porque era lo mejor. ¿Qué chico con tu edad ha estado con tantas mujeres, ha ganado tanto dinero y ha saboreado el sabor de la sangre?
-Seguro que si hay alguien más como yo, esta muerto por dentro.
-Oh, así que estas muerto por dentro. Pues también lo vas a estar por fuera-consigo darle en la mano y que suelte la guadaña con ella.-Mierda, te he enseñado bien, ¿eh?
-Por desgracia para ti-sigo disparando hasta que consigo herirle un pie y que caiga al suelo.
Miro a todos los lados, intentando descubrir donde se esconde Hatter, pero no consigo verla. Me acerco a Lunar y ocurre algo poco agradable.
Me limpio la sangre que ha salpicado en mi cara y busco a Hatter gritando varias veces su nombre, hasta que al fin oigo un “¡No!”.
-¡Hatter!-corre y se abraza a mí.
-Esa amiga tuya me ataco-esconde su cara en mi pecho.
-¿Dónde esta?
-No lo sé, yo dispare y desapareció.
-Esta bien, tranquila, llamare a Shiro para que venga a buscarte.
-Claro.
-Esto, Hatter, ¿cuál es tú nombre de pila?
-Noa, cual va a… Mierda.
Noto un pinchazo en el estomago, y veo la sangre resbalar. La aparto dadola un golpe y tirándola al suelo, apuntándola con la pistola.
-Momose, ¿por qué?
-Porque estas firmando tu sentencia de muerte con esa. Tendrías que estar conmigo.
-No, Momose. ¿Dónde esta Hatter?
-¡Kain!-Hatter sale de una tienda de recuerdos, tapada con una manta de publicidad y corre hacia Momose.- ¡Tú! ¡Devuélveme mi sombrero, estúpida!
Le quita el gorro y la da un golpe mientras que se lo pone.
-Esto… Hatter…
-¿Qué?
-Te veo todo un poco tapada con eso-me limpio la sangre de la nariz.
-Ups-se tapa como puede.-Estoy loca y soy muy peligrosa, ¡devuélveme mi ropa!
Me caigo, esto perdiendo demasiada sangre por culpa de la puñalada que me ha dado Momose. Hatter la ata y corre hacia mí para pararme la hemorragia, pero no puedo decir nada, estoy perdiendo el conocimiento.
Noto como alguien me lame la mejilla, y alguien grita.
-¡No hagas eso!
-¿Estas celoso?
-No es que… Sí lo estoy. Cheshire, tienes que dejar de lamer mejillas de gente que no sea yo.
-Pero que mono eres, ¡Shiro!
Abro los ojos, estamos en el parque, pero esta Cheshire, y Shiro. Me han cosido la herida, y el cadáver de alguien esta tapado a un lado.
-Tortolitos-mascullo.
-¡Kain! ¿Qué tal estas?
-He estado mejor. ¿Y Hatter?
-Esta con tu novia. Mira que tener novia y no decírnoslo-le matare.
-Voy a hablar con ellas…-me levanto, me duele, pero me han pasado cosas peores.
-Ey Kain, date prisa, quiero volver a Wonderland-se restriega en el cuello de Shiro como una gata en celo.
-Claro…
Me acerco a ellas, están hablando y cada una vuelve a llevar su ropa. Seria una conversación de chicas normal y corriente si no fuera por que una de ellas esta atada.
-Buenas.
-¡Kain! ¿Un té?
-No gracias-me siento a su lado.
-Kain, lo siento mucho, de verdad. No soporto verte con otra… ¿Recuerdas la boda de Akiuogi? La mate yo.
-¿Fuiste tú?
-Sí, fue la primera inocente a la que he asesinado.
-¿Por qué la mataste?-pregunta Hatter mirándola.
-Porque le puso los cuernos a su marido en su boda, con Kain. Fue una asquerosa.
-Ah.
-Era la misión, lo hice porque tenía que distraerla mientras matabas a su padre.
-No tienes por que explicarme tu trabajo, Kain. Vayámonos a Wonderland.
-Sí, será lo mejor…
-Ey, antes de que os valláis a ese sitio, gracias Kain.
-¿Gracias por qué? ¿Sabes donde vamos?
-Sí, me lo ha explicado Mad Hatter-sonríe.-Gracias por matar a Lunar, ahora estoy libre.
-No me las des-caminamos con donde están los demás, pero antes le lanzo un cuchillo al lado de Momose para que escape.
Ya estamos en Wonderland, tomando té, como aquella vez. Hatter esta como la conocí, feliz de estar con los suyos y la verdad es que yo me siento bien. Dicen que la venganza no es dulce, pero a mi me da que sí.
-Dos azucarillos por favor.
-Aquí tienes-me los echa en el té, Hatter.- ¿Sabes por qué te bese?
-No.
-Pues por que te quiero, pero no pega que yo quiera a alguien. De todas maneras te quiero.
-¿Me quieres?-río por no llorar de felicidad. Es poco masculino...
-Te quiero-me besa.
Fin.

1 comentario:

  1. Hola Mella, vengo de http://abitofeverthingilike.blogspot.com/ y quería avisarte que te nominé para una cosita en mi blog.
    Suerte~

    Amy

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