lunes, 23 de enero de 2012

Danielle, an assassin's more.

[Danielle, Jeff y Max son OC's, los demás personajes pertenecen todos al videojuego Assassin's Creed.]
  Danielle... El viento que cortaba con su carrera, susurraba su nombre. Su corazón palpitaba fuertemente y sus pupilas estaban dilatadas. El veneno le empezaba a hacer efecto y le pesaba el cuerpo, como si llevara zapatos de plomo. Miro a ambos lados de la carretera y cruzó sin ni siquiera pararse, pero no pudo más, más bien, su cuerpo no pudo más y cayó al suelo. Se apoyo en sus brazos, mientras que su hoja oculta caía rota de el mecanismo de su muñeca derecha. Se arrastro unos centímetros, y tosiendo, sacó la pistola.
-Puñeteros templarios...-volvió a toser.-Juro que morirán todos.
Cerró los ojos, para no romper a llorar.
Del edificio de enfrente, cayó haciendo un salto de fe un cuerpo al contenedor de basura. De él, salió un chaval, con una capucha, parecida a la de Danielle, que le tapaba toda la cara, salvo una sonrisa malvada. Del cinturón saco un bote, y se agachó para dárselo a ella.
-¿Sigues viva, Dan?-le pincho la mejilla con el dedo.
-Claro-suspiró y le miró.- No puedo levantar los brazos, me siento...
Antes de que pudiera seguir hablando, él ya le había obligado a beber se el bote, que contenía una especie de antídoto.
-Tenemos ordenes de alejarnos de Abstergo. Estamos perdiendo demasiados hermanos-la tomó en brazos, como a una princesa.-Lucy se las apaña bien sin nosotros...
Aceleró el paso, el silencio solo lo rompían sus pisadas por aquella calle.
-Jeff, ¿la echas de menos?-susurró Danielle, con miedo de recibir una respuesta.
-Claro, han pasado tantos años, que me he olvidado de su voz.
Cuanto más se acercaba al final de la calle, más se distinguía un deportivo negro de una extraña marca europea. Jeff saco una llave automática de su bolsillo y la lanzo hacia arriba, haciendo que Danielĺe la cogiera.
-Puedes abrir el coche, ¿verdad?-paro enfrente de él.
-Incluso andar.-abrió el coche.-Baja me ya...
-Claro-la dejo en el suelo.
Por un momento, Danielle perdió el equilibrio, pero Jeff la sujeto.
-No estas en condiciones de nada.-Suspiró.
La sujeto pasando su brazo por sus hombros, abrió la puerta del coche y puso a Dan en el asiento del copiloto.
-Lo siento, ultima mente...-Esperó a que Jeff se sentará en el asiento del conductor.- No se lo que me pasa.
Dan empezó a entrelazar sus manos y a jugar con los dedos, mientras que Jeff conducía serio. Siempre sonreía, menos cuando estaba de misión cerca de Abstergo. Parecía tener miedo de que le pasara algo, o eso pensaba Dan. Por suerte, casi siempre salía sin ningún rasguño.
Después de conducir varios kilómetros, Dan se sentía cansada. Volvía a notar como su cuerpo le pesaba, y su respiración le costaba. Miraba a Jeff por el rabillo del ojo, intentando que no se diera cuenta de que el veneno no se había erradicado por completo de su cuerpo. No quería preocuparte, le veía demasiado ocupado pensando en algo. Quizás en su amiga Lucy, o en los templarios. De lo que estaba segura, es que en ella no era, y eso la hacia sentir como si tuviera un agujero en el pecho.
Entonces el coche torció, y paro fuera de la carretera.
-Dan...
-¿Qu-qué?-le miró curiosa.
Este saco un pañuelo y se lo dio.
-Te sangra la nariz. ¿Te encuentras bien?
Rápidamente Danielle se limpió. Sus mejillas enrojecieron, pero no se dio cuenta. Estaba empezando a perder la sensibilidad de varias zonas de su cuerpo, y tenia arcadas. De todas maneras, asintió.
-Un poco mareada, pero bien...-saco el espejo y se miró.
-Quizás no haya funcionado bien el antídoto...
De un movimiento rápido, casi invisible, Jeff echo hacia atrás el asiento de Dan, que se quedo sorprendida y un poco asustada. Él se acercó, y junto sus cabezas por la frente para comprobar si tenia fiebre.
-Tienes unas décimas, no es buena señal.
-De-dejame. Solo necesito descansar y una bolsa para vomitar...
-Qué agradable-levantó lentamente el asiento y la incorporó.-En la guantera hay bolsas para eso.
Dan metió los dedos y tiró para abrirla. Dentro había un paquete de chicles, unas pastillas y una caja de preservativos, pero ninguna bolsa.
-Como no quieras que use un... ¿Para qué tienes aquí condones?
-¿Condones?
Jeff se apoyo un momento en las piernas de Dan, y metió la mano dentro de la guantera, palpando todo lo posible, hasta que saco una bolsa negra.
-Toma-se colocó.-Los condones no son...
-Para. No quiero saber lo que haces en este coche, que ya bastantes ganas tengo de vomitar-abrió la bolsa.
Él río sonrojado. Dan pensó que era una risa de... ''Sí. Me tiro a todo lo que pillo.'' Pero no. Era una risa de... ''Solo me acostaría contigo.''
-Son de Becca. Le presté el coche no hace mucho. Si quieres ahora se los das.
-Eh... No-sonrojó un poco.
Jeff suspiró. Levantó el brazo derecho, y acarició la mejilla de Dan, esbozando una pequeña sonrisa.
-¿Estas mejor?
Se encogió de hombros.
-Supongo que sí... Volvamos, quiero hablar con Becca...
-¿Sobre los condones?-arrancó.
Danielle negó. Quería olvidar ese tema ya.
Después de llegar a la base de los asesinos, Max, un chico que estaba estudiando medicina, le saco sangre a Danielle que se encontraba recostada en el animus. Jeff había salido con Shaun a fuera y Rebecca tecleaba en su ordenador mientras escuchaba música por el MP3. Dan le hizo un gesto para que se lo quita y esperó.
-¿Qué necesitas?
-Becca. ¿Has hablado con Jeff ultima mente?-se incorporó.
-Eh... No, la verdad es que desde que me dejo el coche no he vuelto a hablar con él. ¿Por qué? ¿Le pasa algo?-apoyo su codo en la mesa y su cabeza en su mano.
-Le he notado más raro que de costumbre-suspiró y se levantó.
Esperaba escuchar un ''Tranquila, seguro que no es nada'', pero Rebecca se limitó a volver a la pantalla del ordenado.
Caminó unos pasos, y entro en una sala donde Max hacía sus experimentos. Empezó a mirar las probetas de colores, y poco a poco, se empezaba a marear. Sus pulmones se iban cerrando impidiendo el paso del aire y, Danielle, se cayó al suelo. Aun consciente, escucho la puerta abrirse y unos pasos que iban hacia ella. Seguidamente, noto un pinchazo en la nuca y como alguien la sentaba y apoyaba su espalda en la pared. No veía bien, algo borroso, pero pudo reconocer el pelo castaño y rizado de Max.
-Aguanta pelirroja, te acabo de inyectar antídoto-dijo acariciándola la cara.
Poco a poco, iba recobrando la visión, y pudo mirar los ojos claros ojos de Max que reflejaban los suyos pardos. Se colocó bien y tosió un poco.
-Gracias Max. ¿Qué veneno?
-Era una mezcla entre varios venenos-se cruzo de piernas.-Esta gente avanza a unos grandes pasos, pero nosotros somos mejores.
-Supongo, si no, no estaría viva-rieron.
-Bueno, también es gracias a Jeff. Si no te hubiera dado el primer antídoto, no creo que este hubiera funcionado ni tan rápido ni tan eficaz-se cruzó de brazos.
-Luego se lo agradeceré.
Mientras ellos mantienen una conversación en el laboratorio, Jeff volvió a buscar a Danielle para llevarla a casa, pero Rebecca le dijo que estaba con Max. Lo primero que sintió fueron celos, pero no podía justificar se los a nadie, porque nadie sabía sus sentimientos hacia Danielle. Solo se dedicó a sonreír y caminar hasta la puerta del laboratorio.
-¿Y por qué no le dices que le quieres?
-Porque no es tan fácil...
Max le agarro la mano, y puso cara de cachorro abandonado.
-Desde que te conocí, solo he podido pensar en ti. Estas hay cuando te necesito, cuando río, cuando lloro. Para mi lo eres todo, y te quiero.
Al escuchar esto último, Jeff abrió la puerta de un portazo, creyendo evitar la parte de la confesión de Danielle hacia Max. Se acercó a ellos, y sonrío de una manera tan forzosa, que los dos se dieron cuenta.
-Siento si interrumpo algo, pero será mejor que te lleve a tu casa, Danielle.
Max se levantó y ayudo a Danielle. Luego miró a Jeff, y después a Danielle, y empezó a reír.
-Eh... Jeff, se que lo has oído todo, debajo de la capucha tienes cara de tonto. Pero tranquilo, eso no iba para Danielle.
Pero él solo negó, y tiró de Danielle.
Jeff bajaba serio las escaleras y Dan iba detras. Ninguno soltaba palabra de lo que acababa de pasar y el aire se notaba tenso. Él iba acelerando el paso, y la pelirroja intentaba seguirle, pero aun no estaba del todo recuperada y acabo tropezando y cayendo en su espalda. Se agarro a su sudadera y soltó un pequeño gemido de dolor.
-Lo... Lo siento-gimoteo.- Max no se me ha confesado, ha dicho eso...
Antes de que pudiera terminar, Jeff se giró y la abrazo.
-No pienso permitir que nadie más que yo se te acerque.
La dio un beso en la mejilla, se giró, y cogiéndola del trasero, la subió a caballito y siguió bajando las escaleras. Una vez llegaron abajo, Jeff la soltó y se agacho hasta que sus caras estaban a la misma altura. Ella le echo la capucha hacia atrás, enseñando sus negros cabellos y sus ojos verde oscuros.
-Te amo, Danielle-era la primera vez que había dicho su nombre completo.
-Y yo...
Antes de poder terminar, sonaron sus teléfonos móviles. A los dos les enviaron un SMS en el que les pedían volver a Abstergo, porque Luce tenía problemas. Jeff se puso la capucha corriendo y fue hacia el coche con la misma rapidez.
-No me da tiempo a llevarte a casa, espera aquí-montó.
-Jeff, espera por favor...
Pero no le hizo caso. Arrancó y se fue, dejando sola a Danielle en el aparcamiento.
Sentada, Danielle se mordía las uñas. Quería que Jeff volviera sano y salvo, y lo más pronto posible. Golpeó la mesa y se levantó gruñendo con frustración.
-Calma.-Le aconsejó Rebecca.
-Es un bruto, volverá sin rasguños.
-Eso espero, Shaun, eso espero-metió las manos en los bolsillos y empezó a caminar de un lado a otro.
-¿Quieres hacer una sesión de animus?
-Me-meterme ahí-señaló la maquina.
-Sí. ¿No quieres ver que vivió algún antepasado tuyo?-sonrío y preparó el animus.
-Eh... Bueno, si con eso se me pasa más rápido el tiempo.- Se levantó y se sentó en la maquina.
-Notarás un pequeño pinchazo, ve cerrando los ojos.

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